Saliva

Por Ezra Alcázar / Imagen: OMS

Ya lo decía Hugo López Gatell en su conferencia del pasado sábado: cuando hablamos, gritamos o cantamos, se crea alrededor de cada persona una especie de nube con nuestras secreciones, es por eso que evitar el contacto innecesario tan cercano es fundamental para que no se contagie el COVID-19. Sin embargo el exceso de saliva es un problema en una pandemia todavía más peligrosa que la que ya vive el coronavirus, y esa es la infodemia.

Desde que la noticia de la pandemia empezó a hacerse más presente en los medios de comunicación con las medidas de Estados Unidos, en nuestro país se desató una cascada de opinadores que no tienen mucho conocimiento en materia de salud, pero que por un golpeteo político o ínfulas europeístas reclamaron al gobierno, difundieron información falsa y presionaron con el miedo a la población. Todos hemos escuchado al menos una historia de alguien que conoce a alguien que vio a un montón de enfermos confirmados, una historia de remedios con ajo, extracto de plata, tequila con limón o cocaína. Cuando se supo que lo primero que se agotó en los supermercados de Italia fue el papel higiénico,  cientos de personas en la Ciudad de México corrieron a agotar los blancos y texturizados rollos. Los rumores del Covid-19 se propagaron incluso más rápido que el virus y la OMS tuvo que publicar dos comunicados, uno sobre la infodemia y otro sobre la salud mental y psicosocial en un momento de pandemia.

El comunicado de la infodemia habla sobre todo de las rutas informativas que estamos viviendo en donde medios de comunicación por necesidad de tráfico han difundido fake news o usado titulares amarillistas. Pero la infodemia también se contagia de persona a persona. Como el coronavirus, ésta crea una nube alrededor de nosotros que lleva las voces de la gente que nos rodea y nuestras propias palabras. Es necesario escuchar con distancia las cosas que nos dicen del coronavirus, no creerlo hasta no tenerlo confirmado, no apresurar las medidas ni alarmarnos; y es necesario que no compartamos algo que es un rumor.

Las fases de la pandemia se nos han explicado ampliamente en las conferencias de la Secretaría de Salud y si llevamos un ritmo distinto al de otros países es porque la emergencia también ha avanzado en México de una forma diferente. No podemos ir al ritmo de china porque ellos tuvieron el brote y ahora están saliendo, no podemos ir al ritmo de Estados Unidos porque su número de contagios y enlace con el mundo es mayor, no podemos comportarnos como España o Italia porque no vivimos su catástrofe. Las pandemias arrastran con vidas y salud mental, con economías y dinámicas del día a día; cosas que nos afectan de distintas formas, y si se pueden reducir las afectaciones de todo tipo, hay que hacerlo.

El exceso de saliva es peligroso porque contagia el COVID 19, y en esta fase de la pandemia es preciso tomar distancia de al menos un metro en las conversaciones; y el exceso de saliva es un peligro porque contagia las fake new y provoca pánico, hay que tomar distancia de la información y no compartirla sin tener certeza. Muy probablemente los casos irán en aumento y los puntos de quiebre entre fase y fase se acelerarán más, sin embargo es importante tomarlo con calma y no adelantarse. Si nos cuidamos de los excesos de saliva por higiene y verborrea también cuidamos a los demás.

P.D. Otro de los peligros de la infodemia a lo largo del mundo es que acalla los problemas que vive cada país. Las muertes en México por coronavirus siguen siendo menores que las del feminicidio, y pareciera que el debate sobre el machismo y lo que se hizo con el 9M se desvanece en la discusión del COVID-19 y lo que se cree que habría que hacer. Hay que lavarnos las manos, no difundir noticias falsas y recuperar los debates importantes de nuestra sociedad.

Autor: Arturo Rodriguez García

Creador del proyecto Notas Sin Pauta. Es además, reportero en el Semanario Proceso; realiza cápsulas de opinión en Grupo Fórmula y es podcaster en Convoy Network. Autor de los libros NL. Los traficantes del poder (Oficio EdicionEs. 2009), El regreso autoritario del PRI (Grigalbo. 2015) y Ecos del 68 (Proceso Ediciones. 2018).

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