Convoy: La necesaria insurrección

DE UN MUNDO RARO

Por Miguel Ángel Isidro

La década que cierra ha sido sumamente complicada en el terreno de los medios masivos de comunicación, no sólo en México, sino a nivel mundial.

La agresiva competencia de internet y las redes sociales ha puesto a los llamados “medios tradicionales” frente al dilema de renovarse o morir, situación que para muchos de ellos ha implicado retos que van más allá de lo estrictamente tecnológico.

En la última década, la internet se ha entronizado como la vía más importante de distribución de contenidos, tanto de entretenimiento como informativos. Ello ha obligado a los llamados “medios tradicionales” a mudarse a formatos digitales, y a desarrollar productos multimedia. En los años recientes hemos visto cómo periódicos y revistas de gran tradición y prestigio internacional han llegado al extremo de suspender sus ediciones impresas para concentrarse exclusivamente en la web, y por otra parte, hemos sido testigos de la forma en que  las otrora poderosas e inamovibles cadenas televisoras han tenido que modificar formatos y procesos de producción para enfrentar la fuerte competencia de las plataformas digitales. Vivimos en la era del  consumo de contenidos “on demand”.

Uno de los medios que más fuertemente ha resentido la competencia de los nuevos patrones de consumo lo es sin duda la radio. En primer lugar, porque una de sus principales fuentes de contenido, la industria discográfica, ha cambiado dramáticamente. El empoderamiento de plataformas como Spotify, Apple Music o You Tube ha afectado sensiblemente la forma en que el público accede y consume los productos musicales. Y en este terreno, la radio ha perdido terreno como generadora y distribuidora de novedades y lanzamientos musicales. El usuario ya no tiene que esperar a que una emisora o programador ponga en rotación a su canción o artista favorito: lo tiene al alcance de su mano a través de cualquier dispositivo móvil conectado a la red.

Incluso los aparatos radio receptores han comenzado a ser objetos de colección. El consumo análogo de la radio se ha ido reduciendo a espacios limitados, como es el caso de los automóviles. Las nuevas generaciones ni siquiera conciben la necesidad de comprar un aparato radio receptor.

En México, la crisis de los medios de comunicación enfrenta un reto adicional e incluso más fuerte que el de  la transición digital: el de la solvencia económica.

Por un lado, los medios tradicionales han perdido terreno en el mercado publicitario y segundo, el nuevo gobierno federal ha reducido drásticamente su gasto en medios de comunicación. Los recortes de personal y cierres de espacios, secciones y programas son la comidilla diaria en la industria.

En este complejo escenario, es como ha surgido Convoy Network, una plataforma de distribución de contenidos digitales de audio que el pasado 4 de diciembre cumplió dos años generando su producto más popular: la transmisión de un streaming de audio en vivo.

La plataforma concebida originalmente por el locutor y cineasta Olallo Rubio como una productora y distribuidora de podcasts ha ido un paso adelante del resto de las productoras en este segmento al incluir la producción de una programación con formato y esencia radiofónica, pero con un valor agregado: independencia editorial y de contenidos.

Y no es que Convoy sea la única plataforma en su tipo en México; en los años recientes hemos tenido conocimiento de otras señales de “radio por internet”, podcasts o canales dedicados al ámbito musical o de entretenimiento. ¿Qué es lo que hace particular a Convoy? Que es una plataforma sostenida por su propia audiencia.

Al ser una plataforma a la que se tiene acceso mediante el pago de una suscripción mensual (con la disponibilidad de un periodo de prueba de dos semanas), Convoy está demostrando a propios y extraños que es posible construir contenidos de calidad sin depender del dinero de los anunciantes o del gobierno. Durante esta nueva etapa con producción de contenido en vivo, Convoy no sólo ha ido incorporando talento a sus transmisiones, sino que ha variado en la diversidad de sus contenidos, sin sacrificar libertad en aras de amoldarse a los criterios y exigencias de la publicidad comercial ni a la censura del gobierno.

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En mi experiencia personal, he tenido la oportunidad de incursionar en la radio tanto en los sectores público como en el privado, lo que me ha permitido vivir y entender de cerca las limitaciones que dicha industria enfrenta. Poco presupuesto en la radio pública; presión constante por la comercialización de todo contenido en el caso de la comercial. Y en ambas, la presión gubernamental por la censura, y por el acaparamiento de importantes segmentos de tiempo aire vía las pautas de publicidad oficial en “tiempos de Estado”, que son dispuestos sin pago alguno como parte de una obligación legal de los permisionarios y concesionarios.

De manera paralela a la celebración del segundo aniversario de Convoy en vivo, se presentaron dos hechos que dimensionan las complicaciones que enfrenta el medio radiofónico, tanto en el ámbito comercial como en el público, y vale la pena referirlos:

  • El pasado 25 de noviembre, el actor y comunicador Víctor Trujillo, mejor conocido por su personaje “Brozo, el payaso tenebroso”, terminó la transmisión de su programa “El Mañanero” , después de un año de haberse incorporado a la barra matutina de la emisora Aire Libre 105.3 FM de la Ciudad de México. La cancelación del programa se dio por mutuo acuerdo entre la emisora y el polémico conductor, y a pesar de rumores sobre intentos de censura gubernamental, los directivos de Aire Libre terminaron por reconocer que uno de los factores determinantes fue la imposibilidad de seguir costeando el programa. El caso de “Brozo” se suma a una cadena de cambios de programación en otras emisoras de la radio comercial, lo cual pone en evidencia que los tiempos en que las radiodifusoras recurrían a la contratación de “vacas sagradas” o “lideres de opinión” para buscar mayores audiencias, anunciantes o patrocinio oficial, está quedando atrás.
  • En el terreno de la radio pública, se advierte que continuarán los tiempos difíciles. Tras el amago de un recorte masivo al presupuesto del Instituto Mexicano de la Radio (IMER) a mediados de este año, y la drástica reducción de su plantilla laboral, finalmente, en la aprobación del paquete presupuestal 2020, el gobierno federal ha decidido reducir en un 10.5 por ciento su inversión en dicho organismo. Es decir, esto pone en evidencia que más allá de la búsqueda por la innovación, la verdadera lucha para los medios públicos en Mexico será estrictamente por la supervivencia.

 

En este contexto, la aparición de una alternativa como Convoy Network representa una bocanada de aire fresco para quienes buscan otras alternativas de contenido. La determinación -casi obsesiva- con la que Olallo Rubio y su equipo defienden la libertad creativa por encima de las imposiciones de anunciantes y la censura oficial pone de manifiesto que era necesario un ejercicio de insurrección frente al poco alentador panorama de la industria de los medios de comunicación en México.

Sirvan estas líneas para extender una calurosa felicitación (y agradecimiento, en calidad de asiduo convoyente) a todos y cada uno de los que hacen posible la programación de Convoy. Su presencia nos hace recuperar la esperanza en el futuro de los medios digitales en México.

#AvancemosJuntos

Twitter: @miguelisidro

SOUNDTRACK PARA LA LECTURA:

-Rage Against the Machine (Estados Unidos)

“Guerrilla radio”

The Clash (Inglaterra)

“I fought the law”

Yokozuna (México)

“No mames que todavía sigues aquí”

(N. De la R: Canción dedicada a la FM)

Public Enemy (Estados Unidos)

“Fight the power”

 

Autor: Arturo Rodriguez García

Creador del proyecto Notas Sin Pauta. Es además, reportero en el Semanario Proceso; realiza cápsulas de opinión en Grupo Fórmula y es podcaster en Convoy Network. Autor de los libros NL. Los traficantes del poder (Oficio EdicionEs. 2009), El regreso autoritario del PRI (Grigalbo. 2015) y Ecos del 68 (Proceso Ediciones. 2018).

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