Arturo Rodríguez García

El asesinato, la desaparición, detención, tortura, o inclusive prisión, contra los periodistas en México, es decir, la violencia como consecuencia del ejercicio de la profesión, tiene por lo general precedentes, factores de riesgo preexistentes, alertas pues, que podrían evitar que los ataques se consumen si se atienden a tiempo.

Desde 2012, cuando el gobierno aceptó finalmente crear el Mecanismo de Protección para Defensores de Derechos Humanos y Periodistas, la polémica ha sido amplia en el gremio: aceptar la protección del Estado o buscar fórmulas de resolver los riesgos con acompañamiento de organizaciones ciudadanas o de manera individual.

Las fallas del Mecanismo son muchas, empezando por la natural desconfianza que muchos periodistas podemos tener de las instancias oficiales –al grado de sentir que uno se pone en manos de los perpetradores–, aunado a las consabidas deficiencias y los pleitos de poder que al ámbito burocrático le son inherentes.

Por si fuera poco, el Mecanismo adolece de limitados recursos económicos y humanos –no obstante las promesas de Enrique Peña Nieto después del asesinato del colega Javier Valdez–, algo que por otra parte también es la realidad de redes y colectivos de periodistas que, con la mejor buena fe, son ajenos al financiamiento público o privado, o tienen recursos aun más limitados que el gobierno.

Crear redes y colectivos para la autoprotección es la fórmula que muchos consideramos saludable. No obstante, por que es deber del Estado, por decisión individual o por ser la única alternativa visible, para muchos colegas el Mecanismo es lo que está al alcance.

Esa premisa no es sólo mía, parte de la coincidencia con el colega fotoperiodista Alejandro Meléndez, que hace unos días participó en la presentación del libro “En Búsqueda de Protección. Recomendaciones prácticas del CIC Propuesta Cívica en el uso del Mecanismo de Protección Federal” y quien me puso en conocimiento del material.

El Centro de Investigación y Capacitación (CIC) Propuesta Cívica, es una organización ciudadana especializada en litigio estratégico y representación legal de defensores de derechos humanos y periodistas en situaciones de riesgo, además realiza investigación aplicada en materia de derechos humanos y democracia. Su directora es Sara Mendiola.

El pasado 20 de octubre, en el Museo de la Memoria Indómita, esta organización presentó el mencionado libro que bien podría llamarse el Manual del Mecanismo de Protección de la A a la Z, pues va desde un breve diagnóstico y el origen del Mecanismo, hasta los procedimientos y consejos prácticos para quienes lo necesiten, descrito además de una manera amigable.

El libro es una herramienta indispensable y necesaria para los periodistas que de manera preventiva pueden conocer los procedimientos a seguir y el derecho que les asiste ante la amenaza a su integridad como consecuencia de su trabajo.

Sin embargo, es preciso insistir en lo que, tanto Alejandro Meléndez como Sara Mendiola expusieron en la presentación respecto a la necesidad de superar la indiferencia y de crear redes que permitan la solidaridad y visibilidad de las problemáticas del oficio. Creo que en eso, hay casos ejemplares como el de Fotoreporteros Mx, colectivo del que Alejandro Meléndez es cofundador y que se ha convertido en un espacio importante para la acción solidaria con quienes se dedican a ese género periodístico y que, por sus características, suelen colocarse con frecuencia en la línea de mayor riesgo.

El vínculo a la página de CIC, con descarga gratuita del libro aquí

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