DE UN MUNDO RARO
Por Miguel Ángel Isidro

En la entrega anterior, nos ocupamos brevemente de la pasión que desata entre los mexicanos la figura de los antihéroes. Hoy me referiré, desde una óptica personal, al reverso de la moneda.

Dicen que una manera de tratar de entender la historia y la forma de pensar de un pueblo, es haciendo un análisis de sus héroes y sus villanos. La historia -se dice también- se escribe con la tinta de la victoria, y por ello los vencedores terminan entregándonos la versión de los hechos más conveniente a su circunstancia.

En nuestro México Lindo y Querido, sacralizamos a nuestros héroes al grado de hacerlos impolutos, estoicos, incapaces de cualquier debilidad.

De repente olvidamos que los personajes históricos fueron, en su momento, seres de carne y hueso y como tales tuvieron seguramente dudas, debilidades, miedos, defectos…

Pero por otra parte, cuenta mucho la forma en que nuestra cultura cívica entroniza a los personajes dignos de memoria. ¿Cuántas veces hemos transitado calles y avenidas en nuestras ciudades con nombres y apellidos rimbombantes, sin tener la más mínima idea de la trayectoria de los personajes a cuya memoria fueron dedicadas, su tiempo y su circunstancia? ¿Cuántas veces nos tomamos algún tiempo para indagar la vida y obra de estos personajes?

Corrido de Juan Cortina. Óscar Chávez

Lo anterior viene a cuento porque hace muchos años, me llamó la atención una canción contenida en el álbum “16 Éxitos de Oro” del cantante, actor y compositor mexicano Óscar Chávez, editado en 1983. El tema en cuestión, titulado “Corrido de Juan Cortina” me llamó poderosamente la atención.

Se trata de la breve narración de la vida del político y militar mexicano Juan Nepomuceno Cortina, un extraordinario personaje que participó en la Guerra de Intervención Norteamericana en México, que tuvo lugar entre 1846 y 1848.

De acuerdo con sus biógrafos, Juan Cortina, nacido el 30 de mayo de 1824 en Camargo, Tamaulipas, es un personaje que concita controversia. En términos descriptivos, podríamos decir que fue un empresario agrícola que se vio forzado a incursionar en la vida política y militar orillado por las complicadas circunstancias del México Reformista, que en menos de medio siglo enfrentó dos intervenciones extranjeras –la norteamericana y la francesa- y una convulsionada crisis interna derivada de los fuertes enfrentamientos entre liberales y conservadores.

Para los estudiosos de la historia norteamericana, Juan Nepomuceno Cortina fue un forajido y guerrillero, que se rebeló en contra de la independencia de Texas y que protagonizó distintos hechos de violencia en contra de lo que en esa época se conocía como los Estados Confederados de América. De hecho, la historia texana consigna diversos episodios de la rebelión de los rancheros mexicanos contra la independencia texana y el intervencionismo yanqui como “Las Guerras de Cortina” (1859-1861).

Aquí debo abrir un pequeño paréntesis, solo para referir que por cuestiones de trabajo, me tocó residir en la frontera entre Tamaulipas y Texas por casi una década. Con los recuerdos de mi niñez, antes de llegar a residir a la ciudad de Matamoros , me imaginaba la figura de Juan “El Chino” Cortina como todo un prócer local.

Sobre todo si tomamos en cuenta que muchos años antes de la incursión de Pancho Villa en Columbus, Juan Cortina encabezó en 1859 la ocupación de Brownsville, Texas, al mando de 80 hombres armados, en represalia a los constantes abusos y vejaciones de que eran víctimas jornaleros y agricultores de la región que se resistían al expansionismo texano, atizado por la firma del Tratado de Guadalupe-Hidalgo en 1848.

Un episodio de nuestra historia del que poco se rememora para no incomodar el eterno triunfalismo de nuestros vecinos del norte: las huestes de Cortina hicieron ondear, por unos cuantos días, la bandera mexicana en territorio texano.

Sin embargo, mi sorpresa fue mayúscula al encontrarme con el hecho de que en Matamoros, y en general en Tamaulipas, escaso tributo se le rinde a la memoria de este personaje, que a la postre fue gobernador de esta entidad en el año de 1864. Ni una estatua, ni una placa… vaya, ni una pinchurrienta callecita a la memoria del hombre que defendió a los mexicanos de los abusos del invasor norteamericano.

“Si no saben respetarnos, vámonos a darles guerra”, señala una línea del corrido interpretado por Óscar Chávez.
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En Matamoros hay monumentos a distintos próceres: a Porfirio Díaz, a Ignacio Zaragoza, a Benito Juárez y Miguel Hidalgo, entre muchos otros. Si usted llega a dicha ciudad proveniente de la autopista a Reynosa, es recibido por una estatua erigida a la memoria de Rigo Tovar, el ídolo de la música tropical que puso a esta ciudad y puerto en el imaginario colectivo con la frase “Mi Matamoros Querido, nunca te podré olvidar”.

El otro acceso principal de la ciudad es por el lado sur, proveniente de la carretera que conduce a Ciudad Victoria. Bueno, pues dicha entrada no tiene estatua, pero sí una historia peculiar.

La carretera confluye en una avenida llamada “Pedro Cárdenas”, que no es el nombre de ningún héroe de la Independencia o la Revolución: así se llamaba el hijo consentido de un ex alcalde que se mató alcoholizado en un accidente automovilístico en dicha vía. Con la aprobación del cabildo, y por sus propios bigotes -tipo Don Porfirio-, el edil Jorge Cárdenas González bautizó así dicha arteria vial.

Durante mis andanzas como comunicador en dicha frontera, me tocó registrar un hecho insólito: En 2015, durante una gira de inauguración de obras en la ciudad de Reynosa, el entonces gobernador Egidio Torre Cantú inauguró varias calles, acompañado por el alcalde José Elías Leal. Entre ellas, una que lleva el nombre de Juan N. Guerra. ¿Quién fue este señor? ¡Pues ni más ni menos que el fundador del Cártel del Golfo! ¿Pueden ustedes creerlo?
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En todo México, pero en particular en un estado azotado por la violencia criminal como lo es Tamaulipas, urge emprender un reencuentro de las nuevas generaciones con nuestros valores cívicos e históricos. Si ustedes le preguntan a cualquier estudiante de secundaria o preparatoria los nombres de los protagonistas de la guerra México-Texana, seguramente se quedarán esperando la respuesta… pero si le preguntamos los nombres de cualquier capo del narcotráfico, nos darán nombre, apellido y hasta la letra de su narcocorrido.

¿Se imaginan qué hubiera pensado Juan Nepomuceno Cortina sobre el Presidente norteamericano Donald Trump? Seguramente habría organizado a un grupo de rancheros y puesto precio a la mal peinada cabeza del payaso gobernante republicano.

A los pueblos se les conoce por sus héroes, por sus villanos, y hasta por la forma en que bautiza sus calles.

Actualmente soy un mexicano residente en los Estados Unidos, y por mi experiencia de vida creo que los mexicanos tenemos la historia que nos merecemos… mientras así lo permitamos . ¿Ustedes qué opinan?

#ReflexionemosJuntos

SOUNDTRACK PARA LA LECTURA:
“Humanos Mexicanos”- Control Machete (México)
“Natalio Reyes Colás- Elulalio González “Piporro” (México)
“My blood is red”- Aztlan Underground (Estados Unidos)

 

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