Por Rosa Etérea 

Dejé de extrañar al extraño que con tanta extrañeza me contactaba. Dejé de dedicarle tiempo en mi agenda, espacio en mis pensamientos y en mi nube digital. En mi teléfono representó unos kilobytes, pero mi mente se aligeró inconmensurablemente.

Siendo así ¿cuál es la unidad de medida de la masa de mis pensamientos? ¿cuál es la relación efecto con mis sentimientos? Silencio de mi parte fue mi única arma con la que me defendí, puesto que tu silencio indiferente me dolía hasta las entrañas.

He renunciado a comprender tus achaques, he decido darte la espalda, pues has sido muy bueno para colgarte de atención a tu conveniencia.

Quiero imaginar qué será de ti que al quererme buscar para regodearte, encuentres un vacío inefable, puesto que decidí dejar de existir.

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