Arturo Rodríguez García

El periodista potosino Edgar Daniel Esqueda Castro estaba desaparecido. Ayer, jueves 5 de octubre, un grupo de hombres armados, que se identificaron como policías ministeriales, lo sacó de su domicilio. Ya lo mataron.

La prioridad del gobierno de Juan Manuel Carreras fue exculpar a la policía ministerial. La postura institucional podía ser que no había acción judicial sobre Edgar, es decir, descartar una diligencia oficial de sus elementos y eso bastaba para dejar a salvo la acción institucional. Pero prefirió dejar a los policías libres de sospecha y con ello, cancelar una posibilidad de encontrar con vida.

Como pasa casi en todos los casos de desaparición de periodistas, los reportes de sus compañeros y familiares establecen que había recibido amenazas a consecuencia de su trabajo periodístico, un hecho sobre el que existe denuncia ante el Ombudsman local. Esas amenazas fueron proferidas precisamente por un agente ministerial de esa entidad en el mes de junio cuando también se hizo la denuncia.

Pero esta mañana, a 24 horas de la desaparición y con la presión de organizaciones nacionales e internacionales dedicadas a la defensa de la libertad de expresión, así como de periodistas en lo individual, la procuraduría de justicia insistía: no fueron sus elementos y “no descarta” su trabajo periodístico como línea de investigación. Lo peor: ese cuerpo policiaco era el que investigaba el hecho.

Al rededor de las 10:00 de la mañana de este viernes los reportes indicaron el hallazgo de una cuerpo sin vida que coincidía con sus características. Minutos después la confirmación: a Edgar Daniel Esqueda lo habían asesinado.

La conducta del gobierno de Carreras en este caso, es patrón de la acción gubernamental en muchos casos de desaparición en general y de periodistas en particular: la omisión, que se evidencia en semántica y que resulta en muerte.

Había una denuncia por amenazas que no se atendió demostrando la disfuncionalidad de su programa de protección. Afirma el gobierno de Carreras que no fue la policía ministerial, a pesar de que un agente de esa corporación lo amenazó hace unas semanas y cuando hay antecedentes de que otros agentes se han visto implicados en desapariciones forzadas; esa amenaza, relacionada con el trabajo periodístico de Edgar Daniel “no se descarta” como línea de investigación cuando debería ser la vía principal, en tratándose de un periodista que trabajaba en un país de alto riesgo para el ejercicio profesional señaladamente en su fuente que es la de cobertura de violencia en una zona de alta violencia.

Preocupados por mantener a salvo su gobierno, las omisiones devienen en alto riesgo y, para el colega Esqueda, en su muerte. Como se sabe, las primeras 24 horas son vitales para la localización de personas desaparecidas pero la negligencia concluyó en esto.

Y ni siquiera preservar su imagen consiguió: Juan Manuel Carreras, uno de los gobernadores más grises de la escena política nacional, adquiere notoriedad por el torpe manejo en la desaparición de Edgar Daniel Esqueda y de su ineptitud en la instalación de su mecanismo de protección a periodistas que, pudiendo evitar la suma de otro periodista asesinado a nuestra horrible estadística nacional, no funcionó.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s