Arturo Rodríguez García

Un empresario, amigo del Presidente de México, obtiene contratos de obra pública. Se trata de la infraestructura más importante de la administración. La relación crece entre esos dos poderosos hombres y entre sus familias, pues para el empresario, dado el carácter aspiracional del presidente, los regalos, las atenciones y la amistad entre esposas e hijos, es la clave que le abrirá las puertas del sector petrolero.

Paseos, reuniones familiares, obsequios costosos. Las concesiones, los contratos y toda clase de canonjías, colocan al empresario en la cima. Nadie pude competir. Ningún inversionista, mexicano o extranjero, puede hacerle frente y si quiere participar de una tajada, debe incluir al amigo del presidente en consorcios para construir obra ferroviaria, hidráulica, portuaria, carretera y, naturalmente, petrolera.

La historia parece retratar un contexto vigente y, podemos aventurarnos a pensar que se está hablando de Enrique Peña Nieto y Juan Armando Hinojosa Cantú (o de Carlos Slim, Germán Larrea y así, por cada sexenio).

MX9000003516En realidad, esa la primera sorpresa que se encuentra en el libro Pemex RIP (Grijalbo. 2017), de la periodista Ana Lilia Pérez, que en las primeras páginas cuenta que esos esquemas de corrupción y amiguismo están presentes desde la presidencia de Porfirio Díaz y su relación con el británico Weetman Pearson.

A partir de esa historia, narrada con el detalle necesario, el libro conduce por la riqueza petrolera aprovechada por extranjeros, recorre las primeras cuatro décadas del siglo XX, pasa por la expropiación cardenista y, recordando las vicisitudes de Pemex a lo largo de cuatro décadas, explica las políticas de saqueo desde los años ochenta, para abundar en la corrupción y privatización que hoy tienen a la otrora paraestatal en la agonía.

Pero Pemex RIP no es un libro de historia. Es un libro periodístico riguroso, que se vale de la historia para explicar las condiciones del deterioro, de la riqueza mal habida de una clase política, una poderosa burocracia y un empresariado voraz, que llevó al desastre que es hoy, lo que pudo ser fuente de bienestar para los mexicanos.

***

Como pocos periodistas en México, Ana Lilia Pérez se ha especializado en el sector petrolero. Para ser más precisos, se ha especializado en la corrupción del sector petrolero.

Egresada de la UNAM y colaboradora de numerosas publicaciones en México y el extranjero a través de su carrera, de sus seis libros tres abordan la corrupción en Pemex, y los demás, a propósito de delincuencia organizada en complicidad con agentes del Estado, o bien en la precariedad de las condiciones de trabajo en la Sonda de Campeche, entrecruzan con la petrolera.

Pemex es y ha sido un gigante investigado en México sólo por unos cuantos, por lo general, de manera intermitente. Redacciones que por lo demás, han resentido históricamente la escasa voluntad de sus direcciones por indagar una de las principales fuentes de publicidad oficial.

Naturalmente, la disponibilidad de recursos económicos, humanos y materiales, de quienes han controlado la petrolera, es fuente de un poder enorme. La sensación frecuente, cuando alguien se adentra en lo tenebroso del sector para revelarlo, es el miedo. Pocos como la autora, han enfrentado el acoso judicial, amenazas de muerte y ataques inminentes, intervención de sus comunicaciones y vigilancia personal, tanto como para hacer tenido que vivir una temporada fuera del país. Para hacer periodismo de investigación en México en general, y sobre Pemex en particular, se necesita temple.

Pero también se necesita saber, comprender y encontrar las palabras para contar las complejidades técnicas; las numerosas e invisibles áreas de corrupción; el entramado y sofisticación lo mismo de una modesta adjudicación en un campo gasífero que en operaciones de gran calado que van a dar a paraísos fiscales de difícil rastreo; la multitud de políticos y empresarios, con sus respectivos operadores, el sindicato y en fin, esa diversidad de fuentes de poder y riqueza, que supondrían al menos ocho décadas de periodismo de investigación. No ha sido el caso.

9786074298185De ahí que el trabajo de Ana Lilia Pérez resulte tan valioso desde Camisas azules, manos negras. El saqueo de Pemex desde Los Pinos (Grijalbo. 2010), cuando exhibió las tropelías de los hijos de Marta Sahagún, lo mismo que de Felipe Calderón, Juan Camilo Mouriño y César Nava en aquel sexenio; de panistas que durante años articularon discursos de decencia para acabar enriqueciéndose en la entonces paraestatal, donde el espionaje político entre panistas reprodujo el esquema de cooptación y chantaje, que se implementaba desde los primeros años de alternancia en lo local.

Un año después apareció el libro, El cartel negro: cómo el crimen organizado se ha apoderado de Pemex (Grijalbo. 2011), en el que la periodista puso en evidencia que, eso que llamamos de manera genérica, crimen organizado, es más que grupos de palurdos iletrados que con sagacidad y violencia operan enormes estructuras delincuenciales y que en realidad se trata de un complejo tinglado de relaciones entre políticos, empresarios y grupos delincuenciales, asociados.

Esos dos libros, acreditaron en su momento y con toda oportunidad lo que estaba ocurriendo en una de las compañías petroleras más grandes y productivas del mundo que, sin lugar a dudas, preparó el camino para la Reforma Energética que legitimó la privatización. Esos libros son registro, retomando la infortunada expresión de Enrique Peña Nieto, de cómo los grupos de poder y la clase política mexicana, fueron matando a la “gallina de los huevos de oro”, una situación que se explica en el torrente informativo de Pemex RIP.

***

La anticipación de meses y años, sobre diferentes asuntos que terminarán colocándose en la agenda pública, es una de las características de los libros de Ana Lilia Pérez.

Dos ejemplos: en Camisas Azuelas, Manos Negras, la autora expuso ampliamente la corrupción y los negocios irregulares en cuanto al transporte de hidrocarburos como un deliberado, programado, deterioro. En El Cartel Negro, abundaba en las mafias de robo de combustible solapadas desde altos niveles de la petrolera y en complicidad con cuerpos de seguridad.

El asunto del transporte por ductos, carros o buques-tanque, darían a la postre el pretexto para dar un marco jurídico seguro a empresas privadas en 2013-14 y entre cuyos beneficiarios estuvo Odebrecht. El deterioro sería ampliamente difundido por el gobierno, para justificar “inversiones”, contratos y reformas. En el caso de las mafias, sería hasta 2016, cuando se ventilara como un problema grave y se anunciaran acciones que a final de cuentas no serían más que mediáticas. Hubo en los libros varios años de anticipación.

En Pemex RIP, esos episodios se presentan ya como parte de un todo. Pemex, convertida por efecto de la Reforma Energética que vino del Pacto por México en empresa productiva del estado, el libro nos coloca frente a al entramado de las múltiples formas de corrupción: peculado, conflicto de interés, trafico de influencias, blanqueo de capitales…

9786073114301En este, su más reciente libro, Ana Lilia documenta cómo Odebrecht, empresa que motivó la dimisión de secretarios de estado, colocó bajo investigación a presidentes, causó deterioro de la economía en otras naciones y se ha convertido en la más escandalosa en décadas en el continente, tiene en México su mayor operación global en Etileno XXI, a través de su subsidiaria Braskem, asociada naturalmente, con poderosos mexicanos.

También explica una red enorme de empresas off shore, tejida antes inclusive de la Reforma Energética, con la mayoría de las razones sociales creadas en paraísos fiscales durante la dirección de Emilio Lozoya. O bien, se documentan acciones de Pemex en diferentes empresas extranjeras que, por su régimen jurídico y las disposiciones para la opacidad que llegaron con la Reforma Energética, son complicadas para rastrear y aun así, quedan evidenciadas en este trabajo acucioso.

Con nombre y beneficio, en Pemex RIP se exponen las nuevas inversiones extranjeras que se apoderaron del sector y en sus diez capítulos, sin duda hay diferentes asuntos (como el de las off shore) que quizás mañana o en unos años, de no leer este libro, nos podrían tomar por sorpresa en la discusión pública.

Los efectos perniciosos de la Reforma Energética no son a futuro, son visibles hoy y en Pemex RIP, se demuestra, con documentos, testimonios y las herramientas de la madurez periodística, de manera sencilla y puntual, que llegamos aquí, por un largo camino de latrocinios sistémicos.:.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s