El mejor hombre a la mejor posición

Por Rodrigo Díaz Montes

Más allá de las políticas que el gobierno de la 4T ha implementado, un punto que es muy importante analizar es la comunicación. Las mañaneras en realidad acaparan la agenda nacional y derivado del COVID-19, ahora las tardeadas.

Recién iniciado el sexenio del presidente López Obrador, su administración sufrió un tropiezo enorme cuando “renunciaron” al ex-secretario de Hacienda y Crédito Público, Carlos Urzúa. En ese momento, una de las críticas hacia el mandatario fue que no dejaba a los profesionales encargarse de su respectiva materia. 

La renuncia de Urzúa fue la más notoria, pero no la primera. En menos de 7 meses 4 altos funcionarios del gabinete federal habían dimitido sus cargos. Salvo la renuncia de Josefa González Blanco (Medio Ambiente), que fue la consecuencia de haber retrasado un vuelo comercial. Las renuncias de Germán Martínez (IMSS) y Tonatiuh Guillén (INM) apuntaban que la intromisión del presidente en los quehaceres de diversas dependencias, hacían a las mismas instituciones inoperantes. 

En ese momento se repasaron los motivos de las renuncias y se criticó fuertemente al presidente por no dejar que su gabinete hiciera su trabajo. Por ser ese jefe de oficina que sabe cargar cajas mejor que los bodegueros. Y en parte tenían razón sus críticos. Se requiere de una simpatía a nivel de fanatismo para poder creer que el presidente es Politólogo, Ingeniero en Petroquímica y Aeronáutica, Economista, Agricultor, y ahora Epidemiólogo.

El Gabinete Presidencial

Uno de los principios fundantes y fundamentales de nuestra nación es el sistema de división de Poderes. Existe un Poder Legislativo, que en esencia representa la voluntad del pueblo mediante la creación de leyes. El Poder Judicial, que juzga y condena el incumplimiento de estas leyes. Y el que nos ocupa hoy, el Poder Ejecutivo que se encarga de aplicar y hacer cumplir las leyes. 

En un sistema presidencialista, como el nuestro, el Poder Ejecutivo recae en un solo sujeto, el presidente. De tal manera que, en principio, el presidente es el único que puede hacer cumplir la ley. 

Como es imposible que un solo hombre gobierne a la sociedad, se crea una entidad llamada “La Administración Pública Federal” que está dirigida por el presidente y conformada por las Secretarías de Estado. Estas Secretarías se crean y ordenan de acuerdo a las necesidades del país en momentos determinados.

Un ejemplo de estos cambios son la extinta Secretaría de Programación y Presupuesto, la cual fue dirigida por 3 ex-presidentes y que se integró a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público en 1992. O bien, la Secretaría de Energía, creada en 1994 y fortalecida en 2012 con la intención de dirigir los recursos energéticos, principalmente petroleros y eléctricos del país, en reemplazo de la de Energía, Minas e Industria Paraestatal –pues lo paraestatal se había desincorporado– y enviando la minería a la secretaría de Comercio y Fomento Industrial, sustituida luego por la Secretaría de Economía.

¿Y la crisis? 

La idea detrás de formar un gabinete de gobierno reside en una premisa muy sencilla. Existen ramas específicas de conocimiento que requieren un nivel elevadísimo de conocimiento, experiencia y técnica. Pero lo que siempre ocurre es que asignan políticos, dicho de manera coloquial; aprendiz de todo, maestro de nada. 

En esta crisis sanitaria, la cara de la administración ha sido el Subsecretario Hugo López-Gatell Ramírez. Es sin duda el hombre indicado para guiar al país a través de esta crisis. El secretario Alcocer no posee los conocimientos necesarios en la materia. Pero replicando el modelo del gabinete, encomienda las subsecretarías a gente especializada en las materias requeridas. 

Muchas voces se han alzado pidiendo que López Obrador “de la cara ante la crisis” y creo que la está dando, presentándose todos los días a aburrir periodistas desmañanados y hablando de los temas que él sabe. 

Y también la ha enfrentado de una manera muy diferente a cómo enfrentó los problemas a inicios de su sexenio, dejando trabajar a los que saben, dándoles voz y foro donde compartir sus recomendaciones. 

No obstante, la personalidad del presidente no ha permitido que se genere un mensaje claro a la sociedad, el de unidad. Mientras que López-Gatell promovió una sana distancia, López Obrador daba besos mordelones en giras de fin de semana. 

Esperemos que eso haya sido sólo un desliz y no un reflejo de cómo el gobierno está manejando la política de salud frente al enemigo microscópico. 

Reflexiones al pie

También esperemos que los políticos y la sociedad cerremos filas y nadie quiera dar madruguete. Ojalá nadie quiera saquear, ni tiendas departamentales, ni capital político. 

Ésta crisis que pareciera ser un mal sueño, al estilo de “La niebla” de Stephen King. Y nuestros aliados en “La Guerra de los Mundos” ahora se han vuelto contra nosotros. 

Los medios de comunicación tienen particular responsabilidad tanto hacia los consumidores como hacia sus trabajadores. Ellos no paran, al contrario, reciben más ingresos y más visitas. Es injusto, ilógico e inaceptable que recorten personal y/o sueldos a sus trabajadores. Los periodistas en estos momentos están arriesgando su vida y la de sus familias con el único fin de mantenernos informados. Un poco de madre es lo que les pido. 

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Autor: Rodrigo Díaz M.

Estudiante de Derecho, filósofo de banqueta, beisbolista amateur y ciudadano crítico.

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