1994: Nostalgia por la Insurrección

DE UN MUNDO RARO
Por Miguel Ángel Isidro / Fotografía: Proceso Foto

En pasados días, escuchando la programación de Convoy Network, me dio gusto conocer de los primeros 25 años de Raúl David Vásquez, mejor conocido como “Rulo”, como locutor de radio.

La efeméride llevó mi mente a preguntarme… ¿qué andaba haciendo yo en aquel 1994, hace 25 años?

En enero de ese mismo año, México fue testigo del alzamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas.

En estas dos décadas y media, el país se ha transformado de manera vertiginosa, pero a la vez, como la alegoría de la serpiente que se gira sobre sí misma para terminar mordiéndose la cola, muchas cosas siguen lastimosamente en su mismo sitio.

Hace cinco lustros, la nación que se durmió en la Nochevieja soñando con su entrada al Primer Mundo, amaneció en la resaca de la realidad para darse cuenta que estaba más cerca de la Managua sandinista que de la glamorosa Nueva York; revelación que llegó de la mano de un personaje tan apasionante como complejo: El Subcomandante Marcos, hoy Galeano.

En 1994, vivía mis primeros años de actividad periodística. Los avatares del periodo vacacional de invierno me permitió, a pesar de estar prácticamente debutando en el ámbito reporteril, robarle 15 minutos de fama al fenómeno del neozapatismo.

En aquellos años, me encontraba en la ciudad de Cuernavaca, Morelos, formando parte de la redacción de la edición local del diario El Financiero. En mi caso, era el elemento más joven de un equipo integrado por periodistas de sobresaliente trayectoria en la entidad morelense; algunos de ellos se mantienen en el quehacer informativo y otros han migrado al ámbito de la academia, la literatura y el servicio público. En mi caso, aunque ya acumulaba casi tres años colaborando en diversos medios impresos, se trataba de mi primera participación formal como reportero en un medio de reconocido prestigio a nivel nacional. Una gran oportunidad, sin duda…

Al tratarse de un inicio de año, y por el consecuente rol de descanso de nuestros compañeros de redacción, me tocó hacerme cargo de manera temporal de una de las fuentes estelares del medio en el que laboraba, que era la fuente política. La afirmación se basa en que la otra fuente importante en ese medio era la de economía y finanzas, obvio, por tratarse del primer diario del país especializado del país en este rubro.

En esos días, me correspondió cubrir una rueda de prensa de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos (CIDHM), que encabeza de manera vitalicia José Martínez Cruz, miembro representativo de la izquierda en la entidad morelense y vocero de múltiples movimientos políticos y sociales en la localidad.

La CIDHM había realizado, apenas se tuvo conocimiento del alzamiento zapatista, una “visita humanitaria” al territorio en conflicto, en la que miembros de organizaciones no gubernamentales de todo el país efectuaron una labor de observación sobre el status de las garantías individuales durante el choque entre los militares y el EZLN en el municipio de Ocosingo, Chiapas.

Este reporte, que fue dado a conocer simultáneamente en distintas ciudades del país, daba cuenta de las bajas registradas entre la población civil y de abusos militares contra simpatizantes zapatistas que eran atendidos en la Clínica IMSS-Coplamar de Ocosingo.

Era uno de los primeros reportes “independientes” emitidos sobre el tema, ya que no era generado ni por los alzados que encabezaba Marcos ni por el gobierno federal. Aun así, la CIDHM y otras tantas organizaciones firmantes del comunicado hacían pública su solidaridad con la recién reivindicada organización guerrillera, que de acuerdo a sus dirigentes, llevaba trabajando en la clandestinidad desde 1983.

La nota emanada de este reporte nos permitió lograr la primera de la que serían después muchas publicaciones en la edición nacional del periódico El Financiero, particularmente en la sección política. El debut no pudo haber sido más estelar: la nota de este humilde reportero se consignó en el espacio tradicionalmente reservado a la columna “Indicador Político”, del periodista Carlos Ramírez, que era sin duda una de las más leídas del rotativo capitalino.

Las felicitaciones de los colegas, tanto en la redacción como en algunos otros medios me dio la motivación suficiente para decidir que ésta sería la actividad a la que habría de dedicarme en adelante.

A ello me refería cuando señalé líneas arribas que pudimos robarle 15 minutos de fama al fenómeno zapatista.

El cumplimiento de los primeros 25 años del alzamiento zapatista nos dan un espacio para la nostalgia y los gratos recuerdos, pero también para reflexionar sobre el lamentable hecho de que muchas de las legítimas demandas del EZLN siguen estando vigentes; se han registrado muchos avances, pero también habría que señalar que la auto reconocida sobre exposición mediática del Subcomandante Marcos, la falta de compromiso social de los gobiernos que han transitado desde 1994 a la fecha y la dinámica propia de una sociedad tan cambiante como la mexicana, han sacado de la agenda pública asuntos tan sustanciales como el respeto a la identidad cultural de las etnias y el combate a la discriminación, enfermedad que sigue carcomiendo a amplios sectores del país.

En la actualidad, se especula incluso sobre la verdadera filiación política del Subcomandante Galeano, a quien el propio Presidente Andrés Manuel López Obrador ha acusado de estar al servicio del “conservadurismo”; la atención de la opinión pública nacional se ha volcado irremediablemente – de manera justificada- hacia otras agendas como la inseguridad y la delincuencia organizada, mientras que el neozapatismo ha sido desplazado de los titulares por movimientos tan divergentes como el de los maestros disidentes, los grupos de autodefensa o las organizaciones ciudadanas que luchan por el respeto a la diversidad sexual, solo por mencionar algunos de los más recientes.

Habrá quien pueda cuestionar la legitimidad del movimiento zapatista, e incluso señalar los errores programáticos de su agenda política, que se ha ido debilitando al igual que su presencia en los espacios mediáticos con el paso del tiempo. Pero es innegable que el alzamiento obligó a replantear las prioridades políticas y sociales de nuestra nación.

Ciertamente, mucho ha cambiado el país en estos 25 años. Pero podemos afirmar que los enemigos de México siguen siendo los mismos que motivaron a un puñado de indígenas chiapanecos a alzar la voz y atraer la atención de la opinión pública internacional hasta esta zona del mundo.

El rostro de los enemigos de México sigue siendo el de la indolencia, la corrupción, la desigualdad y el racismo.

¿Qué hemos hecho desde nuestro particular ámbito de competencia para combatirlos en estos 25 años, gobernantes, clase política y sobre todo, los ciudadanos?

Es pregunta…

Twitter: @miguelisidro

SOUNDTRACK PARA LA LECTURA (Temas de 1994):

-Beck (Estados Unidos)
“Loser”

-R.E.M. (Estados Unidos?)
“What’s the frequency, Kenneth?”

-Mano Negra (Francia)
“Señor Matanza”

-Caifanes (México)
“Aquí no es así”

Autor: Arturo Rodriguez García

Creador del proyecto Notas Sin Pauta. Es además, reportero en el Semanario Proceso; realiza cápsulas de opinión en Grupo Fórmula y es podcaster en Convoy Network. Autor de los libros NL. Los traficantes del poder (Oficio EdicionEs. 2009), El regreso autoritario del PRI (Grigalbo. 2015) y Ecos del 68 (Proceso Ediciones. 2018).

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