Medalla de Honor: cuando juegas a hacer historia (I)

Por José Luis Enríquez Guzmán

En 2016 la youtuber española bukku qui se preguntó si los videojuegos tienen ideología. Este video tenía como objetivo analizar a los videojuegos como se le ha hecho a lo largo de varios años a las novelas, la música y, recientemente, el cine y la televisión. Si a estos productos culturales se les ha acusado de transmitir mensajes cargados de una intencionalidad clara, ¿por qué se ha aislado a los videojuegos de ese análisis? ¿Por su compleja estructura narrativa y diseño de producción, que obliga a los observadores a comprender conceptos técnicos que escapan del simple análisis textual? Si bien a los videojuegos se les ha acusado de motivar actos violentos, afirmación falaz, nunca se les ha visto como portadores de mensajes o interpretaciones de ciertos aspectos de la sociedad que pueden dejar ver la forma de pensar de un grupo de personas y cómo estas buscan convencer a un mercado activo de consumidores que sus ideas son las correctas.

Cuando se habla de la relación ente la Historia y los videojuegos se debate su uso como materiales didácticos y auxiliares en la enseñanza de esa materia. De esta forma, las discusiones en torno al contenido y la forma de estos versan sobre su papel coma parte del proceso de enseñanza-aprendizaje. A pesar de que han demostrado  ser materiales medianamente eficaces para el uso que se les busca dar, pocas veces (si no es que ninguna) se les ha tratado como materiales historiográficos, es decir, obras que abordan algún tema o proceso histórico. Los siguientes párrafos no tienen como objetivo establecer un nuevo método para analizar a los videojuegos, pero sí buscan resaltar su importancia como portadores y reproductores de una interpretación de la historia.

Para esto, se va a analizar el caso de un videojuego que recrea ciertos escenarios de uno de los acontecimientos más reproducidos por la industria cultural de Estados Unidos: la Segunda Guerra Mundial, y que sirvió como modelo para diseñar los juegos más modernos. Se está hablando de Medal Of Honor (1999).

A finales de la década de 1990 el público internacional había gozado de una de las producciones cinematográficas más ambiciosas de Steven Spielberg, Rescatando al soldado Ryan (1998), en la que se contaba la historia de un grupo de soldados estadounidenses que debían rescatar al soldado James Ryan en medio del desembarco de Normandía. El director había hecho público su interés por este acontecimiento histórico desde antes de la filmación del Soldado Ryan, basado en las historias que su padre le contaba acerca de sus años en el frente de batalla. A su vez, el director de Jurasic Park ha dirigido otras películas de corte histórico en el contexto de la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias, como La Lista de Schindler (1990), que aborda el holocausto judío, o Puente de Espías (2015), que trata la tensión entre Estados Unidos y la Unión Soviética durante el clímax de la Guerra Fría. La historia contemporánea no es novedad en el cine de Spielberg. Sin embargo, en la década del Soldado Ryan  decidió llevar su pasión a un nuevo campo de producción. El estudio Dreamworks Interactive decidió comprar el proyecto de Medal Of Honor, creado por el director de cine y Peter Hirschmann, guionista y escritor de videojuegos. Al año siguiente del estreno de una de las películas bélicas más famosas de la historia, salió a la venta la primera versión del videojuego para Play Station One.

La historia que cuenta el videojuego puede parecer sencilla, respecto a las tramas de los juegos actuales, pero fue innovadora a finales del siglo XX. El juego inicia con una narración en la que se habla de la interpretación de la guerra en la historia de la humanidad, afirmando que son indivisibles y que “siempre se ha estado en conflicto”. Sin embargo, afirma, que hasta el siglo XX la guerra se masificó y alcanzó una escala “mundial”; la máxima expresión de esta escalada es la Segunda Guerra Mundial, cuyos protagonistas, según esta breve introducción, son Adolf Hitler y Winston Churchill, pues son los únicos líderes que aparecen. A su vez, las imágenes de los mandatarios son acompañadas por grabaciones en el campo de batalla y de la población civil de Inglaterra, apilados en el metro tras una alarma de bombardeo. Después hablan de Pearl Harbor y de cómo este ataque aéreo, perpetrado por los japoneses, a una base estadounidense detonó la entrada de esta nación al conflicto.

El video cierra con la frase: “¿Estás listo para responder al llamado del deber?”. Cabe resaltar que esta frase está en segunda persona, lo que genera un lazo más cercano con el receptor del mensaje, ya que se interpreta como un trato personal. Como se verá en las siguientes entregas, esta frase, y la historia  del soldado James Patterson en distintas misiones a lo largo de los países ocupados por el Eje, no son para nada una casualidad, y todo tiene un porqué. Y no, no se trata de un “simple” videojuego.

 

Autor: Arturo Rodriguez García

Creador del proyecto Notas Sin Pauta. Es además, reportero en el Semanario Proceso; realiza cápsulas de opinión en Grupo Fórmula y es podcaster en Convoy Network. Autor de los libros NL. Los traficantes del poder (Oficio EdicionEs. 2009), El regreso autoritario del PRI (Grigalbo. 2015) y Ecos del 68 (Proceso Ediciones. 2018).