Por José Reséndiz
Hablo de sonreír.
De ir a la vejez
con la cara levantada
como si la semilla
de la alegría eterna
estuviera en nuestro bolsillo.
Hablo de sonreír, claro.
de sonreír o sonreír,
o por lo menos sonreír.
De sonreír aunque
la carta que recibamos
esté en blanco,
de sonreír porque la inopia
nos negó una mirada
que se llevó el río de gente
que de seguro desembocará
en el océano del olvido.
Hablo de sonreír
porque sonreír no te hace pobre
ni te quita tu riqueza,
te hace feliz.
Y si estás feliz sonríe,
y si estás triste con más razón,
nadie sabe cuándo estará muerto
y dejará de sonreír.
                             José Reséndiz (Sonreír).

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