[…] la Nación está cansada de hombres falaces y traidores

que hacen promesas de libertadores,

solo que llegando al poder se olvidan de ellas

y se constituyen en tiranos”.

Plan de Ayala de la Junta Revolucionaria, noviembre de 1911

Texto: Andrés Caudillo / Imagen destacada: Indymedia

A finales de abril del 2001, luego de la Marcha del Color de la Tierra y del apoyo de millones de personas, de México y del mundo, por el reconocimiento constitucional de los derechos y la cultura indígena, la clase política aprobó una contrarreforma llamada ley indígena que ignoraba y traicionaba sus derechos humanos.

Los tres principales partidos políticos de ese tiempo –que entre otros asuntos, traicionaron a los pueblos y a todos los mexicanos con el Pacto por México– hoy están reagrupados, redimidos y muy bien posicionados en Morena.

Esa traición a los pueblos (que convenientemente “olvidan” quienes hoy les reclaman sus críticas al nuevo gobierno y a toda la clase gobernante), es fundamental para comprender porque a 25 años de alzamiento, el subcomandante Moisés inició el discurso para pronunciarse en oposición a los megaproyectos de la nueva administración, diciendo:

“Estamos solos, solos como hace 25 años”.

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Cárdenas y AMLO. Imagen: Proceso Foto

Los primeros años del levantamiento, el EZLN había creído que existía cierta sensibilidad en algunos sectores de la clase política, particularmente los que se agrupaban en torno a la figura de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano (dentro y fuera del PRD); y con miembros de la sociedad civil,  pensaron que era posible, con movilizaciones y en alianza con ese sector, arrancar a los gobernantes el reconocimiento de sus derechos humanos.

Pensaron que los políticos en el poder iban a entender y a cumplir una demanda  de mas de 500 años que había costado un alzamiento armado y sangre de mexicanos. Se les había negado la preparación más elemental, hombres y mujeres dueños de nada, sin techo digno, tierra, trabajo, salud, alimentación ni educación, que morían de hambre o por enfermedades curables.

Las y los zapatistas, indígenas mayas de los pueblos tzotzil, tzetzal, chol, tojolabal, zoque y mame pensaron que eso encaminaría el proceso de diálogo y negociación con el gobierno federal a un final satisfactorio; que así podrían “salir” a hacer política civil y pacífica; que con el reconocimiento constitucional tendría un “techo jurídico” para los procesos de autonomía que se venían dando en varias partes del México indio; y que se fortalecería la vía del diálogo y la negociación como alternativa para la solución de conflictos.

Se equivocaron.

La clase política en su conjunto fue avara, vil, ruin y estúpida. La decisión que tomaron entonces los tres principales partidos políticos (PRI, PAN y PRD, origen de la mayoría de los reagrupados hoy en Morena) demostraron que las supuestas diferencias entre ellos no son más que simulaciones. La “geometría” de la política mexicana se había trastocado. No había ni izquierda, ni centro, ni derecha. Tan sólo una banda de ladrones con fuero… y con cinismo en horario mediático estelar.

En julio pasado, en un comunicado, el Subcomandante Moisés mencionó que el hoy secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, fue secretario de Gobernación de Ernesto Zedillo, y que en febrero del 1995, fue quien acordó dialogo con el EZLN, pero en vez de eso, se giró una orden de aprehensión fallida contra Rafael Sebastián Guillén Vicente, el rebelde antes conocido como el Subcomandante Marcos.

En 2001, el actual presidente Andrés Manuel López Obrador fungía como jefe de Gobierno de la Ciudad de México y tenía una amplia influencia en la fracción del PRD en el Congreso de la Unión. La inacción del hoy presidente en aquel momento fue una de las traiciones que el EZLN no perdona ni olvida, como tampoco el encumbramiento por el perredismo de Juan Sabines como gobernador de Chiapas en 2006, que costó caro al zapatismo.

Ataques constantes de paramilitares, hostigamiento, acoso sexual, robo de milpas, ganado, laminas, cercas, destrucción de alumbrado, escuelas, clínicas, envenenamiento de ganado comunal, desplazamiento forzado, amenazas de muerte, asesinatos y secuestros, fueron algunas de las consecuencias que sufrieron, resistieron y denunciaron enérgicamente, pero al igual que en los gobiernos del PRI, PRD y PV, así como se puede ver hoy, los grandes medios de comunicación sirvientes de los intereses de quienes les pagaban mejor prefirieron ignorar, mentir, calumniar y descalificar.

Cuando las y los zapatistas denunciaron públicamente esa actuación del neocardenismo, fueron atacados (caricaturas incluidas) por los mismos que ahora dicen que, en efecto, Cárdenas es un traidor (sólo que ahora por no haber apoyado a López Obrador y no unirse al culto a Morena).

Porque claro, una cosa es traicionar a unos indios, y otra muy diferente traicionar al líder.

Se les dijo entonces “sectarios”, “marginales”, y que, al “atacar” a Cárdenas “los zapatistas le hacían el juego a la derecha”. ¿Les suena?

Después del rechazo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) a las protestas e inconformidades de diversas comunidades indígenas por la contrarreforma, algunos intelectuales –varios de los cuales les reprocharon el no apoyar a López Obrador y al PRD en la lucha por la silla presidencial del 2006 y 2012– hoy reprochan de manera acrítica al EZLN por oponerse a la continuidad de un sistema neoliberal que los pretende exterminar.

Las y los zapatistas no se hicieron de la vista gorda. A diferencia de todos los que pretenden ignorar el hecho de que el proyecto de nación de morena 2018 – 2024, que se dispone a despojar y destruir la vida de las comunidades del sur imponiendo sus megaproyectos sin estudios de impacto ambiental y social, fue elaborado por Alfonso Romo, quien  financió la campaña de Vicente Fox desde el 97; lavó dinero para el dictador Augusto Pinochet; apoyó a Felipe Calderón en 2006; apoyó el pacto por México y fue parte de la operación empresarial para evitar que López Obrador llegara a la Presidencia en esos años… a pesar de eso, el hoy jefe de gabinete, casi sin contratiempos, llegó a realizar su mas grande sueño.

En 2005 durante reuniones que sostuvo con decenas de empresarios, políticos, religiosos (Legionarios de Cristo), periodistas y deportistas promovió su plataforma Opción Ciudadana, y dijo:

 “Entre todos vamos a construir un avión a gusto de los mexicanos, donde puedan caber todos; más adelante vamos a buscar a un piloto que nos conduzca y después un partido que podría otorgarnos la credencial que permita al piloto navegar ”.

Lo anterior fue consignado en un articulo titulado “La Opción de Alfonso Romo”, del periodista Jenaro Villamil, publicado por la Revista Proceso en su edición 1489. En el mismo trabajo, la hoy diputada federal por Morena, Tatiana Clouthier –quien renunció al PAN en ese año—contó que su inclusión a Opción Ciudadana, ocurrió a raíz de una plática con Alfonso Romo, y que el objetivo fundamental sería construir una plataforma para sumar a más gente y “aglutinar a 30% de los ciudadanos que ya no cree en los partidos”.

Entre los exfuncionarios priistas firmantes de aquel proyecto de Alfonso Romo, estaban el exdirector del IFE, Arturo Núñez del PRD; el priísta, Víctor Manuel Barceló quien publicó en 2002 el libro “Plan Puebla Panamá” y, si tenemos la curiosidad de revisar el llamado Proyecto 18, creado por Romo, podemos verificar  “el copia y pega pero cámbiale el titulo”.

Otro secretario foxista firmante de la Opción de Romo fue Alejandro Gertz, quien hoy está al frente de la PGR, como resultado de su participación en el consejo asesor en materia de seguridad de López Obrador, al que pertenecieron  Darío Chacón y Manuel Mondragón y Kalb, este último –responsable de la represión a manifestantes en la toma de protesta de Enrique Peña Nieto—incluido en el período de transición.

Otro ejemplo es Miguel Barbosa que pasó primero por el PRI, luego 23 años en el PRD, apoyó las reformas estructurales de Peña Nieto, y hoy es por segunda vez candidato de Morena para gobernar el Estado de Puebla.

Los exsenadores del PRD Zoé Robledo, Rabindranath Salazar que votaron a favor del pacto por México, hoy son subsecretario de Gobernación y senador de Morelos por Morena, respectivamente.

Otra prueba de la simulación en la alternancia del poder es la de Antonio Attolini, quien fue de los principales defensores de López Obrador en la ultima campaña presidencial, quien podría obtener un puesto en la embajada de México en Washington. En febrero del 2012, Attolini aceptó la oferta de trabajo que le hizo Televisa siendo aún miembro de la asamblea #YoSoy132ITAM, lo que desde el parecer del movimiento, fue una absoluta incongruencia con los ideales y objetivos del movimiento.

Attolini fue una imagen construida por los medios de comunicación al igual que Peña Nieto; en ningún momento fue líder de la asamblea local #YoSoy132ITAM ni del movimiento, y esto fue denunciado en comunicado por la organización estudiantil.

German Martínez quien fuera colaborador muy cercano del expresidente Felipe Calderón y José María Martínez, con una militancia en el PAN de más de 25 años hoy son senadores de Morena, el primero, con licencia pues se fue a dirigir el IMSS.

La lista es enorme, Manuel Barttlet, Marcelo Ebrard, Muñoz Ledo, Jaime Heredia, Miguel Torruco, Alfonso Durazo, Ricardo Salinas Pliego, Armando Guadiana, Gloria Sánchez, Layda Sansores, Citlali Ibañez Camaho, Dolores Padierna, Jesús Valencia, Rocío Nahle, Víctor Villalobos… por mencionar sólo algunos de una lista interminable de saltimbanquis.

El siguiente paso del EZLN no sólo no está encaminado a tender un diálogo con la llamada “cuarta transformación”, sino que los confronta radicalmente. Es decir, el siguiente paso del EZLN es ir contra todos los políticos.

***

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AMLO y Romo. Imagen: Proceso Foto

El sector que siguió y sigue a López Obrador  “olvidó” las acciones legislativas y de gobierno del PRI, PAN Y PRD, con cuadros que hoy militan en Morena. La crítica incluye, y era de esperar, que molestaría y alejaría a ese sector de izquierdas institucionales que había estado cerca del neozapatismo.

Este sector, formado principalmente, pero no sólo, por intelectuales, artistas, científicos y líderes de opinión, incluía también a lo que llaman “la base social Obradorista” y a mucha gente que, sin ser afín o simpatizante de Morena, pensó que hubo o hay algo rescatable en la clase política mexicana.

La crítica hacia AMLO, (a quien consideraban y consideran un cambio para México), sería considerada una crítica a ellas y ellos. Ergo, no sólo dejarían de apoyarlos, también pasarían a atacarlos.

Así ocurrió, así está ocurriendo, porque ese fue el “costo” de ser consecuente que los zapatistas siguen pagando hasta ahora.

La semana pasada a sus XXV años de levantamiento, en redes sociales y de manera coordinada, se fueron acumulando discursos de odio que iban desde un: “Cara de trapo”, “Salinista”, hasta incluso pedir exterminarlos con el máximo uso de la fuerza. Fue en ese momento cuando las redes de resistencia y redes de apoyo zapatistas funcionales, articularon una respuesta coordinada para contrarrestar las difamaciones y el discurso cotrainsurgente.

Hubo una distorsión deliberada de la realidad, con el fin de crear y modelar la opinión pública e influir en las actitudes sociales, según el neologismo, la posverdad es la que en los hechos objetivos tienen menos influencia que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales.

No es conspiración, ni mucho menos paranoia. Voceros de la “Cuarta Transformación” han proclamado informalmente a los cuatro vientos que el EZLN fue derrotado, mientras promotores de la nueva Guardia Nacional amenazan con emprender acciones de contención contra los rebeldes.

La posibilidad de un ataque militar contra el EZLN para destruirlo completamente siempre ha sido tentadora a la clase política.

La agresión vendría entonces con ropas verde olivo, azules, tricolores, guinda… o, como ocurrió, amarillas (en el gobierno perredista de Zinacantán, Chiapas, que atacó con armas de fuego una movilización pacífica de bases de apoyo zapatistas el 10 de abril del 2004; los paramilitares formaron después, patrocinados por el PRD, las primeras “redes ciudadanas de apoyo a AMLO” -otro “olvido” de quienes reclamaron y reclaman que el EZLN no apoyara ni apoye al político tabasqueño).

Como ha sido señalado, no sólo por los zapatistas, la propuesta supuestamente de “izquierda” (la de Morena en general y la de AMLO en particular), no era ni es tal. Era y es un proyecto de administración de la crisis, asegurando ganancias para los grandes propietarios y controlando el descontento social con apoyos económicos, cooptación de dirigentes y de movimientos, amenazas y represión.

Desde la llegada de Cárdenas Solórzano al gobierno de la capital, luego con Rosario Robles y después con López Obrador, Alejandro Encinas, Miguel Ángel Mancera, la Ciudad de México como con el PRI, pero bajo la bandera de la izquierda. Cambió el partido pero no la política.

Pero AMLO tenía, y tiene, lo que ninguno de sus antecesores: carisma y habilidad. Si antes Cárdenas usó el gobierno de la ciudad como trampolín para la presidencia, López Obrador también, pero con mayor pericia y fortuna que el ingeniero. El gobierno de Vicente Fox, con sus torpezas, se convirtió en el principal promotor y publicista de la candidatura del perredista. Según las valoraciones de las y los zapatistas, AMLO ganaría la elección para presidente de la República en 2006.

Y no se equivocaron.

López Obrador obtuvo el mayor número de votos entre quienes se disputaban la Presidencia. Aunque no con la holgura que vaticinó, su ventaja fue clara y contundente.

En donde se equivocaron fue en pensar que el recurso del fraude electoral era ya cosa del pasado.

Siguiendo con su análisis, la llegada de AMLO y su equipo (formado por puros salinistas y zedillistas descarados o vergonzantes, además de una runfla de personas viles y ruines) a la Presidencia de la República significaría la llegada de un gobierno que, aparentando ser de izquierda, operaría como de derecha (tal y como hizo, y se hace, en el gobierno de la Ciudad de México).

Entonces las y los zapatistas pensaron: gana AMLO la presidencia con legitimidad y el apoyo de los grandes empresarios, además del respaldo incondicional de la intelectualidad progresista; sigue el proceso de destrucción de la patria (pero con la coartada de ser una opción “de izquierda”); y cualquier tipo de oposición o resistencia sería catalogada como “patrocinada por la derecha, al servicio de la derecha, sectaria, ultra, infantil, aliada de Martha Sahagún (entonces era Martita la que “sonaba” como precandidata del PAN – después la etiqueta diría “aliado de Calderón”-) “invento de Salinas”. ¿Les suena?

***

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AMLO en ritual por la tierra. Imagen: Proceso Foto

López Obrador llegó con legitimidad, simpatía y popularidad prometiendo grandes cambios. Pero nada de lo esencial del modelo económico sería tocado. Lo han reiterado: se mantendrán las políticas macroeconómicas.

Casi nadie lo dice, pero las “políticas macroeconómicas” significan continuidad al modelo fracasado neoliberal, que equivale a aumento de explotación, destrucción de la seguridad social, precarización del trabajo, despojo de tierras ejidales y comunales, aumento de la migración a los Estados Unidos, destrucción de la historia y la cultura, privatización del petróleo, la industria eléctrica y la totalidad de los recursos naturales, así como represión frente al descontento popular, justo como hoy se vive en Mactumatzá Chiapas, iniciada con el gobierno de Manuel Velasco y continuada ahora por Rutilio Escandón,  que reprime violentamente a estudiantes normalistas, sin que el presidente López Obrador intervenga o siquiera haga una mención al respecto.

Así, cualquier tipo de oposición sería reprimida a pesar de que digan que no lo harán, razones tenemos muchas para desconfiar dados los antecedentes (por ejemplo, la represión al movimiento estudiantil de 1999-2000 donde el exrector priista, Juan Ramón de la Fuente, permitió una operación militar, aunque con uniforme de policía federal, que llevó a la cárcel a cientos de estudiantes acusados de terroristas, y al que hoy Morena consideró que es el perfil más indicado como embajador de México ante la ONU),  como al pueblo de San Salvador Atenco –que recordemos todo inicia con el perredista presidente municipal de Texcoco.

En el discurso del subcomandante Moisés, el EZLN rechazó la creación de la Guardia Nacional, por considerarla un paso adelante en la militarización del país. Con una larga lista de militantes asesinados, y con el saldo de muertos de los gobiernos anteriores se opone al punto final de impunidad a crímenes del pasado.

“Fuimos a despertar, fuimos a decirles a los pobres de México, del campo y la ciudad. Muchos no nos hicieron caso, algunos sí están organizándose y esperemos que sigan organizándose. Pero vemos que la mayoría no nos hicieron caso.”

“Aquel que está en poder está engañando a los pueblos originarios, hincándose en la tierra como pidiéndole permiso. Aquí le decimos que no le creemos. Esa consulta que hicieron (para construir el Tren Maya) es una burla y una humillación a los pueblos originarios”… “Que lástima que le hacen caso a aquel que está ahí engañando al pueblo de México”, dijo el líder zapatista.

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