Greta y el espíritu crítico

Por Arantxa de Haro

Estos días han sido importantes para retomar la conciencia por el medio ambiente, los reflectores se han posado sobre Greta Thunberg, y diversas voces se han polarizado al respecto. Que si es blanca, que si es privilegiada (la misma activista lo ha dicho, lo es pero eso no le quita el mérito). El discurso es bonito cuando se aprecia a una joven mujer alzando la voz contra los líderes del mundo.

Sin embargo, la conversación se espesa y empieza a tener tintes distintos cuando se van encontrando detalles no tan inocentes en el discurso. Desde que diversas fuentes apuntan a George Soros como uno de los benefactores, hasta el uso de un publicista que estuvo trabajando en su imagen, parece que se busca desvirtuar el propósito de esta voz aparentemente disidente (lo dejaré a criterio del lector).

Siendo realistas, su discurso difícilmente hubiera llegado lejos sin el uso de recursos. Hay quienes cuestionarán que “los principios son importantes antes de tomar el dinero de cualquier organización”, que “hay que tener espíritu crítico para conducirse en la esfera pública”. La pregunta va en ambos sentidos:

“¿El lector se está dando el tiempo para discernir con espíritu crítico lo que se le presenta en el timeline de su Facebook o en los hilos de Twitter?”. El problema no es lo que haga o no haga la activista, lo importante es lo que estamos haciendo nosotros como ciudadanos.

Volvamos a Greta y Davos. Concentrémonos en Davos. Ese precisamente es uno de los foros internacionales donde se deciden políticas públicas a nivel mundial. Donde se experimentan las nuevas tecnologías y se plantean sus usos. Hay que recordar que todas las poblaciones humanas tienen diferentes características y están rodeadas de diferentes ambientes geopolíticos. La conversación no puede mantenerse en términos simples a estas alturas. Estamos hablando acerca de la discusión del control de la maternidad, los recursos, las redes, la información, la infraestructura de unas tierras para favorecer a otras, etcétera. (para ahondar más en materia, recomiendo leer “La industria de la felicidad” de William Davies).

Imaginemos que Greta Thunberg llegó con sus ideales a Davos y expresó su verdadero sentir a viva voz, sin hesitar. Su discurso pudiera haber jugado a favor de unos y en contra de otros, eso es de esperarse. Pero si ello se hace con una activista con alta exposición mediática ¿qué posición jugamos nosotros ciudadanos de a pie? ¿Favorecemos los intereses de qué o quiénes?

Después de todo, como muchos recordarán, centrarnos en la novedad de esta activista solamente, es peligroso pues pudiéramos olvidar a los compañeros periodistas y activistas que han sido asesinados en este país, por causas cuyos ideales son similares a lo que hemos visto expuesto esta semana en Le Monde, The Guardian, El Financiero…

Reitero, la alta exposición a redes sociales requiere de un ejercicio constante del espíritu crítico. Que por cierto, ayer mi Facebook se vio inundado de posts y mucha información parcial acerca de la búsqueda de Morena y el PAN para la desaparición de poderes ¿cómo les va con eso?

 

Autor: Arturo Rodriguez García

Creador del proyecto Notas Sin Pauta. Es además, reportero en el Semanario Proceso; realiza cápsulas de opinión en Grupo Fórmula y es podcaster en Convoy Network. Autor de los libros NL. Los traficantes del poder (Oficio EdicionEs. 2009), El regreso autoritario del PRI (Grigalbo. 2015) y Ecos del 68 (Proceso Ediciones. 2018).

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