Por Aníbal Feymen / Imagen: Proceso Foto

Primer artículo de la serie con la que el autor pretende demostrar que el productor de la descomposición social y la degradación humana es el capitalismo en su fase imperialista, y en la que también intenta desvelar el papel que ha jugado el neoliberalismo en el esfuerzo para reorganizar el orden social y subordinarlo plenamente a la lógica de la acumulación capitalista.

 Introducción

El aumento exponencial de la pobreza, la precarización de los trabajadores a nivel mundial a través de la implementación de modelos laborales basados en las nociones de productividad, flexibilidad, movilidad y polivalencia que dilapidan los derechos de la clase trabajadora; la corrupción, la violencia extrema, el paramilitarismo, la política de Terrorismo de Estado, la militarización creciente, el desplazamiento y la desaparición forzadas, el asesinato político, los crímenes de lesa humanidad, la estupidizaciónestimulada a través de los medios masivos de comunicación, la deshumanización mediante la enajenación que provoca la degradación humana, la devastación ecológica, la guerra intervencionista, el estancamiento económico y la marginalidad ascendente han dado como resultado una profunda descomposición social a nivel planetario.

Esta descomposición social es resultado del desenvolvimiento histórico del capitalismo que a lo largo de su existencia ha experimentado diferentes modelos de acumulación de riqueza. En la actualidad el modelo de acumulación de capital, o patrón de acumulación, es el denominado neoliberalismo. Con absoluta razón se ha atribuido al neoliberalismo el incremento exponencial de la descomposición social. Y es que no podría ser de otra forma, el patrón de acumulación neoliberal se instaló como modelo hegemónico mundial al inicio de la década de los años ochenta del siglo XX como respuesta a la profunda crisis económica experimentada una década antes, generada por la declinación de la tasa de ganancia capitalista.

La reestructuración que vivió el capitalismo bajo el patrón neoliberal se caracterizó por el desplazamiento del proceso de valorización de la esfera del capital productivo a la del capital especulativo-financiero. Se propuso como objetivo lograr estabilidad macroeconómica a través de apertura económica, impulso del libre funcionamiento de las fuerzas de mercado, control de la inflación, reducción del gasto y desmantelamiento de la seguridad social, incremento de impuestos, operación de capitales ficticios y una dura ofensiva contra el mundo del trabajo. La sistemática agresión al mundo laboral conllevó a una aplastante derrota del movimiento obrero expresada en una pronunciada caída del número de huelgas y una rigurosa contención salarial. Los sindicatos se postraron ante las políticas de ajuste neoliberal debido al crecimiento de las tasas de desempleo. En este sentido, el desempleo representó para el neoliberalismo uno de sus elementos clave pues fue concebido como mecanismo necesario para su consolidación.

Mediante una limitada primera aproximación podemos percibir que el neoliberalismo ha sido el detonador de la creciente descomposición social que vive el mundo. Entonces, bajo este razonamiento, podríamos concluir que finiquitando el modelo neoliberal aspiraríamos a eliminar la descomposición social y la degradación humana. Sin embargo, desde nuestra óptica el neoliberalismo es un momento histórico muy concreto del desenvolvimiento histórico del capitalismo; es un modelo que busca recomponer las crisis –tanto económicas como político-ideológicas– que el modo de producción capitalista padece en interés de continuar reproduciéndose perpetuamente, no importando la devastación que genera durante su desenvolvimiento. Por lo tanto, al considerar que el neoliberalismo es el causante de la descomposición social y de la degradación humana, reducimos al capitalismo y sus contradicciones a un simple momento de la acumulación capitalista; cuestión que inserta una grave confusión que tiende a diluir la comprensión del verdadero causante de la pobreza, la opresión, la guerra y la explotación: el capitalismo en su fase imperialista.

Para sostener estas afirmaciones será necesario profundizar en definiciones generales sobre el capitalismo y su fase actual, explicar cabalmente qué es un patrón de acumulación y cuáles son sus características esenciales, entender los elementos centrales de las crisis, caracterizar de manera puntual el patrón de acumulación keynesiano y el neoliberal y, finalmente, reflexionar sobre el modelo económico “antineoliberal” que propone el gobierno mexicano, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, y sus perspectivas. Estos temas serán desarrollados en los siguientes artículos que constituirán la presente serie que, evidentemente, invitamos a leer, discutir y difundir.

 

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s