Cuarentena: La irrelevancia del tiempo

Por Paola Licea

Stefhen Hawking, físico teórico, dedicó la primera etapa de su trabajo a postular que el tiempo tuvo un inicio en el cosmos. Tal como lo expone, en el big bang, el reloj del tiempo se activó y desde entonces se volvió una de las pocas verdades universales que existen para el ser humano, una constante universal que se ha dedicado, desde su creación, (por que los físicos teóricos modernos afirman que el tiempo no existe) ha regir la vida de hombres y mujeres. El tiempo se ha encargado de administrar nuestras vidas, decidiendo cuando debemos trabajar, cuando descansar, cuando comer, regresar a casa, dormir, en general, es el marcador de nuestro inexorable destino, la muerte. Pero ¿qué sucede cuando perdemos el sentido del tiempo? 

La actual circunstancia mundial nos ha confinado a algo muy parecido a un agujero negro pues, desde el momento en el que nos aislamos, nuestro tiempo y espacio se ven deformados y tal como sucede en los agujeros de gusano, estas fuerzas, pueden destruirnos. Hoy en el día X de la cuarentena, hemos experimentado, en la mayoría de los casos, la liberación de ese yugo que es el tiempo. Aunque esta revolución, como toda lucha, no fue fácil.

Al principio de este confinamiento, la ansiedad nos volvió su presa. El estilo de vida que se nos ha impuesto nos imposibilita a disfrutar del ocio. Antonio Reyes dijo “Todo negocio es el olvido de sí, representa, como reza su etimología, la negación del ocio, del tiempo que nos permite observar los astros, el cambio de las estaciones, el vuelo de los pájaros, la recreación en las artes”[1]  Esta cuarentena lo hace aún más visible, ya que el famoso home office volvió a una labor contenida en horarios, un trabajo de tiempo completo, esto nos recuerda que, para el capitalismo, no importa qué haces, sino cuánto haces. Sin embargo, después de superar esa crisis inicial, cuando las alarmas dejaron de sonar, ordenándonos levantarnos, cuando nuestros ojos se abrieron al haber dormido lo suficiente, cuando dejamos de preguntarnos “¿qué hora es?”, cuando no supimos en qué día vivíamos y todavía más allá, no nos importó ni fecha ni hora, supimos que la respuesta a la esa interrogante que la física se formuló era: Sí, el tiempo es una invención humana que se ha perpetuado para autoflagelarnos, para mantenernos angustiados, para recordarnos a nosotros mismos que somos finitos.

El tiempo, tal como lo dicta la angustia, exalta la incertidumbre de nuestra naturaleza. El humano es el único ser al que se le ocurriría inventar algo como el tiempo y luego dejar qué este lo domine. El ser humano crea a sus dioses y a sus monstruos a su imagen y semejanza.

Tal vez esta pandemia evidencia cuan incapaces somos de sabernos libres y al mismo tiempo nos da la oportunidad de la redención, de la liberación.

Día desconocido, mes desconocido, año 2020.


[1] Texto completo en: https://resdramatica.wordpress.com/2019/11/16/el-ocio/

Autor: Arturo Rodriguez García

Creador del proyecto Notas Sin Pauta. Es además, reportero en el Semanario Proceso; realiza cápsulas de opinión en Grupo Fórmula y es podcaster en Convoy Network. Autor de los libros NL. Los traficantes del poder (Oficio EdicionEs. 2009), El regreso autoritario del PRI (Grigalbo. 2015) y Ecos del 68 (Proceso Ediciones. 2018).