Chela para hoy, sed para mañana

Imagen: ProcesoFoto

Por Ezra Alcázar

El presidente no es perfecto, pero la democracia es perfectible. El presidente ha mostrado que sabe recular y delegar en manos de expertos los temas que no domina. Haber dado la dirección de las acciones frente al COVID-19 a la Secretaría de Salud fue un acierto, así como cada vez que el presidente se ha corregido siguiendo las instrucciones del doctor Gatell. Por eso, lo sucedido hace unos días con la cervecera Constellations Brands resulta tan relevante para el momento que vivimos.

El proyecto aprobado hace aproximadamente cinco años fue ampliamente rechazado por científicos y la sociedad civil por el impacto ambiental que tendría el funcionamiento de la planta, pero el proyecto estaba hecho. El gobierno federal decidió ponerlo a consulta como otras cosas en la actual administración, y con el HT #MexicaliResiste ganaron la consulta para cancelar el proyecto y se ofrecieron otros estados con la suficiencia de agua para instalar la planta. No se hicieron esperar los gritos que llaman a imponer el Estado de Derecho (como también lo han pedido para imponer un estado de sitio frente al COVID-19), o los que se rasgan las vestiduras por el impacto económico que tendrá en un momento de recesión económica.

Aunque la consulta sigue siendo perfectible y cuestionable —pues los mecanismos no han terminado de corregirse—, el mensaje que nos da Mexicali es casi tan importante como el llamado del sábado pasado del doctor Gatell a ser responsables y quedarnos en casa para intentar aplanar la curva de contagios. Su llamado es a la responsabilidad y a la participación de los integrantes de una sociedad, un llamado a ser ciudadanos tan significativo como cuando salimos a votar.

Los ciudadanos de Mexicali entendieron que aunque una planta cervecera de esas magnitudes les proveería de empleos y un beneficio económico a corto plazo, en el largo tendrían desabasto de agua y problemas económicos mucho más graves. Pero participaron cuando se abrió la oportunidad, cuando el gobierno (con los peros necesarios de nuestra democracia) hizo de las decisiones algo más horizontal.

Estamos en nuestra última oportunidad para aplacar la curva del COVID-19 y sólo nuestra participación responsable puede hacerlo. Quedarnos en casa sin necesidad de un toque de queda como han hecho en muchos países es un acto de responsabilidad que como ciudadanos debemos llevar a cabo, todos los que podamos hacerlo. Marcar la importancia de la participación ciudadana es fundamental para el futuro de nuestro país después de la crisis que se avecina. Necesitamos intervenir como en Mexicali, aprovechar las oportunidades de participación y exigir más atención al pueblo organizado. Porque todas las situaciones críticas que vivimos y que está evidenciando urgentes la pandemia, como la precariedad de los servicios de salud o los derechos laborales, deben ser discutidos y solucionados con urgencia.

En este momento de crisis tenemos la oportunidad de participar por aplanar la curva de contagios, y que en un futuro el destino del país se construya por la intervención de los expertos y científicos y la  colaboración responsable de los ciudadanos.

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