Los círculos infernales de un robot

NSP: Presentamos Laberintos Mentales, la nueva columna de Arantxa de Haro, cuyo objetivo es visibilizar la lucha de personal por su salud mental.
«Los confines más oscuros del infierno están reservados para aquellos que eligen mantenerse neutrales en tiempos de crisis moral» – Dante Alighieri

 

Por Arantxa de Haro / Imagen: «Dante y su poema». Domenico Di Michelino (1465)

«R» es un hombre atormentado. Nació en la época de los 70s, es 18 años mayor que yo, de una familia emparentada con los últimos zares de Rusia, descendiente de exiliados, quienes posteriormente se emparejaron con jalisciences. Si recordamos, la endogamia en las familias reales llegaron a acarrear deformaciones genéticas, como la mandíbula de Habsburgo¹ o la hemofilia que vino de la familia real británica a la rusa por vía materna². Suposiciones son las mías con respecto a «R», pues no tengo manera de buscar pruebas, pero por las circunstancias de él ¿acaso la locura y la genialidad también son hereditarias? Las hermanas Polgár estarían en desacuerdo por lo menos con la última parte de la pregunta³. Sin embargo, creo yo que para ello no hay respuestas absolutas.

«R» escuchaba voces, veía el mundo color naranja, y entraba en un estado de furia incontenible. Ya sin distinguir a propios de extraños, se volvía agresivo. Gritaba en agonía y a veces, con aquellos profundos ojos azules que provenían de esos aristócratas que vivían en el castillo de una montaña, miraba a su madre al pie de las escaleras. Ella se había suicidado años antes. Sin embargo, eso no le impedía tener largas conversaciones con ella. Me daban escalofríos cuando esa misma mirada se posaba sobre mis oscuros ojos. Podía percibir la soledad, atravesaba mi alma.

Su vida transcurría en una proporción de 1 a 4: un día despierto por cada cuatro dormidos. El día que estaba despierto, en ocasiones eran dos; inventaba cosas, hacía experimentos y se alimentaba de lo que encontraba en la cocina (generalmente coca-cola y galletas). En una ocasión me enseñó vía skype un láser con cuya luz morada y ondulante, se doblaba con la simple presencia de una hoja de papel. Su genio, inigualable, se mostraba hasta en las peores crisis.

Cuando descendía por los círculos del infierno como Dante, deconstruía involuntariamente su conciencia. En una conversación, empezaba a olvidar palabras, sentía frío, hambre y su estructura lingüística se hacía más simple. Llegaba un momento en que enviaba mensajes de texto en binario, o respondía a ciertos cuestionamientos íntimos, si es que le eran preguntados como si fuesen líneas de código. Después respondía que «no podía respirar, porque no sabía cómo». Acompañarle era simplemente intentarle hacer que mantuviese la calma y, con el paso del tiempo, iba recobrando conciencia, hasta estar como si no hubiese pasado nada. No recordaba nada de lo que había pasado en esas 2 o 3 horas angustiantes. Así mismo, no recordaba nada de la información que se le hubiese «hackeado» durante ese estado de vulnerabilidad. Por otro lado, era sencillo hacerle reír, cuando se empleaba una palabra que hacía las veces de «password». «Tocino» era para él la palabra que le permitía compilar un programa que le sacaba una carcajada.

Sus emociones tan intensas, eran revividas una y otra vez en ciclos infinitos de horas. Una acaricia o un beso podían repetirse en su memoria y ser recreados durante mucho tiempo, ocupando en su memoria RAM gran parte del espacio de su cabeza. Si dado el caso aquel recuerdo repetitivo se volvía intolerable, era substraído del sistema como si fuese un recuerdo parásito, un virus o un malware. Por otro lado, después de aquellas crisis donde descendía por los círculos del infierno, en algunas ocasiones vivía un «aplanamiento emocional»⁴. Él lo llamaba «el estado cero». El amor más profundo y ardiente podía esfumarse como el humo. Lo único que sentía era una profunda indiferencia. Se volvía un robot.

Pese a todo, su vida estaba llena de tintes cómicos, un montón de bromas sofisticadas que le habrían ocasionado problemas terribles de haber sido descubierto cuando era estudiante de la Universidad de Guadalajara. De aquellas venganzas tecnológicas que hizo cuando se retiro de un trabajo, desincronizando sistemas de riego y echando a perder muchas lechugas. Y pese a todas las travesuras que llegaba a realizar, cuidaba de sus seres queridos desde el alcance de su pantalla y su teclado. En mi caso llegó a identificar a un acosador que tenía vía Facebook. En otras ocasiones recuperó información sensible que había caído en manos maliciosas. Sus métodos no siempre los más correctos, sus intenciones tenían resultados favorables (cuando se lo proponía).

Trágico fue saber el deterioro de sus energías. De adolescente terriblemente inquieto y curioso. Entrando a la mediana edad, con un corazón débil, sin energías y nostálgico. La última oportunidad de estar acompañado la dejó ir por amor. Renunció a sus deseos para no aprisionarla, y someterla a cuidarlo hasta que su vida se extinguiese.

De su propia voz, dejé de saber de él a mediados de noviembre de 2014. Por rumores supe que vive aislado y bajo una situación legal aparentemente injusta, resultado de una traición de su propia sangre. No he podido hablar con él, lo único que espero es que se encuentre con buena salud, que esté tomando sus medicamentos, y que esté comiendo bien.

Así termina mi primer entrega de esta nueva columna semanal: «Laberintos mentales» en el cual iré explorando la naturaleza humana desde el ámbito de salud mental. El propósito principal es despertar la conciencia y visibilizar la lucha que muchas personas están librando. Dar a conocer realidades, y despertar empatía. A su vez, hacer recomendaciones bibliográficas al respecto.

 

Referencias:

[1] Sanz, J. (2018, Noviembre 19). El prognatismo, el distintivo hereditario de la Casa de Austria. Recuperado de https://historiasdelahistoria.com/2009/03/24/el-prognatismo-de-la-casa-de-austria.

[2] Miras, E. (2017, Septiembre 26). El misterio de la hemofilia de la reina Victoria I de Inglaterra que legó a las monarquías de Europa. Recuperado de https://www.abc.es/historia/abci-misterio-hemofilia-reina-victoria-inglaterra-lego-monarquias-europa-201709261726_noticia.html.

[3]Polgár, J. (2016, Noviembre 1). Giving checkmate is always fun | Judit Polgar. Recuperado de https://youtu.be/z-ttu7dyBCU.

[4]Torres, A. Aplanamiento afectivo: síntomas, causas y tratamiento. Recuperado de https://psicologiaymente.com/clinica/aplanamiento-afectivo.

 

 

Autor: Arturo Rodriguez García

Creador del proyecto Notas Sin Pauta. Es además, reportero en el Semanario Proceso; realiza cápsulas de opinión en Grupo Fórmula y es podcaster en Convoy Network. Autor de los libros NL. Los traficantes del poder (Oficio EdicionEs. 2009), El regreso autoritario del PRI (Grigalbo. 2015) y Ecos del 68 (Proceso Ediciones. 2018).