Por José Luis Enríquez Guzmán

Escape de la cotidianidad

Hay otra representación de México como una continua fiesta que rompe con la rutina de los viajeros. De este modo, Frank Sinatra describe su aventura al sur de la frontera como una fiesta donde “todos éramos muy felices”. La protagonista de la canción es una mujer de la que el viajero se enamora al instante. En la canción se hacen constantes comparaciones entre la mujer que ha conquistado con referencias del pasado español que caracterizaba al norte del país antes del siglo XX: “she was a picture in old spanish lace”; “there in a viel of white  by the candle light she knelt to pray”; “the misión bells told me that I musn´t stay”. Así se crea una imagen de México basada en elementos extintos arraigadas a la cultura española, como las misiones, el velo blanco de la vestimenta que caracteriza a su enamorada, o la presencia de la religiosidad. A su vez, el viajero anhela volver a esa continua fiesta donde se pueden negar los valores que representa su sociedad.

No muy alejada de esa canción está “México” de Elvis Presley. La continuación de la fiesta y las “señoritas”  vuelven a formar parte de la canción. No obstante, retomando lo que decía Octavio Paz sobre los estadounidenses, que no han conocido lo que es la verdadera alegría, esta canción confirma la cita cuando Elvis Presley entona las siguientes palabras: “life begins when you are in Mexico”. Aunado a esto, describe a los mexicanos como “adorables criaturas”. Esta canción es directa y específica al hablar de lo que representa México para el viajero estadounidense: un lugar lleno de diversión, alegría y sin restricciones que se pondrían del otro lado de la frontera. Más que generar una imagen empática, hay una reducción de lo que representa México.

Del mismo modo, “La Juanda” de Chuck Berry relata la aventura que el viajero tuvo con una joven mexicana en Tijuana, a pesar de que ella no hablaba inglés y él no comprendía el español. Nuevamente hay una imagen reduccionista de lo que era Tijuana en la década de 1950; la canción la reduce a un lugar donde se pueden conseguir mujeres fácilmente, y donde la fiesta es perpetua; no obstante, Tijuana estaba experimentando cambios profundos, como la urbanización de la zona producto de las migraciones internas hacia el norte por el proceso de industrialización y a la recepción de trabajadores que regresaban deportados de Estados Unidos.

Las canciones cuyo tema central es ver a México como una fiesta que no termina reduce la imagen del país a un lugar donde la fiesta no termina reduce la imagen de México a un territorio libre donde se puede hacer lo que sea, donde la fiesta permite, al igual que en los casos donde se escapa de la justicia, negar todo aquello que representa su sociedad. Hay una imagen romántica del país y una negación de la realidad que se vivía en las ciudades que protagonizan las canciones. Las imágenes que se presentan muestran una absoluta desinformación sobre el México que se canta en los temas analizados.

Escape de las malas rachas

Por último, hay canciones que no pintan a México como un país para evadir la justicia o para vivir una interminable fiesta. Más bien, México representa una segunda oportunidad para alguien que ha fracasado en Estados Unidos. Aquí, cruzar el umbral representa tratar de negar los valores representativos del viajero.

Esta línea la sigue James Taylor en su “Mexico”, donde dibuja al país como un sitio al que se puede acudir cuando alguien ha perdido el camino y ya no le importa nada: “Feel a fool I running your statesite games/Lose your load, leave your maind behind…”. Nada importa mientras uno se encuentre en un bar de México alejado de sus problemas. Al igual que en los casos anteriores, hay una imagen romántica del territorio donde las preocupaciones parecen no importar, o, mejor dicho, parecen no existir. Además, al hablar así de un sitio se asume que la vida es más sencilla y por ende menos compleja que la estadounidense, lo que se podría traducir como como una comparación de dicotomías, como la que se presentó al inicio: una sociedad compleja/una sociedad fácil, una vida demandante/una vida pasiva.

Una imagen similar ofrece Waylong Jenningns al describir la frontera como un lugar donde al cruzar “un tonto se convierte en un hombre”. “A través de la frontera se asoma un nuevo día, donde los hombres son amigables y la ley te deja en paz”, rezan las primeras líneas de “Ain’t no God in Mexico”. Aunado a esto, confirma la imagen de la frontera cuando dice que él y los miembros de su familia cruzaban la frontera en tiempos de crisis. A pesar de que el compositor se nota escéptico al inicio de la canción diciendo que creerá todo eso que dicen de la frontera cuando lo vea, y aún no lo ha visto, termina cuestionándose cómo es que esa línea transforma a todo aquel que la cruza, retomando la dicotomía de la que se hablaba en el caso de James Taylor.

De este modo, las canciones que representan a México como lugar para escapar del ostracismo al que ha sido condenado un sujeto, lo único que retratan es la asimetría de la sociedad los dos países. Si en los casos anteriores se hablaba de zonas específicas de la frontera, en estas canciones parece que el dibujo del país es uniforme, lo cual habla de un mayor desconocimiento del territorio. Finalmente, la imagen romántica y desinformada continúa reinando en la interpretación de México a través de las canciones estadounidenses.

Los tres estereotipos analizados en este trabajo, generados a través de una idea de escape de la sociedad que representan, escape de la justica, de la cotidianidad y de las malas rachas, no sólo representan la manera en que un grupo concibe a la otredad, sino confirman la continuidad de una profunda incomprensión, y el deseo de no salir de ella, del país vecino, a pesar del establecimiento superficial de una “nueva manera” de llevar a cabo las relaciones entre México y Estados Unidos.

Para saber más

John Bailey, “Mexico in the U.S. media, 1979-1988. Impications for the bilateral relation” en John H. Coast y Carlos Rico (eds.), Images of Mexico in the United States, California, Center for United States-Mexican Studies, 1989.

Norma Klah, “La frontera imaginada, inventada o de la geopolítica de la literatura a la nada” en María Esther Schumacher (comp.), Mitos en las relaciones México-Estados Unidos, México, Fondo de Cultura Económica/Secretaría de Relaciones Exteriores, 1994.

Mario Alberto Velázquez García, “La construcción de la imagen de México en Estados Unidos desde una perspectiva de riesgo” en Frontera Norte, vol. 20, n. 34, enero-junio 2008.

 

 

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