Cartas desde México

Adriana Esthela Flores

La primera semana de la llamada Cuarta Transformación se ha caracterizado por dos rutas: la de las promesas que ya cumplió el presidente Andrés Manuel López Obrador y la de sus primeros enfrentamientos con otros poderes públicos debido a sus cuestionamientos por los altos salarios en el gobierno..

El tema de las promesas cumplidas ha avanzado de manera tan rápida que muchos apenas logran digerir el impacto de las decisiones presidenciales mientras que otros ya comenzaron a verlas con temor.  El mismo día en que asumió la Presidencia, abrió al público la Residencia Oficial de los Pinos; unas horas después, puso en marcha el plan para vender el avión presidencial (que ya está en California, Estados Unidos, donde será preparado para salir de la flota presidencial); comenzó con las conferencias a las 7:00 horas  (conocidas como “las mañaneras”) que lo caracterizaron en su gobierno al frente de la Ciudad de México; envió al Congreso la iniciativa para eliminar el fuero; ordenó crear la Comisión de la Verdad que investigará la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa y desapareció al Estado Mayor Presidencial, sustituido por la llamada “Ayudantía”. Éste último tema, el de su seguridad personal, seguirá siendo causa de debate, especialmente por el incidente con una activista que logró colarse, fingiendo ser reportera, hasta el sitio del Palacio Nacional donde AMLO imparte sus conferencias de prensa y se la acercó para exponerle una petición.

Pero si algo resultó revolucionario fue la apertura de Los Pinos, donde vivieron los presidentes desde la época de Lázaro Cárdenas. Como lo reseñó el periodista Ernesto Núñez para Reforma, miles de personas no necesitaron apellidarse Nieto, Salinas o Rivera para caminar entre los rincones donde vivieron quienes dijeron gobernarlos. La visita gratuita está llena de símbolos, como el hecho de que las y los policías militares que antes veían con recelo y sospecha a la ciudadanía visitante, ahora hablaban con ella y la orientaban sobre el lugar. Se convirtieron, pues, en guías de turistas. Y encima, sonreían. Los Pinos, día de campo.

No es precisamente así la relación de López Obrador con el Poder Judicial, uno de sus principales rivales, por ahora. La Suprema Corte de Justicia suspendió la aplicación de la Ley de Remuneraciones, aprobada en septiembre por el congreso de mayoría morenista, que impide que lxs integrantes de la burocracia federal ganen más que quien ocupe la Presidencia.

De esta forma, las y los ministros de la SCJN seguirán ganando 600 mil pesos mensuales (unos 20 mil dólares), en una situación que AMLO calificó de “deshonestidad e insensibilidad” y de ir contra el principio de “justa medianía” marcado por el Benemérito de las Américas, Benito Juárez.

Por el  mismo tema salarial, el presidente abrió otro frente de batalla con el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) y el Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) al cuestionar que su funcionamiento es caro respecto a sus resultados.

Sin embargo, el gran frente de guerra sigue siendo el Aeropuerto en Texcoco, cuya cancelación ya provocó que el gobierno tenga que comprar los bonos de deuda que la administración de Peña Nieto adquirió para financiar el proyecto. La decisión de la Secretaría de Hacienda de comprar los bonos busca tranquilizar a los mercados y al sector inversionista pero podría ponerla en riesgo de enfrentar a los fondos buitres, como alertó el especialista Jorge Castañeda, coordinador de proyectos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), en un artículo del portal Animal Político: “Como ellos ya tienen mucha de la deuda que compraron mucho muy barata, tienen una posición ventajosa con el Estado mexicano”.

Añadiría que, en esta semana, López Obrador incurrió, nuevamente, en mostrar actitudes sexistas que lo han caracterizado no solo durante la reciente campaña a la Presidencia , sino desde que era Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, como puntualmente lo reseñó la periodista Sara Lovera en su texto “Feministas y Morenistas callan el sexismo de AMLO”. Esta vez, López Obrador pidió ayuda a “las madrecitas” para combatir la delincuencia, en una declaración que refuerza el mito, tan útil al sistema patriarcal, de la madre buena y santa. En un gabinete con ocho mujeres secretarias de Estado –nombradas, de hecho, en puestos fuertes como Gobernación, Energía, Trabajo, Bienestar y Economía-, este tipo de pronunciamientos resultan ya inadmisibles.

Llevamos, así, apenas una semana de la Cuarta Transformación, la Revolución de MORENA (ubiquémosla más allá del liderazgo de Andrés Manuel, pues en el campo del discurso, posicionar la 4T alrededor del tabasqueño es quitarle el peso a la suma de agravios que han pagado miles de personas, desde los setenta, en su lucha por un mundo mejor).

Nos restan seis años –por lo menos- de muchas batallas.

Nos vemos la próxima semana

Con poesía y sin cigarros

Posdata

Y exijo justicia por los seis indígenas presos nahuas de Tlanixco , los ocho de Salazar, por Gonzalo Molina y todos los presos políticos

Por las nueve mujeres que son asesinadas cada día.

Por los colegas periodistas muertos, desaparecidos y exiliados.

Por nuestros miles de desaparecidos.

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