Aníbal Feymen / Imagen destacada: Diario judío

La censura y la prohibición editorial alcanzó su cúspide durante el ascenso del nazismo en Alemania. El 11 de mayo de 1933 el gobierno fascista alemán publicó un índice de autores cuyas obras quedaban prohibidas lo que constituyó un agravamiento en las políticas anticomunistas y antisemitas. Una brillante intelectualidad perseguida convirtió las ciudades de Moscú, París y Praga en zonas de asilo entre los años de 1933 y 1939. En estos lugares continuó brillando la prolífica producción intelectual, artística y política de los alemanes acosados por el régimen nazi-fascista que, por ejemplo, desde París los alemanes fugitivos impulsaron firmemente la celebración del Congreso del Partido Comunista Alemán que, tiempo después, se celebraría en Bruselas. En ese congreso los comunistas teutones decidieron luchar para unificar todas las fuerzas de habla alemana en torno al Frente Popular Antifascista y oponerse a esta cultura ultra-reaccionaria con la finalidad de rescatar el arte, la cultura, la literatura, su ciencia y su lengua.

México también fue un lugar donde los exiliados germano parlantes tuvieron la posibilidad de organizar su trabajo dedicado a mantener la lucha por una Alemania libre, concentrando su esfuerzo en tareas culturales e intelectuales. Los refugiados alemanes realizaron un excepcional número de aportaciones al desarrollo intelectual de México entre los que destacan los estudios realizados por Paul Kirchoff quien profundizó en el estudio de las culturas prehispánicas creando conceptos de mucha precisión teórica e histórica para una interpretación materialista de la formación social antigua como el concepto de Mesoamérica, aun vigente. Los casos de Otto Rühle, quien se incorporó al proyecto de Educación Socialista; Ernst Toller, fundador de la Liga Pro-Cultura Alemana en México con el fin de unificar a los alemanes radicados en nuestro país, y Federico Bach, promotor activo de las cooperativas escolares, fueron decididos difusores del marxismo desde el trabajo académico, desde el análisis histórico y desde la militancia política. La mayoría de los exiliados llegaron a nuestro país intentando salvar su vida, agredidos directamente por el fascismo, víctimas de la guerra y la persecución.

Pero entre todos los exiliados germanos queremos referirnos en particular a un excepcional militante comunista y brillante economista: Alfons Golschmidt, quien se comprometió con la organización y agitación política, con la educación política del proletariado y con la difusión de la cultura mexicana en Europa.

 

Alfons Goldschmidt y la difusión del marxismo en México

A principios de la década de los años veinte, José Vasconcelos, secretario de educación de México, realizó una gira de trabajo por Argentina; durante esa estancia conoció a un profesor alemán de economía que le impresionó por su erudición y su preparación pedagógica. Ese profesor era el comunista Alfons Goldschmidt. Vasconcelos invitó al economista a impartir cátedra en la Universidad Nacional de México quien de inmediato aceptó.

Alfons Goldschmidt llegó en México en 1923 y trabajó discretamente al frente de la cátedras de Economía Política y de Historia del Movimiento Obrero Internacional, en la Universidad Nacional y de Economía en la Universidad Obrera de México desde las cuales realizó una profusa difusión del marxismo en México dejando honda huella en varias generaciones de jóvenes mexicanos. Desde los años veinte, el brillante economista alemán se había posicionado de su cátedra y escribió, junto con Herman Duncker y Karl Wittfogel –el gran teórico del Modo de Producción Asiático–, los Cursos de Iniciación Marxista, textos pioneros de la teoría de Karl Marx escritos comprensible y cuidadosamente para la clase obrera y traducidos al castellano por el excepcional filósofo español Wenceslao Roces, quien algunos años después formaría parte de la migración española en México.

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Alfons Goldschmidt, cuando llegó a México. Imagen: Wikipedia

Goldschmidt no sólo se limitó a la actividad académica, su participación en la militancia política fue relevante. Al poco tiempo de haber llegado a México, se vinculó al Partido Comunista Mexicano (PCM) y participó activamente como colaborador en el periódico El Machete. Años más tarde sería nombrado presidente de la Liga Pro-Cultura Alemana desde donde intentó organizar el movimiento antifascista Nationalkomitee Freies Deutschland (Comité Alemania Libre).

 

 

Difusor de la cultura mexicana en el mundo

Si bien es cierto que Alfons Goldschmidt desarrolló el papel de difusor del marxismo alemán en México y desde sus cursos de Economía Política de la Universidad Nacional generó gran influencia, su trabajo intelectual no sólo se redujo al desarrollo teórico marxista. Por el contrario, mostró una curiosidad sorprendente por el mundo antiguo de México, particularmente por lo indígena. Esto lo convirtió en un difusor internacional del México precolombino en Europa.

Son diversos los trabajos que sobre nuestro país escribió y divulgó Goldschmidt en Alemania. Por ejemplo, la revista Kölnische Arbeiter publicó, el 16 de noviembre de 1927, un amplio artículo sobre la festividad del día de muertos en México; el artículo está firmado por el Alfons Goldschmidt e ilustrado con tres fotografías tomadas por Lina Jacoby, su esposa.

Las relaciones culturales entre México y Alemania en la década de los años veinte fueron nutridas debido al aislamiento internacional de México, en particular después del asesinato de Venustiano Carranza pues tanto Estados Unidos –quien negó el reconocimiento político al gobierno de Álvaro Obregón hasta 1923– como Inglaterra, Francia y España suspendieron relaciones diplomáticas con nuestro país por diversas circunstancias durante esos complicados años de política exterior. Por tanto, la relación internacional que resultó más viable fue con Alemania. En el aspecto cultural el incremento de las relaciones entre ambos países se reflejó claramente con la edición, en 1925, del libro de fotografías Mexiko, de Hugo Verme. Asimismo se editó, con el mismo título, el libro Mexiko de Alfons Goldschmidt, profusamente ilustrado con dibujos de Diego Rivera.

Además de su militancia en el PCM y de su actividad académica tanto en la Universidad Nacional como en la Universidad Obrera de México; Alfons Goldschmidt fue corresponsal de la revista Arbeiter Illustrierte Zeitung en la que publicó varios artículos sobre el comunismo y las tradiciones culturales en México.

En 1925, Goldschmidt logró que la poderosa compañía cinematográfica alemana UFA produjera un documental sobre la historia antigua de México. La UFA envió un equipo de producción integrado por el director Adolf Trotz, la actriz Ellen Douglas y el camarógrafo Eugen Hrich. Ese mismo año comenzó la filmación de la película que llevaría por título Auf den Spuren der Azteken (Tras las huellas de los Aztecas). Este mismo título sería utilizado dos años después por Goldschmidt para su libro etnográfico sobre México prehispánico que también sería copiosamente ilustrado con fotografías de Lina Jacoby. El libro Auf den Spuren der Azteken aborda múltiples aspectos de México: el Istmo de Tehuantepec, el Día de Muertos, los murales de Diego Rivera, las esculturas prehispánicas y el problema indígena, al que le dedica el capítulo Das martyrium des Indio (el martirio del indio).

Profundamente maravillado con la cultura y tradiciones mexicanas, el migrante alemán se dio a la tarea de dirigir él mismo una segunda película documental, titulada también Mexiko, junto a la camarógrafa alemana Erika Peterkisten, quien un año después solicitó apoyo al presidente Plutarco E. Calles para filmar una tercera titulada igualmente Mexiko. Ambas películas fueron exhibidas en Alemania los años 1928 y 1929.

Arbeiter Illustrierte Zeitung tuvo una marcada orientación marxista y Goldschmidt fue pluma frecuente en la publicación alemana. Entre sus artículos encontramos uno publicado en marzo de 1927 sobre monumentos artísticos de México, ilustrado con fotografías de Chichén Itzá, de la cúpula del convento del Desierto de los Leones, el Acueducto de los Remedios y del claustro de un convento del siglo XVI.

La participación de Goldschmidt en Arbeiter Illustrierte Zeitung fue fundamental para la difusión de la historia y cultura mexicanas en el mundo pues la revista fue una publicación alemana importante por la que pasaron figuras y temas notables de la izquierda alemana asilada en México. Incluso, a partir de 1928 se comienzan a publicar fotografías de Tina Modotti para ilustrar sus artículos y portadas. La revista dio puntual seguimiento de la violenta campaña para la sucesión presidencial mexicana de 1928 en un artículo ilustrado con 16 fotografías de Modotti, quien también fuera asilada en México. En 1930 la Arbeiter Illustrierte Zeitung publicó en sus portadas más fotografías de Tina, entre ellas el icónico retrato del comunista y revolucionario cubano Julio Antonio Mella quien también fuera un exiliado en México.

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Julio Antonio Mella, por Tina Modotti. Imagen: Granma

El año de 1928 marcó el regreso de Goldschmidt a Alemania donde se convirtió en presidente de la sección alemana de der Internationalen Arbeiterhilfe (Asistencia Internacional del Trabajo) de la que años atrás también fuera fundador. Sin embargo, el ascenso del fascismo en Alemania y la violenta persecución contra los comunistas ejecutada por los nazis obligaron al economista germano salir nuevamente de su país. Goldschmidt primero viajó a la Unión Soviética y, un año después, a Estados Unidos. Su esposa Lina murió en 1935 y en Alemania, se le negó la ciudadanía y su título académico. En 1938 Goldschmidt se casó con su segunda esposa Leni Weitzenkorn y al año siguiente regresó a México. Una vez instalado en nuestro país, se reincorporó al PCM y también se convirtió en asesor del gobierno de Lázaro Cárdenas desde donde ayudó a facilitar la entrada de refugiados antifascistas y, junto con Ernst Toller, fue miembro fundador de la Liga pro Cultura Alemana en México.

La producción etnográfica de Goldschmidt nunca se detuvo y en 1940 arrojó un importante libro de historia titulado Tierra y Libertad: El desarrollo campesino en México, que abarca tres épocas de México: la azteca, la colonial y el desarrollo capitalista. En él, Goldschmidt afirma que estos tres momentos históricos han sido, en diferentes formas y grados, la ruta de la miseria para el campesino mexicano. En el texto Goldschmit vuelve a profundizar sobre la problemática que aqueja al indígena, la cual intenta reconstruir teórica y conceptualmente desde el marxismo.

Como podemos ver, Alfons Goldschmidt, un migrante alemán en México, cumplió muchas tareas excepcionales en la vida intelectual que ha definido a nuestro país. Investigador y explorador inquieto, profesor universitario, marxista comprometido, etnógrafo objetivo, difusor cultural, militante político, etc. Esto fue Goldschmidt, figura casi desconocida de la historia mexicana que ha hecho sentir su presencia a través de su reducida obra en castellano. Sin duda fue una mente lúcida y apasionada que dejó de existir en el año de 1941, justo antes de empezar una nueva lucha contra el fascismo.

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