Cartas desde México

Adriana Esthela Flores

Ángel Guerra

Es sábado 27 de octubre y mientras miles de personas (más de un millón de votos acumulados para esta jornada) siguen opinando mediante urnas en todo el país acerca de los dos proyectos posibles para el nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en la sede de la Alianza de Tranviarios se desarrolla el segundo y último día del VIII Seminario “Proceso Bolivariano: Constitución, Economía y Política”.

En el auditorio, ubicado dentro de la popular colonia Doctores, hay banderas juntas de México y Venezuela y mantas que dicen “Todos somos Venezuela” y otra más que reza “La legitimidad la otorga el pueblo: Venezuela es chavista, carajo”.

Las y los oyentes pertenecen en su mayoría a movimientos magisteriales y sociales, hay quienes van del Frente Popular Francisco Villa portando en alto sus banderas rojas y también los del Partido Comunista. Escuchan en este momento al destacado profesor Ángel Guerra, egresado de la Universidad de La Habana, hablando acerca de cómo detener las agresiones contra Venezuela que podrían derivar en una intervención militar y también sobre los numerosos cuestionamientos y críticas a la consulta para el NAIM. Entra entonces el concepto chavista de “democracia protagónica”.

Dice Guerra: “Hay muchos ataques a la consulta porque están acostumbrados a no consultar a nadie…..(Dicen) quiénes son estos pelagatos para opinar?”. Aplausos. Más adelante, se escuchará, aunque con muchas menos voces, la  consigna pronunciada tantas veces en las marchas chavistas en Caracas: “Alerta, alerta, alerta que camina, la espada de Bolívar por América Latina!” y otra: “Maduro, seguro, al imperio dale duro!”.

Hay más pronunciamientos de solidaridad con Colombia y con la caravana de refugiados hondureños y una declaración final que denuncia las sanciones de Estados Unidos contra Venezuela, el inhumano bloqueo financiero y comercial contra ese país, condena las amenazas de una intervención militar en Venezuela, aboga por la desaparición del ominoso Grupo de Lima, aboga porque el gesto  del próximo gobierno de invitar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a la toma de protesta de Andrés Manuel López Obrador “marque el inicio de relaciones amistosas y de respeto entre los dos países” y saluda “al pueblo venezolano que estoicamente ha resistido”.

“Honor y gloria al pueblo venezolano”, dice la declaración leída con la concurrencia de pie.

Hablemos con el profesor Guerra, justo la víspera de las elecciones presidenciales en Brasil, vecino de Venezuela, donde el fascista Jair Bolsonaro tiene altas posibilidades de ganar tras haber obtenido 48 millones de votos en una primera vuelta.

–¿Cuál es el papel de México en un contexto de restauración conservadora en el continente?

–Esta gran victoria popular justamente viene a demostrar que la restauración conservadora no es fatal, no es inevitable y que puede revertirse. México demostró que votó por una opción contra el neoliberalismo, por la independencia, por la soberanía, por que se termine la pobreza que cada vez se expande más en este país no obstante la riqueza tan grande que tiene.

Es muy importante porque recordemos que tenemos a Cuba resistiendo, a Venezuela resistiendo, a Nicaragua resistiendo y esto de México es un gran estímulo para continuar adelante. Que no la va a tener nada fácil, como lo vemos en la consulta. Yo mencionaba en una columna anterior que esto no es polarización, es odio…

–La polarización la creó la derecha y el neoliberalismo con la desigualdad, con la pobreza, con la concentración de la riqueza. Esa es la polarización. Lo que estamos viendo es una reacción de odio, odio contra que el pueblo opine, odio contra medidas que independicen a México pero que perjudican a una minoría privilegiada. Odio contra todo lo que sea protagonismo popular, protagonismo indígena, protagonismo de los pobres. Siempre hablan de polarización cuando llega un gobierno de izquierda y que crea polarización: no, la polarización la crean las políticas neoliberales. Y cuando llega un gobierno que crea políticas que empieza a tomar medidas contra esas políticas, lógicamente se agudiza el enfrentamiento de clase y el enfrentamiento con Estados Unidos

–La caravana hondureña es clave en este contexto…

–La impresión que me da es que Trump está usando la caravana con fines electorales y que hará todo lo posible porque no pueda entrar ninguno a Estados Unidos ni siquiera a pedir refugio. Por eso la respuesta de López Obrador ha sido muy positiva, de darles visa e inclusive de que trabajen en los planes del nuevo gobierno.

Es muy contrastante la actitud de López Obrador en este sentido pero es que México no puede reclamarle a Estados Unidos el maltrato a sus connacionales y hacer lo mismo que Estados Unidos con los centroamericanos. Es una incongruencia. Si usted tiene una política de defensa de los mexicanos en Estados Unidos, usted tiene que ver como hermanos a los migrantes centroamericanos que emigran por las mismas razones que los mexicanos:  porque el neoliberalismo los ha dejado sin trabajo, sin campo, sin posibilidades.

–¿Descubrió esta caravana la hipocresía de la política migratoria mexicana?

–La pone de relieve una vez más porque visibiliza un fenómeno que está ahí, que 450 mil centroamericanos cruzan a Estados Unidos todos los años

–¿Cómo vio el gesto del próximo gobierno de invitar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a la toma de protesta el 1 de diciembre?

–Muy positivo y congruente con la tradición de la política exterior mexicana de acoger a perseguidos, refugiados y tener relaciones con todos los países del mundo.

Se refiere a la Doctrina Estrada, delineada por el canciller Genaro Estrada en 1930 durante la Presidencia de Pascual Ortiz Rubio y que remarcó López Obrador al destacar que México “es amigo” de todos los gobiernos.

Nos vamos. Mientras, en las multicitadas redes sociales, ya circulan etiquetas de #MaduroNoEresBienvenido, propuestas de consultar al pueblo mexicano sobre si quiere o no que venga “el dictador culpable del hambre y la muerte” en Venezuela (sin mencionar nunca el cerco en contra del país) y hasta una petición en change.org para votar porque no venga, lanzada por la excandidata presidencial de derecha, Margarita Zavala. Se le suma su esposo y expresidente, Felipe Calderón (el autor de la sanguinaria “guerra contra el narco” y quien se sumó a la mentira de anunciar la muerte del líder opositor venezolano Leopoldo López en el año 2017) así como el exmandatario Vicente Fox, el que corrió al líder cubano Fidel Castro de la Cumbre de la ONU 2002 en Monterrey para evitar incomodar al gobierno estadunidense.

Mientras, en medios, López Obrador defiende el mecanismo de consulta y advierte: “Acostúmbrense”.

Junto a una venezolana chavista, vamos a comer a un mercado cercano, dentro de un local llamado “Arepa Somos”,  administrado por una amable pareja de venezolanos que cantan joropos y otras piezas tradicionales de su país mientras preparan y sirven arepas, pabellón criollo y otros guisos de la república bolivariana.

Inevitable hablar, aunque sea levemente, de su llegada a México y de la causa: “Nos fuimos por su revolución bonita”.

Cuando destacan que, por fin, obtuvieron un documento mexicano difícil o imposible de obtener por otros migrantes como ellos, acoto: “Es lo bueno de no ser hondureño”.

La mujer asiente: “A ellos los tratan como ciudadanos de quinta generación”. Es la gran diferencia entre emigrar del Triángulo del Norte que a nadie le importa y emigrar del país con las mayores reservas de petróleo del mundo.

Migrantes somos y en el camino andamos.

Hasta el próximo domingo, con café y cigarro.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s