Por Aníbal Feymen / Imágenes: Proceso Foto

En el año 2008 la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) vivió la huelga más larga de su historia hasta ese momento. En febrero de ese año el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (SITUAM) decidió estallar la huelga por mejora salarial y violaciones al Contrato Colectivo de Trabajo, del cual es titular.

Las condiciones en que se desarrollaron los 64 días de huelga fueron extremadamente complejas debido a la activa participación de todos los sectores universitarios. Tanto trabajadores administrativos afiliados al SITUAM como estudiantes y académicos, pasando por la burocracia administrativa, se vieron envueltos en un movimiento gremial que sirvió de impulso para que todos estos sectores universitarios evidenciaran los graves problemas por los que atravesaba esa casa de estudios. Mientras los trabajadores de base hicieron notorio el rezago salarial y las sistemáticas violaciones contractuales, los estudiantes evidenciaron la disfuncionalidad del modelo educativo que preconizaba las medidas tecnocráticas y funcionalistas impuestas en los planes y programas de estudio.

Por su parte los académicos quedaron polarizados ante la huelga: algunos de ellos apoyaron al SITUAM, pero muchos otros, al ver afectados sus intereses inmediatos, adoptaron el papel de esquiroles al fundar un sindicato blanco, pro-patronal, denominado Sindicato de Personal Académico de la UAM (SPAUAM) el cual hizo todo a su alcance para liquidar la huelga de los trabajadores de base, cuestión que finalmente lograron mediante su participación masiva y sin representatividad en los Comités de Huelga donde “votaron” el levantamiento del paro sin ser delegados electos en las asambleas seccionales, pues mediante componendas con fracciones charriles del sindicato –quienes controlaban tanto los órganos de vigilancia como el Comité Ejecutivo–, recibieron de éstos las acreditaciones para votar en las decisiones del sindicato.

Finalmente, en la huelga del 2008 el SITUAM recibió una dolorosa derrota que en los años siguientes les cobró una costosa factura: mayor rezago salarial, la sistemática pulverización del Contrato Colectivo, el desplazamiento de trabajadores de base en favor de empleados irregulares, la dilapidación su carácter mixto y el enquistamiento de corruptos líderes charriles en la cúpula sindical.

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La huelga más larga de la historia de la UAM

Después de once años de su derrota, el SITUAM vuelve a la huelga decidido a combatir estos saldos negativos que han crecido durante más de una década.

El pasado mes de febrero el sindicato universitario decidió estallar el paro exigiendo un aumento salarial del 20% y la inmediata solución a las reiteradas violaciones contractuales. Por su parte la patronal ha ofrecido un incremento de 3.35% directo al salario, de 3.0% en retabulación al personal administrativo y académicos de medio tiempo y tiempo parcial. Desde entonces, a 89 días de huelga, la patronal no se ha movido ni un milímetro de lo que ofreció al principio del conflicto a pesar de que el mismo sindicato ha flexibilizado su oferta solicitando un 10% en el tabulador a trabajadores administrativos y 3% a trabajadores académicos. La intransigencia y cerrazón de la patronal continúa alargando un conflicto que desde hace tiempo debió resolverse pues las demandas que plantea el SITUAM en su pliego petitorio son justas y que están dirigidas a aliviar la difícil situación salarial por la que atraviesan, sobre todo, los trabajadores administrativos y los académicos de medio tiempo y tiempo parcial.

La diferencia salarial entre académicos y trabajadores administrativos es brutal y deja en evidencia que en la UAM no existe una distribución equitativa de sus ingresos. El SITUAM se ha conformado como sindicato mixto de trabajadores académicos y administrativos bajo la lógica de que ambos sectores son trabajadores asalariados y por ello es necesario romper con el planteamiento de separar el trabajo intelectual y el trabajo manual. El carácter mixto del SITUAM pone de manifiesto que el trabajo intelectual necesita una base material para desarrollarse, esa base se la otorga el trabajo manual desarrollado por los trabajadores administrativos lo cual echa por tierra la artificial jerarquización entre “funciones sustantivas y adjetivas” de la universidad. Así, resulta una agresión clasista y discriminatoria que los trabajadores administrativos sean tratados como empleados “de segunda” que no merecen una mejora efectiva en sus emolumentos.

Por ello el tema salarial por el que luchan los trabajadores sindicalizados es de primera importancia y pone de manifiesto el grave problema al que se enfrenta la clase trabajadora mexicana en su conjunto. Los salarios a los que acceden los trabajadores con menores ingresos en la UAM no cubren, ni de lejos, las necesidades mínimas de las familias de los trabajadores y violenta derechos fundamentales constitucionales al no permitir satisfacer las necesidades normales de una familia en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos. Entonces, la lucha del SITUAM por el salario base es fundamental porque no sólo implica subir los sueldos, sino replantear y transformar un sistema de pago basado en estímulos y compensaciones extra –como el que precariza a los trabajadores académicos–  y apostar a un salario base más elevado, a partir de la cual se cotice la jubilación y otras prestaciones.

A pesar de todo lo expuesto, la alta burocracia de la UAM –denominada también “burocracia dorada”– se ha negado una y otra vez a que los trabajadores aumenten su poder adquisitivo y accedan a una mejora efectiva en sus condiciones de vida, hoy totalmente precarizada. Por el contrario, pretenden presionar a los trabajadores del SITUAM para levantar la huelga a cambio, dicen, de “resolver el problema salarial”. Pero, a contrapelo de la mayoría de los administrativos y académicos, la “burocracia dorada” mantiene sueldos que resultan un insulto para el resto de los trabajadores quienes, además de mantenerse con este amplísimo rezago salarial, ven cada día peligrar su fuente de trabajo debido a las constantes violaciones al Contrato Colectivo de Trabajo que ejerce la patronal.

La responsabilidad del alargamiento de la huelga es de la patronal. La demanda de la redistribución presupuestal en la universidad no es un asunto insostenible, por el contrario, resulta prioritaria para lograr la mejoría de las condiciones de vida de los trabajadores universitarios. Si no se termina de tajo con la indignante brecha salarial existente entre la alta burocracia y quienes tienen las percepciones más bajas, las precarias condiciones en las que se encuentran laborando la mayor parte de los sindicalizados permanecerá intacta y la lucha de todos los trabajadores que hoy se baten en esta huelga contra la patronal no habrá tenido mayor alcance.

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El SITUAM y los problemas por resolver

Más allá de la huelga, son muchos los agravios que la patronal ha cometido contra los trabajadores de base sindicalizados durante años y sus efectos han comenzado a cimbrar la estructura sindical. Esto pone en riesgo la integridad misma de la UAM como universidad pública.

La situación reviste problemas serios que los afiliados al SITUAM deben resolver como prioridad, de lo contrario el sometimiento a la patronal será irreversible. El sindicato enfrenta problemas al interior que será necesario revisar autocríticamente y resolverse favorablemente. Entre los retos que enfrenta el SITUAM a mediano plazo se encuentran, por ejemplo, la deficiente formación sindical de los trabajadores que se traduce en una diluida concepción político-ideológica que los deja a expensas de los líderes pro-patronales. Por otra parte ha habido una renuncia de delegados, comisionados y Comité Ejecutivo a hacer un trabajo de base más intenso y penetrante. En el caso de las denominadas “corrientes sindicales”, éstas no han actuado como corrientes político-ideológicas, no es clara su definición en este sentido; su actuar ha sido pragmático y sin orientación ideológica.

Comúnmente desarrollan prácticas cercanas a grupos de interés. La filiación a ellas se da por favores recibidos en el pasado, por relaciones de parentesco o por figuras caudillistas. No han generado un debate público, profundo en torno a su visión y a su proyecto de sindicato y su relevancia nacional. Todo esto ha hecho que el SITUAM se vea impedido en concretar objetivos trazados en sus planes de acción; muchas veces sus acciones de fuerza no reditúan en avances y presión política a la patronal. También reviste relevancia el abierto alejamiento de los académicos a la vida sindical.

Es necesario que los agremiados establezcan un diálogo profundo con la finalidad de implementar acciones urgentes para la corrección de los problemas de su estructura sindical. La sistemática política de aniquilación del sindicato impulsada por la patronal, la sombra de esquirolaje del SPAUAM, los intereses de políticos gubernamentales que intentan hacer del SITUAM un feudo particular para satisfacer intereses particulares o de grupo, la reforma laboral recién aprobada, la política neocorporativa del nuevo gobierno y el crecimiento del neocharrismo actúan como elementos de destrucción del sindicato. Es hora de que los trabajadores de base tomen en sus manos su organización.

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