Bipolar

Por José Reséndiz


Te seguiré escribiendo

hasta verte con canas

o sin cabello.

Aún cuando tus huesos

ya no tengan el suficiente

calcio y tu mandíbula haya

perdido su fuerza.

Después que la miopía

no te permita encajar

el hilo en la aguja

o cuando tenga que soportar

tu berrinche antes de darme

la cena, porque solo así creerás

que de verdad quería

envejecer contigo.

Y creéme,

para entonces no estaré

tratando de soportar

tu bipolaridad sino

delineando cada arruga de tí.