Por: Lenin Flores / Fotografía: Germán Saenz, en el sitio oficial de SodaStereo

En sus casi siete décadas de historia, el rock, uno de los géneros musicales más importantes alrededor del mundo, ha tenido una lista de reconocidos protagonistas como: Elvis Presley, John Lennon, Ozzy Osbourne, Bono, Kurt Cobain, entre otros; personajes que se convirtieron en leyendas y que forman parte de nuestras vidas, de nuestra cultura, personajes seductores capaces de establecer un diálogo y una conexión con su audiencia, que han influído en la manera en la que nos comportamos, nos vestimos, hablamos, pero sobre todo en la forma en la que percibimos mundo. Todos ellos transformaron al rock en algo más que un género, lo convirtieron en un estilo de vida. Gustavo Cerati logró una influencia similar a la de estos personajes, con el lenguaje musical y además en el idioma español, transformando así la manera de escuchar música no solo de Argentina sino de América Latina.

A principios de los años 80, Latinoamérica se encontraba experimentando cambios importantes dentro de sus gobiernos y sociedades. Argentina vivía una dictadura militar, resultado de un golpe de estado que comenzó en el año de 1976. El rock había sido censurado y criminalizado por el régimen para reprimir posibles actitudes contestatarias. En el año de 1982 la guerra de las Malvinas trajó consigo una nueva prohibición: difundir la música en inglés, por lo tanto, la radio debía llenar el vacío con música en español. Todos estos factores se convirtieron en antecedentes para que la escena local cobrara fuerza, es en este entorno que los medios argentinos contribuyen para cambiar la forma de escuchar y consumir música de los jóvenes de la época.

En 1982 a un año de terminar la dictadura y liderados por Gustavo Cerati se forma Soda Stereo, si bien ya había bandas que hacían rock en español desde los años 60, estas no conectaban de manera masiva, y no habían logrado dejar huella en sus escuchas.

Sin embargo, es hasta 1985 con su segundo álbum “Nada personal” que al estilo Beatle, la sodamanía comienza en medio de emboscadas y gritos por parte de los fans, la internacionalización del rock en español era un hecho, Soda Stereo ya no era una banda local de Argentina, habían roto sus fronteras para convertirse en un referente y formar parte de la vida e ideología de todos los jóvenes que hablaban español, llegando a lugares donde nunca antes había llegado una banda de rock, e inspirando y motivando a personas de todo el continente a formar sus propias bandas.

Comandados por Gustavo Cerati, Soda Stereo grabó siete discos de estudio y cuatro en vivo, todos muy diferentes entre sí, y en cada uno de ellos evolucionó como músico y experimentó con diferentes géneros que van desde el pop, ska, new wave, soul, funk, post-punk, psicodelia y el rock clásico, dejando claro que su estilo personal radica en no tener un estilo definido: en ser versátil. En la mayoría de los casos sus discos lograron conectar de manera eficaz con su audiencia, generando ventas millonarias que llamaron la atención de los medios de comunicación, impulsando a que las disqueras en todo el continente firmaran bandas locales que cantaran en español para capitalizar la nueva moda que había empezado en Argentina.

Durante 15 años el legado de Cerati con Soda Stereo superó el plano musical, y se volvió un fenómeno cultural, significando una nueva identidad de pertenencia para los jóvenes latinoamericanos: ya no sólo se tenía en común las dictaduras, las eternas crisis y el intervencionismo extranjero, ahora compartían al rock en español como referente cultural. Si en Reino Unido y Estados Unidos tuvieron los Beatles, en Latinoamérica tuvimos a Soda Stereo.

Cerati ya sin formar parte de Soda Stereo no se quedó anclado en sus logros previos y grabó cinco álbumes de estudio y uno sinfónico, en los cuales, fiel a su estilo experimental, utilizó loops, samples, batería electrónica, armonías, orquesta y por supuesto guitarras. Técnicamente estaba obsesionado con el sonido, con los efectos, con la producción y con generar ambientes. Siguió haciendo música hasta el día que murió, a veces rara y a veces comercial, pero siempre atemporal y potente. Sus canciones y sus letras instintivas se convirtieron en himnos para Latinoamérica, demostrando que sin duda estaba a la altura de compositores como Hendrix o cualquiera en ese nivel.

Parece difícil entender la trascendencia de Gustavo Cerati en este momento histórico, cuando la censura no viene del gobierno sino del propio individuo, cuando aparentemente no hay fronteras para compartir música, cuando el rock ya no es el estimulante que influye en el comportamiento de los jóvenes. Sin embargo, su legado aún está vigente y seguramente perdurará en varias generaciones más.

Antes de Cerati el rock en español no existía para los medios de comunicación Latinoamericanos, bandas como Caifanes, Molotov o Café Tacvba difícilmente hubieran alcanzado popularidad. Marcó un antes y un después en los estándares de composición, producción e interpretación músical: básicamente cambió el destino de la música latinoamericana.

Probablemente no volveremos a vivir un fenómeno de esta magnitud, pero Gustavo, gracias por venir.

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