MeztliEn febrero de 2014, justo cuando la Unión Popular de Vendedores Ambulantes “28 de Octubre” (UPVA) resentía la presión gubernamental, una declaración de Luis Maldonado Venegas, entonces subsecretario de Gobierno, colaborador de Rafael Moreno Valle, marcó la pauta de los hechos que sobrevinieron en los tres años siguientes y que el pasado jueves cobraron la vida de Meztli Sarabia Reyna.

Según el político poblano, en el Mercado Hidalgo estaba el enclave del narcomenudeo de la zona metropolitana. En los días siguientes iniciaron los rondines de policías y soldados que registraban todo movimiento de los oferentes de ese mercado, donde tiene su sede y es la base de la UPVA.

Rubén Sarabia Sánchez, a quien se le ha conocido como “Simitrio”, renovaba su activismo pues, los negocios inmobiliarios del gobierno estatal estaban desplazando a miembros de la organización en zonas turísticas, como los fuertes de Loreto y Guadalupe, con el propósito de vender lotes comerciales.

Preso político y desterrado de la entidad por mandato judicial –la frecuencia con que se requería su firma en un penal de la Ciudad de México y una clara advertencia extrajudicial de no viajar a Puebla— su perfil carismático resultó evidente: lejos de desactivarse su base social y minarse su liderazgo desde 1989, regresó al estado en 2011 y sólo eso bastó para que miles de personas lo siguieran.

Además de defender los centros de trabajo de su gente –por los cuales pagaban renta al gobierno—se empezó a solidarizar con otros movimientos sociales y conflictos rurales y urbanos, en los que el gobierno de Moreno Valle, para entonces ya aspirante presidencial, ejercía una presión violenta que, conforme a los informes del Comité Cerezo México, llega a 366 personas detenidas, torturadas, encarceladas y agredidas de 2013 a la fecha.

Puebla, cada vez más lejos de la conciliación y los equilibrios, se convirtió en el estado más represivo para los movimientos sociales.

Líder de la organización más tumultuosa del estado, ideológicamente combativo, Simitrio regresó a encabezar la UPVA que, en poco tiempo, el Tribunal Permanente de los Pueblos consideraría “la columna vertebral del movimientos social poblano”.

El 2 de abril de ese fatídico 2014 desalojaron a los comerciantes de la UPVA de los Fuertes de Loreto y Guadalupe; el hecho fue denunciado por Atl Rubén, hijo de Simitrio. Luego, la UPVA empezó a participar en movilizaciones por el asesinato de indígenas y campesinos que se oponían a la construcción de hidroeléctricas y a la instalación de  compañías mineras –las primeras con participación en el negocio del padre de Moreno Valle. También se solidarizaron con los dirigentes indígenas que se oponían al despojo de tierras para la construcción de un gasoducto y con el caso del niño José Luis Tehuatlie Tamayo, asesinado en un operativo policiaco que le daría el mote a Moreno Valle de “Gober Bala”. Fue la UPVA activa participante en las acciones globales por Ayotzinapa.

Todo se precipitó a partir de noviembre de ese año, cuando la amenaza se materializó en un allanamiento a la casa de Atl Rubén, en el que detuvieron a una de sus hermanas y a su madre. Ellas denunciaron que la policía las presionó para admitir que Atl vendía droga. El 19 de diciembre detuvieron a Simitrio cuando acudía a una cita en el ayuntamiento de José Antonio Gali –mismo procedimiento que cuando detuvieron a los opositores al gasoducto citados en una oficina gubernamental—y, cuando su familia y organización fueron a protestar a la Ciudad de México, el 22 de diciembre, detuvieron a Atl. Un año después detuvieron a otro de sus hijos, Xihuel, en tanto, por sus protestas, hay cerca de 30 averiguaciones previas contra Rita Amador, esposa de Simitrio.

Siguieron las incursiones violentas de policías y pandilleros en el Mercado Hidalgo, con disparos y heridos de bala, el levantón a Meztli el 5 de abril de 2016. El pasado 30 de marzo, Simitrio consiguió prisión domiciliaria, pues su estado de salud era ya insostenible en la cárcel donde por meses se le negó atención. Y, finalmente, sobrevino el asesinato de Meztli.

Tonatiuh, abogado de la UPVA, hijo de Simitrio, denunció el viernes que hay evidencia perdida. Entre otras cosas, un papel de amenaza a Simitrio y quienes lo apoyen (“sigues tú Simitrio”, se leía) y, una credencial del ejército que al parecer se le cayó a uno de los agresores. Lo que hizo el gobierno de Gali, incondicional de Moreno Valle, fue decir que la línea de investigación era el narcomenudeo.

Con ese contexto, todo indica que estamos frente a uno de los casos más graves de ejecución extrajudicial en que el poder político –cuya cabeza visible aspira a gobernar el país– emplea el argumento del narco para reprimir un movimiento social.:.

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