Por Elisa Mendoza Gilabert / Imagen: Proceso Foto

Desde los meses de transición, la Ley Federal de las Entidades Paraestatales fue motivo de controversia, cuando se le hizo saber al gobierno electo que ésta no permitía que Paco Ignacio Taibo II dirigiera el Fondo de Cultura Económica como lo quería Andrés Manuel López Obrador. Estaba impedido por ser español de nacimiento, aunque mexicano por naturalización. El 7 de febrero, la reforma para eliminar el requisito de ser mexicano por nacimiento para dirigir una paraestatal fue aprobada por la Cámara de Diputados.

El que la ley prohibiera a un mexicano ocupar tales cargos por haber nacido en otro país era absurdo. Esos requisitos hablan de una visión aldeana y anticuada, además de una hipocresía por parte de los mexicanos. Cómo nos alegramos cuando estadounidenses de origen mexicano ocupan cargos importantes en el sector público estadounidense, pero aquí prohibíamos que eso pasara. La reforma a esa ley era necesaria y hay que celebrar la paulatina eliminación de requisitos que fomenten la existencia de mexicanos de primera y de segunda.

Es una verdadera lástima que un tema tan relevante se haya visto empañado por las  motivaciones que se tuvieron para reformar esa ley. Dudo que a los impulsores de esta reforma les preocupe lo anteriormente mencionado, y se nota porque no hubo argumentos al respecto. La única razón de la reforma fue para permitir al presidente imponer a quien él quisiera en el cargo y eso resulta muy preocupante. El mensaje que se envía es terrible: tienen la voluntad -y el poder de la mayoría morenista- para adecuar las leyes para que el titular del Poder Ejecutivo haga y deshaga como mejor le parezca.

La designación de Paco Ignacio Taibo II al frente de una institución de tanta grandeza y prestigio como el Fondo de Cultura Económica es escandalosa por muchas razones. Su intolerancia a la diversidad de ideas lo hace absolutamente incapaz de dirigir la editorial del Estado mexicano, que debe ser defensora e impulsora de la pluralidad cultural y de pensamiento. Su respuesta -vulgar, soberbia y machista- al ser cuestionado sobre la ley que le impedía asumir el cargo no solamente demuestra la clase de persona irrespetuosa que es, sino que es una evidencia más de que la ley no le importa al gobierno actual: están dispuestos a adaptarla a sus caprichos y a burlarse mientras vemos lo que hacen con las leyes e instituciones del país.

Paco Ignacio Taibo II tiene muchísimas declaraciones desafortunadas en su haber. Recuerdo cuando en la campaña presidencial sugirió la expropiación de las empresas cuyos propietarios no apoyaran el movimiento lopezobradorista. Nadie más icónico para ser la cara y el principal beneficiado de una ley que se modificó por las razones equivocadas. Qué buen juego hace la personalidad de Taibo con el desdén por la legalidad que demostraron los lopezobradoristas al votar una reforma a modo y con dedicatoria especial. Sin debate de los alcances de la reforma, solamente siguiendo las órdenes de López Obrador.

La oposición se vio prácticamente forzada a votar en contra de esta reforma. Más allá de que la considero necesaria, creo que los argumentos opositores fueron correctos: por un lado, es evidente que el FCE debe ser dirigido por otra persona; por otra parte, y mucho más importante, las leyes deberían reformarse por razones de fondo, no para cumplir los deseos personales del señor presidente.

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