Por Luis Javier Tapia Cáceres

Uno de los álbumes más celebrados en la escena del rock es indudablemente el Outlandous D´Amour con el que debutó The Police en noviembre de 1979. Escuché ese disco repetidamente a principios del los 80´s pues llegó de manos de uno de los hermanos de mi mamá, quien después de una estancia universitaria inconclusa en Ensenada, Baja California y debido a la cercanía con Los Ángeles y San Diego, volvía con música entonces desconocida por muchos mas al sur de la frontera. El rock como fenómeno popular a finales de la década de los 70´s aún no se abriría paso masivamente en México pero, tal vez, gracias a éste disco, eso estaba por terminar. Probablemente haber escuchado una y otra vez el álbum siendo aún muy pequeño tuvo por consecuencia que, a la postre, The Police fuera una de las bandas mas respetadas e importantes del mundo.

El formato de power trio, digamos, era inaugurado por Sting, Andy Summers y Stewart Copeland formidablemente. Técnica, energía y sobretodo la obtención de sonidos novedosos definían el homenajeado disco. Se dice que varias piezas del mismo se hicieron en una sola toma debido a la precariedad económica de la emergente banda. Inusuales, producción y formato, constituyeron asidero de muchas bandas que confluyeron en la época. Después del sonido obtenido en la producción de la guitarra de Andy Summers, el mundo del rock cambió significativamente. Todos querían tocar como él. Se trataba de reggae, punk, jazz pero sobre todo, un rock potente, lleno de emoción y energía que resultaba estimulante y, desde luego, necesario para una nueva generación a la postre influenciada de esa inmejorable hechura de rock acompañada de una estupenda lírica. Aquel trío de ingleses con el cabello pintado de amarillo irrumpieron en el mundo sin saber que estaban lanzando uno de los discos más generosos para el rock de los años venideros y que, hoy por hoy, se encuentra en los merecidos lugares de ventas de las que se habla, más de 9 millones de copias en el mundo.

Como sucede con muchas bandas icónicas en el rock and roll, los talentos que confluyen en el proyecto son, cada uno, inexplicablemente únicos. Nadie canta como Sting, nadie tiene esa sensibilidad para escribir (mucho menos en aquel entonces) ni esa sutil pero firme mano de la que salen líneas de bajo que llevan y traen Roxanne, So Lonley , Can´t Stand Losing You, tampoco de nadie se había escuchado una voz de inmejorable tesitura. Nadie había tocado hasta entonces como el inigualable Andy Summers y habría obtenido de una Fender Telecaster 1963 aquel tan singular y encantador sonido que, definitivamente, significó un antes y un después para muchos guitarristas. Se trataba de tipo particularmente habilidoso, un experimentado guitarrista en busca de definición y estilo propio que consigue exitosamente. Él tiene un lugar dentro de los mejores en el mundo. Nadie, absolutamente nadie ha tocado ni podrá tocar como el genial, hiperquinético, neurótico, imparable Stewart Copeland. Hasta entonces se habían destacado los grandilocuentes: John Bonham “Bonzo”, Niel Peart, Keith Moon “The Loon”, Ginger Baker, Mitch Mitchel pero aquel noviembre de 1979 se nos reveló la magia de alucinantes formas sincopadas, alegorías, matices de jazz y velocidad de rayo todo al mismo tiempo que solo podrían venir de quien fuera la médula espinal de The Police (lo siento para los fans de Sting, pero así fue).

Se alinearon las estrellas, estaban tres tipos extraordinarios (en realidad fueron cuatro previo a la grabación del disco, por ahí pasó Henry Padovani) en preludio la siguiente decadente pero interesantísima década. Y así, nos volvimos locos con la poderosa Next To You, la desgarrante Roxanne, con los sube y bajas de So Lonley, nos perdimos con la hilarante Hole In My Life, la inquietante Can´t Stand Losing You, la divertida Peanuts. Empero, no todo el álbum goza de la admiración y adulación de la critica; Truth Hits Everybody, Born in the 50´s, las experimentales rarezas que fueron y siguen siendo Be My Girl y Masoko Tanga, pasan sin pena ni gloria porque, en realidad, las canciones que detonaron al firmamento al power tríofueron las primeras 6 piezas del disco, por ellas The Police tocó las estrellas y nuestro corazón.

Más allá de mi experiencia personal con el Outlandous D´Amour, éste constituyó un fenómeno sin parangón comparado con otros álbumes lanzados en aquel agonizante 1979. Pareciera que The Police le hablaba fuerte y claro a una insipiente generación X para animarlos a romper rápida y estrepitosamente el cascarón, fueron insignia, mostraron el camino. The Police cortó el listón dándole la bienvenida a los 80´s con el Outlandous. Ya nada volvería a ser igual.

Felices 41 años.

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