DE UN MUNDO RARO
Por Miguel Ángel Isidro / Imagen: Proceso Foto

En un paraje perdido en las inmediaciones de la carretera que une a las ciudades de Taxco e Iguala, en Guerrero, se encuentra ubicado un resumidero natural, que de acuerdo con algunos espeléologos pudo haber sido producido por un escurrimiento de agua de la sierra hacia algún depósito subterráneo que con el paso de los siglos se secó. Este lugar es el vórtice de múltiples historias de terror que se han replicado de boca en boca en la zona norte de Guerrero: se trata del temido Pozo Meléndez, también conocido por los lugareños como La Trompa del Diablo.

La leyenda popular narra que dicho pozo fue bautizado por encontrarse asentado en los terrenos de una familia de ricos comerciantes de Taxco que se apellidaban Meléndez, que tras haber descubierto el macabro pozo sin fondo, lo utilizaron reiteradamente para deshacerse de sus enemigos.

Se ha señalado que múltiples expediciones han tratado de medir el fondo de la profunda grieta, sin resultado alguno; aunque algunos especialistas han referido que se ha encontrado un “primer fondo” vertical a unos 200 metros de profundidad, después de lo cual la hondonada sufre bifurcaciones diversas que complican la medición de su fondo lineal.

Desde la época de la Colonia, se han tejido decenas de leyendas acerca del Pozo Meléndez, que lo mismo tienen entre sus protagonistas a bandidos, amantes infieles, tesoros escondidos y hasta un contingente completo de caballería que fue tragado por la siniestra Boca del Diablo.

En la época actual, los cuentos de horror del lúgubre resumidero las han protagonizado jefes policiacos, policías judiciales y sicarios de todas las corrientes imaginables.

Cabe señalar que en reiteradas ocasiones se ha pretendido sellar el maligno pozo , pero todos los intentos realizados en distintas épocas han fracasado por motivos diversos. Tal vez se le ha preservado como símbolo terreno de la presencia de fuerzas siniestras y de origen desconocido.

La leyenda viene a cuento porque en México, lamentablemente, todos los asuntos que vinculan de alguna u otra manera los temas de la política con los intereses de la delincuencia, terminan sepultados en un abismo más profundo e inexpugnable que el del tristemente célebre Pozo Meléndez del norte guerrerense.

Los intereses políticos y las conveniencias coyunturales de cada sexenio han impedido que la verdad histórica de los casos que más han lastimado a la sociedad mexicana queden esclarecidos a cabalidad.

Desde la Guerra Cristera, los movimientos guerrilleros delos cincuenta, sesentas y setentas del siglo pasado hasta la llamada “Guerra contra el Narco”, la nomenclatura política ha jugado su parte para impedir el cabal conocimiento y comprensión de hechos que involucran intereses políticos o económicos con episodios de sangre y violencia.

Por ejemplo, el pasado 4 de noviembre se cumplieron cinco años de la detención del ex alcalde de Iguala José Luis Abarca y su esposa María de los Ángeles Pineda , en una modesta casucha de la zona de Iztapalapa, en el Distrito Federal.

En su momento, se consideró que el aseguramiento de la tristemente célebre “pareja presidencial” de Iguala sería un elemento clave para esclarecer los hechos en torno a la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, perpetrada el 26 de septiembre de 2014.

Sin embargo, un lustro más tarde, a pesar del cambio de gobierno y de los compromisos de la nueva administración, la complicada madeja del caso Ayotzinapa parece estar muy lejos de desenredarse.

Peor aún: Guerrero es una de las entidades en las que la violencia criminal no ha tenido descanso, muy a pesar de los cambios en los gobiernos estatales y federal y del supuesto relanzamiento de la estrategia nacional de seguridad.

Otro hecho contundente es que durante la administración de Enrique Peña Nieto, fueron detenidos o muertos varios de los líderes de las organizaciones criminales más importantes: Los Zetas, los cárteles del Golfo, Sinaloa y Tijuana, La Familia Mexicana y Los Caballeros Templarios, entre otros. Incluso fue capturada la que parecía la presa más improbable de dicha cacería: el afamado capo Joaquín “El Chapo” Guzmán, personaje al que la narrativa oficial y mediática incluso ubicaba dentro de la lista de los personajes más adinerados del mundo.

Aún así, en el año que está por terminar atestiguamos que el poderío del Cártel de Sinaloa no sólo sigue intacto, sino que sus liderazgos de han atrevido a desafiar al gobierno federal, cómo quedó evidenciado en el lamentable episodio suscitado a finales del pasado mes de octubre, con la frustrada detención de Ovidio Guzmán, uno de los herederos de “El Chapo”.

Y así, muchos otros temas de la agenda de seguridad siguen la misma espiral de caída al fondo del profundo pozo de las complicidades y la corrupción, haciendo notar la urgente necesidad de que las instituciones del Estado Mexicano recuperen su confiabilidad ante los ojos de una sociedad azorada por la despiadada cadena de malas noticias que nos ha envuelto en los años recientes.

El llamado del Presidente Andrés Manuel López Obrador a una reconciliación nacional para poner freno a la violencia tiene las trazas de un grito desesperado por parte de un régimen que busca que no le cuelguen más culpas de las que puede repartir.

La recomposición del tejido social debe pasar obligadamente por una nueva era en las responsabilidades gubernamentales.

Seamos honestos: los gobiernos municipales, estatales y federal jalan cada uno por su lado, mientras los ciudadanos permanecemos en el desamparo.

La política está siendo utilizada más como una herramienta de aniquilación “moral” de los contrarios en la búsqueda de perpetuarse o recuperar el poder, y no como el instrumento para la conciliación y el consenso.

Cada quién mira para su santo y aprovecha el menor descuido del rival para exhibirlo y someterlo al linchamiento social.

La seriedad de los acontecimientos que enfrenta el país requiere de altura de miras, y de renunciar, aunque sea por un momento, a los mezquinos intereses de partidos, facciones o grupos. ¿Podrán nuestros Padrotes y Madrotas de la Patria con el delicado paquete? Es pregunta.

Esperemos que México no se convierta en una gigantesca, dolorosa y malévola réplica del Pozo Meléndez…

Twitter: @miguelisidro

SOUNDTRACK PARA LA LECTURA

-Cártel de Santa (México)
“México lindo y bandido”

https://youtu.be/y5N0r5o74uA

-Mano Negra (Francia)
“Señor Matanza”

https://youtu.be/eBB7HeShhAg

-Willie Colón y Rubén Blades (Estados Unidos-Panamá)
“Te están buscando”

https://youtu.be/OcWJdm2aQsM

-Armando Rosas y la Camerata Rupestre (México)
“Murió soñando”

https://youtu.be/W5BjtvFFAVk

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