California, en la era del “takeout only”

De un mundo raro

Por Miguel Ángel Isidro

OAKLAND, California.- Dicen que los momentos de crisis exaltan la creatividad y exacerban los ánimos de supervivencia en el género humano.

Eso lo tienen claro los miles de trabajadores de la industria gastronómica en el norte de California, que han logrado mantener sus fuentes de trabajo a pesar de las restricciones establecidas por autoridades estatales y federales con motivo de la pandemia del Coronavirus.

Para Estados Unidos éste es un momento crítico; la nación más poderosa del mundo se ha convertido desde hace algunas semanas en el epicentro de la pandemia.

El estado de California, reconocido como una de las economías más sólidas de la Unión Americana, vive un momento complicado. Aunque su panorama no es tan desolador como el de otras entidades como Nueva York, donde la alta densidad poblacional ha complicado la contención de contagios y casos fatales, California enfrenta otras viscisitudes: su amplia extensión geográfica y la dificultad de poner en pausa el intrincado engranaje de su economía, sustentada poderosamente en la tecnología, los servicios y el turismo.

Y particularmente en el norte de California, el estado de cuarentena implantado por mandato oficial con vigencia al 3 de mayo próximo ofrece postales inéditas: importantes centros educativos como la Universidad de Berkeley o la San Francisco State University cerradas y ausentes de su habitual barullo de estudiantes y profesores; y en contraste, largas filas de clientes esperando turno para hacer compras en supermercados como Hole Foods, Safeway o Sprouts, que limitan el tránsito en sus sucursales a solo 20 o 30 clientes simultáneamente, en el afán de procurar el distanciamiento social recomendado por las autoridades sanitarias.

Sin embargo, existe un importante número de personas que se ven impedidos de disponer diariamente de sus propios alimentos. En parte, porque como consecuencia de la gentrificación, los espacios habitacionales se ven reducidos en tamaño y funcionalidad. En ciudades como Oakland, San Francisco o Berkeley, la renta de un departamento de dos recámaras puede oscilar entre los 3 y 5 mil dólares mensuales, por lo que para algunas familias la posibilidad de almacenar alimentos, sobre todo perecederos, no es una opción viable.

Es en ésta circunstancia donde la industria gastronómica sigue jugando un papel trascendental. A pesar de las restricciones sanitarias, las autoridades han admitido la operación limitada de restaurantes, ofreciendo sólo alimentos para llevar y limitando el acceso a clientes en sus instalaciones, para disminuir el riesgo de contagio entre clientes y trabajadores.

Las propias compañías se han visto obligadas a reforzar sus protocolos sanitarios, reduciendo el número de operarios en sus instalaciones, e incluso operando con horarios y menús reducidos.

Bajo esta misma dinámica, las compañías operadoras de apps de entrega de comida a domicilio se han sumado al esfuerzo ofreciendo promociones o apoyando a sus clientes reduciendo el costo de las entregas y brindando un mayor porcentaje a sus asociados. En la región operan distintas compañías del ramo: Uber Eats, Postmates, Caviar, DoorDash y GrubHub. Una sexta compañía, Kiwi, tuvo que suspender temporalmente sus operaciones: la app fue creada por un grupo de estudiantes latinos de la Universidad de Berkeley, y su mercado primario son miembros de la comunidad estudiantil, que por el momento enfrentan la suspensión de actividades regulares. 

Sin embargo también se han dado casos dramáticos. Luisa, una migrante de origen mexicano de 46 años, que trabajaba como camarera en un restaurante del área turística de Fisherman’s Warf (uno de los espacios emblemáticos del Puerto de San Francisco), nos platica su experiencia:

“Hace tres semanas, el manager nos reunió el día de pago para informarnos que por la alerta sanitaria, el restaurante cerraría sus puertas de manera temporal. Sin embargo, después de que unos días más adelante se hiciera oficial la cuarentena obligatoria hasta el 3 de mayo, recibimos un comunicado donde la compañía decidió declararse en quiebra. Es comprensible, porque la compañía maneja tres restaurantes m, y es imposible cubrir las elevadas rentas en la zona turística. Ya estamos consultando a un abogado para ver qué podemos recuperar, pero la realidad es que en cuanto pase la cuarentena tendremos que volver a buscar trabajo, porque la renta y los gastos siguen corriendo”.

Lo cierto es que para muchos integrantes de la comunidad latina, el seguir la recomendación del “aislamiento en casa” no es una opción. Así nos lo platica Eduardo, de 35 años, quien trabaja en un restaurante de comida rápida en Oakland. “En nuestra empresa se dio un movimiento por parte de compañeros que pedían a la empresa que mantuviera el pago de la nómina en caso de cerrar. Pero de inmediato la empresa anunció que se mantendría operando sólo con servicio para llevar, y ofrecería turnos pagados a quienes quisieran trabajar. Tengo familia conmigo y sigo mandando dinero a mis papás en México; el recibir medio sueldo no es una alternativa viable para mí. Obviamente tenemos miedo por el coronavirus, pero no nos queda de otra más que extremar los cuidados y seguir trabajando”.

Algunas empresas han dado facilidades a sus trabajadores para acceder al seguro de desempleo, que contempla la recuperación de hasta el 80 por ciento del salario efectivo durante la cuarentena, pero en términos reales es una alternativa poco accesible para los migrantes latinos -que representan mayoría en la fuerza laboral de la industria- principalmente por carecer de adscripción al seguro social, lo cual les impide adherirse a dicho beneficio.

Algunas otras empresas han iniciado campañas de recolección de recursos en plataformas como Go.FoundMe para auxiliar a sus trabajadores en estos tiempos difíciles. Y en las redes es posible leer los mensajes de agradecimiento que dejan algunos clientes en las cuentas de los restaurantes que se mantienen abiertos, por permitir que la posibilidad de llevar a casa sus platillos favoritos, lo que les permite mantener una cierta noción de “normalidad” durante este episodio de la pandemia.

Valgan éstas líneas para hacer un reconocimiento a los trabajadores migrantes que pese a las difíciles condiciones, siguen manteniendo, aunque sea bajo blindaje, la operación de una industria fundamental para la economía de la región. ¡Ánimo!

Twitter: @miguelisidro

SOUNDTRACK PARA LA LECTURA:

-The Doors (Estados Unidos)
“Soul kitchen”

https://youtu.be/2W7TfJRj7fI

-La Misa Negra (Estados Unidos)
“Sancocho”

https://youtu.be/iiAcNBhLhGg

-Lila Downs (México)
“La Cumbia del Mole”

https://youtu.be/zugmyPqjMQo

Sergio Arau (México)
“California Dreaming”

https://youtu.be/reCpdXKdPdg

Autor: Arturo Rodriguez García

Creador del proyecto Notas Sin Pauta. Es además, reportero en el Semanario Proceso; realiza cápsulas de opinión en Grupo Fórmula y es podcaster en Convoy Network. Autor de los libros NL. Los traficantes del poder (Oficio EdicionEs. 2009), El regreso autoritario del PRI (Grigalbo. 2015) y Ecos del 68 (Proceso Ediciones. 2018).

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