Arturo Rodríguez García

Tomemos como punto de partida el prejuicio y la concepción del mundo que nos persuade a diario en información aislada y sesgada; partamos de la información orientada a borrar, de manera consciente o no, a los pobres. Sigamos así:

… cosas de pobres ¿Qué son los pobres? Son los que nos limpian la casa, cuidan a nuestros hijos, preparan nuestros alimentos y viven en Ecatepec, o por aquel rumbo. Un lugar violento, inseguro, hacinado, donde pasan cosas horribles.

Es un lugar de clientelas electorales ¿qué son las clientelas electorales? Son las muchedumbres que venden el voto a cambio de miserables cantidades de dinero o materiales para la construcción y que desde la corrección política tan demócrata, suele llamárseles comelonches, que lonches es lo que les dan cuando los acarrean a un mitin.

¿Cuánto vale una mujer en ese lugar? Vale si trabaja, pero aun así puede ser violentada por puta, porque si algo cree su macho es que todas lo son.

Ahí, el gris del cemento irrumpe en las tonalidades ocre de lo que alguna vez fue un potrero generoso en cultivos verdes y dorados, con milenarios sonidos de viento, aves y náhuatl, que en poco más de 30 años se convirtió en multitudinario hacinamiento. Por todas partes, en este país, florece lo que alguna vez Diego Enrique Osorno describió como la arquitectura de la miseria.

Unknown-1Hay otra descripción igual de precisa y poética, pero quizás más directa: son barrios que parecen estar en permanente obra negra y que, para esta ocasión, se desarrolla en un lugar llamado Golondrinas.

Obra Negra (Feta. 2017), es el libro más reciente de Emiliano Ruiz Parra, ganador del Premio Crónica Joven 2016, que antepuso su ímpetu reporteril a la exigencia de las redacciones por cubrir el mundo oficial o la narrativa de la violencia que nos satura –“una centralización de la mirada”, le llama–, para mostrar una forma de vida a la que ese mundo oficial y el de las redacciones, permanecen ajenos.

Para conocer la obra negra no basta con verla al paso, ni hacer cálculos estadísticos o recuperar a la distancia algunos testimonios. Hay que investigar, medir, pasar horas y días en la inspección documental, pero sobre todo ir, hacerse confiable, escuchar, entender, escribir.

***

Obra Negra es ante todo el registro de inagotables ciclos de injusticia en un solo lugar, una barriada paupérrima de Ecatepec, lugar en el que es preciso, para sobrevivir, enfrentar adversidades en algunos casos inimaginables para niños mimados, pues frente a las desgracias de Golondrinas, quizás todos, el autor y los que lo leemos –irónica la Advertencia–, lo somos.

Golondrinas está ubicada en una zona lacustre disecada, como gran parte de la metrópoli, donde los campesinos indígenas batallaron desde finales del Siglo XIX para obtener el reconocimiento de la tenencia de esa tierra. Pero como suele ocurrir a los pobres, cuando la justicia agraria los favoreció, el lugar ya no era aprovechable pues se habían multiplicado las viviendas, tejabanes y casuchas de materiales no duraderos, hasta convertirse en el caserío que es hoy, borrado como la mayoría de los barrios del oriente de la Ciudad de México, de la concepción de país, ciudad y metrópoli.

Para conseguir contar la historia y lo que ocurre en Golondrinas, Emiliano recuperó las voces de quienes ahí viven, de sus generaciones convergentes, los dramas de una realidad inaceptable, y hay que insistir, inimaginables al menos para mi pero estoy seguro que para muchos.

Escribo inimaginable, al encontrar desde las primeras páginas los relatos del esfuerzo: caminar kilómetros, a pie o con un triciclo lleno de tambos y cubetas, para acarrear agua; o caminar todo eso para convencer a las pipas que se acerquen, pero siendo mujer, terminar acusada de promiscua; cavar kilómetros, con la cabeza sangrando y llena de piojos, con la ilusión infructuosa de conectarse a la red de agua.

Inimaginable, como los trabajos literalmente de mierda. El del hombre que de noche duerme a la intemperie con su pequeña hija y de día busca escombros de concreto para romperlos y sacar varilla, que luego puede vender por unos pesos a una fundición o peor aun –quizás uno de los peores– de las niñas que se meten a buscar fierros y pedacerías útiles en un canal de aguas negras.

Los hijos de la ira; Emiliano Ruiz ParraSi algo es destacable en las crónicas de Ruiz Parra es el rigor pues, a diferencia de otros cronistas, no acude a la invención, exageración ni embellecimiento artificial. También la forma en que se ocupa del trabajo y la organización, desnudando con frecuencia que aquello que debió ser fuente de honor y riqueza, es un sistema explotador en ciclos infinitos, pero lo hace con fórmulas narrativas que rompen la complejidad. De sus trabajos extraordinariamente bien logrados, pueden mencionarse, “El Naufragio de las mandarinas” (copilado en País de muertos. Grijalbo. 2011) o en “Los mineros. El carbón y la extraña mina de Barroterán” (en Los hijos de la ira. Océano 2015).

En Obra Negra, hay un factor adicional que parte explícitamente de la forma en que la población de Ecatepec, el municipio más populoso del país, es invisible.

Se trata de la explicación, contextualizada, de un grupo de personas que padece los efectos de cada episodio histórico que conocemos en épicos, desastrosos o memorables sucesos. Porque hasta ahí, en Golondrinas, llegó la llamada “guerra sucia”; el asesinato de Colosio; los efectos de la crisis de 1995; la represión que cobra la vida de quien se opone a los grupos de poder; vivieron a su modo muy particular esa entelequia que el mundo intelectual quiso llamar alternancia; padecen la violencia y en autodefensa improvisada se resisten a su imperio sólo para ir a prisión, sin la visibilidad que tuvieron los michoacanos; niñas y mujeres mueren, son violadas y maltratadas, víctimas de la violencia machista pero por ellas no habrá marchas masivas ni serán Trending Topic.

Golondrinas es un lugar donde todo pasa, pero de casi nada nos enteramos, absortos como estamos en esta, nuestra inconsciente y acrítica “centralización de la mirada”.

***

Quise empezar esta recomendación con afirmaciones desde el prejuicio, para exponer cómo es que en Obra Negra, Ruiz Parra lo rompe.

Entre otros, tomemos un eje de la crónica:

28016-1-19_05_15Sabemos que el Estado de México es una especie de feudo, dominado por el llamado “Grupo Atlacomulco”, cuyo éxito electoral y permanencia en el poder se basa en el clientelismo. A través de los años y, muy particularmente en 2017, el clientelismo alcanzó para hacer ganar a Alfredo del Mazo, primo del presidente Enrique Peña Nieto, quien también fue gobernador de esa entidad.

Entonces y ahora, escuchamos en discursos y leemos en análisis periodísticos, que la gente vende su voto, o bien, que los grupos de poder se aprovechan de la pobreza, así en genérico. De una o de otra forma, el clientelismo se basa en la descalificación de los pobres.

Obra Negra nos coloca frente a una dimensión distinta: la extorsión a gran escala, masiva, el clientelismo forzado y, como ocurre con otras actividades delictivas, la resistencia a la extorsión tiene como consecuencia el destierro o la muerte.

No hay exageración en el enunciado anterior. Golondrinas, es de origen una tierra ejidal que se fraccionó de manera irregular como el 50% de las viviendas de Ecatepec. La explicación del clientelismo en Golondrinas, expuesta a detalle por el autor, es que los habitantes de esa zona son rehenes de la clase política: no quieres ser desalojado, vota; quieres agua, luz o drenaje, vota; quieres paliar el hambre, ve al mitin. Si te crees políticamente libre, debes tener cuidado, porque te van a echar a la calle o puedes morir como Jesús Fragoso. La irregularidad de la tierra es deliberada por su alta rentabilidad política.

Como en ese caso, Obra Negra expone otros que desmontan el prejuicio e iluminan la oscuridad informativa de los medios: la motivación de los linchamientos; la corrupción policiaca y de la justicia; el origen de los desmanes masivos, o de bloqueos carreteros; la dimensión religiosa…

Ante los sueños rotos y el esfuerzo por conquistarlos, acuña Emiliano, una expresión: “la épica de la precariedad”. Esa épica, es en efecto la de millones de personas en el Estado de México y del país todo, que parece condenado a siglos de invisibilidad.

Obre Negra es una apelación a la condena, un relato imprescindible para comprender nuestra profunda desigualdad.:.

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