DE UN MUNDO RARO
Por Miguel Ángel Isidro

Compañero inseparable de incontables noches y madrugadas. Trovador de la seducción y la pasión, pero también del desconsuelo y la desesperanza.

Con José José no sólo muere uno de los más extraordinarios intérpretes de la balada romántica en México: su partida también cierra todo un ciclo en la industria musical de nuestra América Latina.

José Rómulo Sosa Ortíz fue, antes que un baladista, un músico por herencia y vocación familiar. Ya sea como solista guitarra en mano o con tríos o rondallas en su temprana juventud o como integrante de grupos de jazz y bossa en los que además de cantar tocaba el bajo y el contrabajo, José José es probablemente uno de los últimos representantes de una generación de artistas que se pulieron a pulso de prueba y error, en un México que lamentablemente ya está entrando en su punto de extinción: el de la bohemia como entretenimiento nocturno por excelencia.

Porque hubo una generación que cultivó su gusto musical en los cafés cantantes, los “piano bar” o los “centros de espectáculos” (porque ya no les querían llamar cabarets) como El Patio o la legendaria Taberna del Greco en la Ciudad de México. Era un tipo de entretenimiento muy distinto al ofertado en el ambiente bravío de los palenques en provincia o los bailes populares masivos en colonias y poblados. En cada ciudad grande o mediana del país había espacios para ese pequeño reducto de glamour aspiracional, donde se bebía más licor que cerveza y que las notas musicales se mezclaban con cubas, jaiboles o “copas para dama”.

El fenómeno musical de José José no podría haberse concretado sin el acompañamiento de compositores y arreglistas como Juan Gabriel, Manuel Alejandro, Camilo Blanes, Roberto Cantoral, Dino Ramos y Rafael Pérez Botija . Si Estados Unidos contó con crooners como Dean Martin, Sinatra o Paul Anka, los mexicanos se apropiaron para sí al orgullo del barrio de Clavería y lo encumbraron con el título de “Príncipe de la Canción”.

En el imaginario colectivo queda la imagen de José José como reflejo de todo mexicano provisto de algún talento especial -en su caso, su espectacular voz de barítono- que se enfrenta al rostro más sombrío del éxito: las tentaciones, el alcoholismo, las relaciones sentimentales destructivas. Porque la motivación generada por su música va más allá del simple canto al amor y la pasión. Eso no basta: hay que llegar al grado más sublime de la autoflagelacion… “hoy quiero saborear mi dolor…”

Difícil, muy difícil hacer una selección definitiva de los grandes éxitos del hoy desaparecido intérprete, como seguramente imposible será encontrarle un sustituto. Porque el asunto no es solamente de voz y estilo: la industria musical de nuestros días no tiene cabida para un producto musical de tales dimensiones y arraigo.

En estos días muy seguramente estaremos escuchando por todos lados los temas de José José, a la par de todo tipo de homenajes y tributos, como aquellos que en 1998 y 2013 le rindieron a través de sendas producciones discográficas artistas del rock y el pop latino como Molotov, La Lupita, Julieta Venegas, Los Daniels y Carla Morrison. Y cómo es costumbre, siempre vendrá la crítica a aquellos artistas que a pesar de querer aparecer con una imagen de transgresores, terminan reconociendo sus influencias en la música popular.

Lo que es un hecho es que a estas alturas de la industria de la música y el entretenimiento, será muy difícil volver a encontrar un artista con las cualidades y el arrastre del Príncipe de la Canción. Sobre todo porque las discográficas ya no depositan el mismo esmero en la creación de un producto tan refinado. Y porque en la dictadura del algoritmo, resulta complicado articular un producto que pueda ser asimilado de igual manera por el público adulto de las zonas populares que por los jóvenes con acceso a plataformas digitales de entretenimiento. Lo que persista de ese modelo será más producto de la herencia que del interés de la industria por impulsar nuevas figuras de corte popular.

Habrá que ceder el espacio a voces más autorizadas para describir la trayectoria e historia personal del ídolo. Paradójicamente, en los días previos a la muerte de José José, en los medios se desarrolla una controversia por la decisión de los impulsores del Grammy Latino de haber prácticamente marginado al reggaetón de sus nominaciones para la próxima entrega de premios. Y aunque no nos guste a muchos, se trata del género musical con mayor arrastre en el mercado latino. ¿Dónde quedaría un artista como José José en la nueva geografía de la industria musical?

Hasta siempre, Príncipe. Qué triste luce todo sin tí…

Soundtrack para la lectura:

José José (México)
“El triste”

DLD (México)
“Mi vida”

José José (México)
“Te quiero tal como eres”
(Cover al tema original de Billy Joel)

La Santa Cecilia (Estados Unidos)
“Cuidado”

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