PIDO LA PALABRA

Involucramientos y diversidades

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Por Vica Rule / Imágenes: La Bisagra TV

El éxodo

El caso de los ex braceros mexicanos se refiere a los trabajadores legales que migraron hacías los campos agrícolas de Estados Unidos durante el periodo comprendido del año de 1942 a 1964. El llamado Acuerdo Binacional (Acuerdo para Reglamentar la Contratación de Trabajadores Agrícolas Migratorios Mexicanos) sirvió a ambos países en la difícil coyuntura histórica del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Al gobierno mexicano le sirvió para desatenderse de un segmento entero de la población campesina que no fue absorbida por el proceso de industrialización del llamado capitalismo mexicano de cuates o de bayoneta calada.

Fueron los olvidados del “milagro mexicano” o del periodo estabilizador los miles de campesinos que huyeron de la pobreza del campo y buscaron en la industria agrícola americana una alternativa económica y laboral. Fue una paradoja vergonzante de nuestra historia porque en el periodo de mayor crecimiento sostenido de la economía (7.6% de crecimiento del sector agrícola según Martín Jiménez Alatorre de la Universidad de Guadalajara) se produce en la historia nacional este holocausto de los ex braceros.

Al gobierno norteamericano le sirvió para sustituir a los trabajadores agrícolas sindicalizados en huelga que exigían el respeto a sus derechos laborales liderados por Ernesto Galarza. Sin saberlo, los migrantes mexicanos rompieron esas huelgas a costa de una mayor violación a sus propias condiciones laborales. Para los empresarios americanos de ese sector fue un gran negocio la contratación legal de mexicanos: una mejor y menos costosa mano de obra.

Los ex braceros mexicanos también sustituyeron a los trabajadores norteamericanos que participaron en el conflicto mundial. El investigador Otto Rene Cáceres, sobre el tema, registra: “A raíz del estallido de la Segunda Guerra Mundial, la economía estadounidense sufrió una escasez de mano de obra que obligó al gobierno de Estados Unidos a solicitar la colaboración de su contraparte mexicana mediante el envío de trabajadores agrícolas, conocidos como “braceros” (Los Fondos Aportados por los Trabajadores Agrícolas Ex Braceros Mexicanos: En el periodo comprendido entre 1942 y 1064).

Ese Acuerdo Binacional del 42 al 64 generó un fenómeno de  corrupción en torno a ese desplazamiento migratorio.  Desde entonces y, quizás, hasta la fecha, “manos amigas” se ofrecieron a su ayuda a cambio de recursos monetarios. Jugosos porcentajes ha sido el negocio de los intermediarios en torno al caso de los ex braceros mexicanos. En los campos agrícolas americanos la situación de sus condiciones de trabajo y vida no mejoró; en lugar del sueño americano encontraron una pesadilla de explotación laboral.

La iconografía histórica de esta migración, afortunadamente, ha dejado testimonio de lo que abogados y estudiosos con justa razón, llaman el Holocausto de los ex braceros mexicanos; los hacinamientos en las barracas, los maltratos y los sobajamientos para algunos historiadores evocan los campos del exterminio judío. En la actualidad nadie tiene una contabilidad exacta de las miles de muertes de ex braceros producto de esa explotación laboral de la que fueron víctimas los 4.6 millones de migrantes mexicanos movilizados en ese periodo.

La deuda histórica

Parte de lo estipulado en esos contratos laborales era la retención del 10 % de salario para un fondo de ahorro que cada empleador depositaba en el Bank of América y en el Bank Wells Fargo; estos bancos, a su vez, enviaban millones de transferencias al Banco Nacional de Crédito Agrícola (posteriormente Banrural y al Banco del Ahorro Nacional). El robo de ese fondo de retiro lo hicieron desde empleadores que descontaban ese 10% aún en los contratos donde no estaba estipulado; los coyotes que abordaban a los ex braceros cuando intentaban cobrar su fondo de ahorro en las oficinas del Banco Agrícola de México. Único lugar instalado por el Banco Nacional de Crédito, en la capital de país, para poder cobrarlo.

Especialistas en el tema, a partir de fuentes y archivos históricos, han documentado la entrada a México de miles de remesas producto del fondo de ahorro de los trabajadores migrantes mexicanos y la no devolución de estas por parte de las Instituciones bancarias del gobierno de México. También los reclamos que de forma individual y epistolar hicieron, a todos los ex presidentes de México, cientos de víctimas. El historiador Abel Astorga apunta: “En esta ocasión solo destacamos dos casos, pero en realidad las cartas que se recibieron durante los gobiernos de Manuel Ávila Camacho (1940-1946), Miguel Alemán Valdés (1946-1952) y Adolfo  Ruiz Cortines (1952-1958) suman más de medio centenar.” (El “caso ex bracero” en México: un movimiento social amparado en el despojo y fortalecido por la memoria)

Al Racho por Asalto

Si bien, la etapa organizativa del movimiento social de los ex braceros se inició en el final de la década de los noventas es hasta la irrupción que hacen grupos organizados el sábado 7 de Febrero del 2004 al Rancho “San Cristóbal” propiedad de la hermana y la madre del ex presidente Vicente Fox, cuando los grandes medios de comunicación dan cuenta de su movimiento social. Esta acción directa llevada a cabo por grupos organizados encabezados por Ventura Gutiérrez Méndez líder binacional y Rosa Martha Zarate Macías visibilizó un movimiento con características particulares: una lucha social de adultos mayores; una feminización del movimiento dado que a la muerte de ex braceros las esposas, hermanas e hijas mantienen la coordinación del movimiento; una fuerte beligerancia debido a la indignación ante la injusticia, de vivir en la pobreza con miles de dólares ahorrados para su retiro.

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Foto: Archivo La Bisagra TV

La misma invasión al Rancho “San Cristóbal” de Mercedes Fox  Quesada, por unos 2,500 ex braceros organizados, mostró su determinación para buscar justicia a su demanda histórica. En esa ocasión rompieron la reja y una maceta de la madre de Fox. La vigilancia, 70 elementos del Estado Mayor Presidencial, fue insuficiente para contener su enojo. A partir de ese suceso ha habido una atención más no una solución del Estado Mexicano a su demanda.

Por ello, el 28 de abril de 2005 el Congreso de la Unión decretó a creación el Fideicomiso para Administrar el Fondo de Apoyo Social para Ex Trabajadores Migratorios Mexicanos. Ese paliativo creado por Vicente Fox se ha dado a cuentas gotas, de manera sesgada y alimentando, una vez más, el coyotaje y la corrupción alrededor de estos ex trabajadores agrícolas.

En el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto la situación para ellos empeoro al retener presupuestos ya etiquetados y establecer una lucha jurídica contra las demandas judiciales en torno al caso de ex braceros. El maltrato, la discriminación y la falta de un enfoque desde los derechos humanos como adultos mayores. Fue una situación recurrente por los funcionarios de la Secretaria de Gobernación y por la mayoría priista en la Cámara de Diputados.

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Fotografía: La Bisagra TV

 

Una esperanza de color morado.

Para el actual presidente de México el caso de los ex braceros fue tema de campaña. Desde hace varios años, siempre se manifestó por hacerles justicia. En enero del 2012 en el Foro: “Relaciones Internacionales y Comunidades Mexicanas en el Exterior” en la ciudad de Zacatecas, López Obrador se comprometió “a pagar en una sola emisión los adeudos con los ex braceros, pues es “un acto de justicia indiscutible”, dijo en aquella ocasión.

En octubre del 2018, en Nayarit, aseguró que desde el inicio de la administración resolvería “definitivamente” el caso de los ex braceros: “Vamos a cumplir con los ex braceros. Nada más vamos a esperar la resolución de la Suprema Corte de Justicia y vamos a ver cómo resolvemos este asunto, en definitiva.”  Estas promesas, en diversos momentos de sus campañas, ocasionaron que a su triunfo electoral el 1 de julio de 2018, la esperanza del movimiento de ex braceros se cubriera del color morado. Por fin un Presidente de México los escuchaba y les haría Justicia.

Empero, desde el inicio de la actual Legislatura se dieron las primeras señales contradictorias. El diputado Mario Delgado, en el Foro Nacional de Ex braceros, se comprometió a encontrar una salida digna y definitiva a la injusticia histórica en contra de los ex braceros. En ese Foro el entusiasmo se desbordó, en mucho alimentado por algunos representantes recientes de ex braceros cercanos a MORENA que llamarón a la “unidad del movimiento” y trataron de deslegitimar a activistas históricos como Rosa Martha Zárate. Esos representantes se frotaron las manos antes de tiempo y no escucharon a  los  adultos mayores que exigían en ese mismo Foro solo justicia a su histórica demanda

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Archivo La Bisagra TV

En Diciembre pasado en una sesión de Parlamento Abierto pude atestiguar la ruptura de este movimiento social con los diputados de la 4T. Integrantes de la actual comisión de Asuntos Migratorios, de manera titubeante, empezaron a enfriar el entusiasmo y acotaron el tema: “nosotros vamos de la mano con el presupuesto que se vaya aplicar, nosotros como servidores públicos no podemos ir más allá de lo que dice la ley de Fideicomiso” La rechifla y los gritos empezaron en aquella ocasión. La grieta entre este movimiento social con la auto llamada Cuarta Transformación empezó abrirse: “Nos vemos en los tribunales internacionales aseveró un representante”.

Como expresé en esa sesión de Parlamento Abierto en referencia a una declaración del actual Secretario de Hacienda Arturo Herrera Gutiérrez en Televisión Abierta: “Si la arquitectura de la democracia mexicana es el presupuesto, como dice el actual Secretario de Hacienda, en esa arquitectura de la democracia mexicana, hasta el día de hoy, no hay un lugar para la justicia de los ex braceros. Actualmente,  los abogados Porfirio Martínez y María Elena Hernández dan continuidad a una demanda en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)  con sede en Washington, D.C

También grupos organizados de ex braceros se encuentran en camino al Rancho ”La Chingada” de López Obrador en Palenque, en el estado de Chiapas, como respuesta al olvido del actual presidente hacia sus demandas. Como en el 2004, cuando irrumpieron en el Rancho de Fox, advierten con cumplir con el ultimátum de entrar a su propiedad. Sin embargo, las condiciones históricas parecen distintas. Además, el estilo personal del actual mandatario indica una menor tolerancia hacia sus críticos y opositores por lo que es pertinente preguntarnos si, en esta ocasión ¿todo quedará en una maceta rota?

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