Por José Reséndiz

Creo que la cordura me perdió la fe,

ha retirado su custodia sobre mí,

se ha desinteresado de mi bienestar

y no es para menos, ¿Quien soporta

enfermos a esta hora?

Lo menos que puede esperar

es que doble las manos,

– Pero, ¿Rendirme yo? –

No será la primera vez,

ni la última,

pero esta vez no,

a decir verdad creo que

nunca me he rendido,

y no es que lo diga yo,

los cinco lustros sobre mi espalda

me respaldan,

pues aunque mi cuerpo

está paralizado como un carnívoro

en invierno

mi cerebro produce ideas

como las abejas miel

en la colmena.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s