Por Raudel Ávila

En la era de grandes producciones televisivas que representan la magia y mitología de la Edad Media con los efectos especiales de Juego de Tronos, parece difícil entusiasmar al público con un comic, así sea uno alusivo al medioevo como El Príncipe Valiente. No obstante, la editorial Planeta ha puesto a circular catorcenalmente hermosas ediciones en libro del clásico de las tiras cómicas dominicales. El primer libro contiene todas las historietas de la serie publicadas en 1937, el segundo las de 1938, etcétera. En suma, unas joyas de auténtica colección.

El Príncipe Valiente es una historieta consentida de numerosas generaciones de lectores, emocionados con las aventuras del hijo del rey de Thule, el príncipe Val, entregado a su aspiración de convertirse en un digno caballero de la mesa redonda. Val ansía ponerse al servicio del reino de Camelot y el sabio rey Arturo.

El autor de esta obra es el artista gráfico Hal Foster, un dibujante que empezó diseñando las tiras cómicas de Tarzán, pero harto de no tener control creativo sobre los guiones y un personaje que no era de su propiedad, buscó iniciar su propia marca. La oportunidad vino de la mano de William Randolph Hearst, el mafioso magnate de la prensa estadounidense que inspiró la película Ciudadano Kane. Hearst, dueño de una cadena nacional de periódicos de dudosa calidad, alto contenido amarillista y mucho entretenimiento, le ofreció una página semanal a Foster para desarrollar una tira cómica nueva cada sábado. Al paso del tiempo, el éxito de la historieta hizo que la movieran al domingo, el día de mayor tiraje para los periódicos de la cadena Hearst.

Primero lo evidente, el dibujo de Foster tiene una calidad muy superior al promedio en el ámbito de los cómics. A pesar de su origen tan lejano, Foster anticipó un estilo realista de notable expresividad facial en sus personajes, un don especial para lo sombrío y la representación de la belleza de figuras, paisajes y castillos fantásticos. No es muy difícil advertir la influencia posterior de Foster sobre titanes de la industria del cómic de superhéroes como Jack Kirby (creador junto con Stan Lee de la mayor parte de los super héroes de Marvel Comics), Steve Ditko (co-creador del hombre araña) o John Byrne (el artista que rediseñó a Superman, los hombres x y los cuatro fantásticos). El miedo, angustia, dolor, horror, lujuria, rabia, alegría, codicia y perversidad son emociones retratadas con fascinante maestría por el lápiz de Foster. Su arte merecería una exposición de bocetos en cualquier galería prestigiada.

Segundo, la excelencia de los guiones. Foster hace gala de erudición en historia medieval, pero también de su pasión personal por las novelas de caballerías y las leyendas artúricas en particular. Sabe mezclar atinadamente personajes, escenarios, conductas, tramas, costumbres, relatos populares, mitología, magia. El Príncipe Valiente es un cómic inclasificable, como todos los que valen la pena. Tiene elementos históricos, de ciencia ficción, fantasía, terror, suspenso, misterio, etcétera. Las aventuras del Príncipe Valiente se van conectando unas con otras en una compleja trama que nunca olvida el relato original. Avanza, retrocede, abre paréntesis sin que el lector se aburra ni pierda el hilo conductor de la historia principal. Val (así se llama el príncipe Valiente) viaja a tierras lejanas, conoce nuevos oponentes, aliados, encuentra a personajes clásicos, es capturado, rescatado, gana y pierde batallas, se enamora, se desencanta, se casa, tiene hijos.

Tercero, la magnífica galería de personajes secundarios en el elenco. El mago Merlín, el caballero Tristán, sir Lancelot (Lanzarote como lo traducen en español), sir Gawain, Atila el Huno, la sensual y perversa hechicera Morgana le Fay, el rey Arturo, la reina Ginebra, los invasores sajones de Gran Bretaña, monstruos gigantes, gnomos, la honorable Espada Cantarina, Aleta, gran amor del Príncipe Valiente, y un larguísimo etcétera que se extiende a lo largo de más de 80 años de historias en cómic. Súmese a esto la posibilidad de mezclar relatos de más de 7 siglos de leyendas artúricas y se prepara un coctel fascinante. Si bien destinada originalmente a un público infantil, esta historieta tiene coprotagonistas tan interesantes como para desarrollar muchos temas adultos. La envidia, los celos, la ambición, el rencor, el honor, la lealtad y la amistad son componentes permanentes de la tira cómica y asombra la habilidad de Foster y sus sucesores (Foster dejó de dibujar el cómic en la década de 1970 como consecuencia de la artritis) para envolvernos en semejantes asuntos en tan poco espacio. Con el ingenio propio de los novelistas de folletín decimonónico, El Príncipe Valiente cautiva a sus lectores en seis o siete viñetas una vez a la semana y los engancha para comprar la próxima entrega.

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Caricatura de los años 90

En México, las caricaturas inspiradas en el comic del Príncipe Valiente se transmitieron a principios de la década de 1990 por Canal 5. Recuerdo haberlas visto sin mayor interés. En cambio, no olvido algunos domingos en Hermosillo o Mazatlán cuando mi papá compraba periódicos procedentes de la Ciudad de México, llegados después del mediodía. En el quiosco de revistas de Mazatlán, junto a la vieja nevería Helados Bing, compraba, a petición mía, el diario Excélsior. A petición mía porque Excélsior traía la tira semanal del asombroso hombre araña a color, escrita hasta el final de sus días por el gran Stan Lee. En la misma sección de tiras cómicas, antes o después de la del hombre araña, en medio de Archie, Benitín y Eneas, Lorenzo y Pepita, el mago Mandrake, el Fantasma o Daniel el travieso, salía el Príncipe Valiente. Un cómic que llama la atención inmediatamente por la ausencia de los tradicionales globos de diálogo. Son imágenes acompañadas de texto, en la mejor tradición de grandes obras de la literatura universal ilustradas, como los folletines originales de Charles Dickens o las ediciones especiales del Quijote o Paraíso perdido con grabados de Gustave Doré.

Las nuevas generaciones de niños no conocen la emoción suprema de arrebatarle la edición dominical de un periódico a sus papás para buscar la sección de tiras cómicas a color. No obstante, para escribir este texto, descubrí que aquellas tiras cómicas de mi infancia siguen apareciendo en algunos periódicos gringos. Más importante que eso, están disponibles en internet. Ahí en la página de King Features Syndicate y según veo, numerosos niños de todo el mundo pueden descargarla con mayor facilidad de lo que yo podía conseguirlos en las mañanas de domingo provinciano. El Príncipe Valiente a disposición de los lectores en una novedosa presentación digital.

No obstante, si usted es un nostálgico del papel, el aroma de los libros y la sensación de acariciar las páginas de un tomo bien empastado, no deje de adquirir esta colección de volúmenes del Príncipe Valiente en su puesto de revistas. Los más grandes escritores de la literatura en lengua inglesa han creado sus reinvenciones personales de la leyenda del rey Arturo y sus caballeros de la mesa redonda. En esa fila se encuentran nombres como los de Tennyson, Mark Twain, T.H. White, John Steinbeck, sir Roger Lancelyn Green, entre otros. La industria del comic se suma a este merecido homenaje de la recreación del reino de Camelot con el gran artista canadiense Hal Foster. No deje de leerlo.

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