Jornaleros somos y en el camino andamos

#EnElÚltimoTrago …

Por Fernando Rubí León / Casa León Rojo

En estos dias de autoconfinamiento en diversos países se ha resaltado la importancia de los jornaleros o trabajadores agrícolas, personas que viajan y se trasladan desde su lugares de origen hasta los campos cultivados para cosechar los distintos alimentos que consumimos, se cree de manera equivocada que el fenómeno de los jornaleros es exclusivo de Estados Unidos, pero en México hay un importante flujo de estos trabajadores a lo largo del año,  y la pandemia del COVID19 ha visibilizado a los trabajadores agrícolas en Europa.

En Estados Unidos, en Carlifornia en donde se produce la mitad de los alimentos que esa nación consume, los jornaleros indocumentados representan tres cuartas parte del millón que labora en “los campos”, por esta razón se presenta la paradoja de reconocerlos con un estatus de “escenciales” pero no de residentes legales por parte de la presente administración estadounidense

¿Qué significa ser jornalero indocumentado en Estados Unidos? entre tantas cosas es ser persegido por el (ICE–Immgration and Customs Enforcement) Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, vivir hacinado en barracas que en muchas ocasiones no tienen agua ni calefacción, donde se comparte el sanitario entre hombres y mujeres y, en general, en condiciones que no son óptimas y que se suman a la de recibir un salario menor al indicado como mínimo que en termimos económicos es un subsidio a los agroempresarios como al consumidor estadounidense. Al no pagar el salario mínimo marcado por ley, los empresarios usan ese diferencial en lo que mejor les convenga… usando la jerga económica generan un ahorro.

En Europa, en el llamado “primer mundo”, la descisión de las naciones de cerrar sus fronteras está provocando que los jornaleros europeos que vienen principalmente de Europa del Este o del continente africano, no están llegando para realizar las labores de cosecha de los alimentos como espárragos, fresa, sandías, cerezas, uva o labores como el trasquile de ovejas, entre otras actividades. El cierre, a la postre, se convierte en una perdida para los agroempresarios y en una falta de suministro de distintos alimentos.

México no se queda atrás. Tengo la fortuna de haber sido criado en un ambiente rural, entre ganado y cultivos, mercados populares y comerciantes, esta vivencia me dio la oportunidad de descubrir el fenómeno de los jornaleros desde niño. En la Montaña guerrerense cada año llegan camiones que trasportan a los jornaleros que provienen de las comunidades Nahuas, Na Savi, Me’phaa y campesinas de la región, el contratista les cobra el trasporte para llevarlos a Sonora, Sinaloa, Jalisco y Chihuahua a la cosecha de uva, jitomate, chile, pepino, manzana, verdura china, entre otras.

La actividad agrícola se da por todo el país: la piña en el sur del Veracruz y Oaxaca, la caña de azucar en los lugares donde hay ingenios, la frutilla (frutos rojos) Michoacán, Baja California, Sonora, la cosecha de flores y plantas de ornato, y la cosecha de maíz.

Conocer a mi familia culiacanense me dio la oportunidad de vistar los campos de cultivo de jitomate y las condiciones en las que viven durante la cosecha los jornaleros, los capataces y que muchos culiacanenses nombran despectivamente y de una forma racista: oaxaquitos, a todos los jornaleros, cuando en relidad son mis paisanos, guerrerenses de los pueblos originarios de la Montaña. Al hacer explicito el racismo en el que incurrían me gané varios altercados con ellos que al final de cuentas, y tras acaloradas mentadas de madre, terminaron aceptando.

No solo pude ver la actitud racista de los empresarios (y personal) del jitomate (me gusta sacar de quicio a los culiacanenses que aceptan sin chistar el anglicismo de tomate) sino tambien la cantidad de pesticidas y fertilizantes que usan en su producción, esto me hace plantear la siguiente situación: las maneras de producir en el sector agropecuario se basan en la lógica de acumulación de dinero, la calidad está establecida por las medidas impuestas por la FDA (Food and Drug Admistration) pero no por la eficiencia en el uso del agua, la cantidad de agroquímicos usados, nutrientes y vitaminas de la producción. El estándar en este y otros alimentos que se exportan lo impone la grandilocuencia del gobierno estadounidense, más grande es mejor, no importa que se desperdicie agua, o que se use una cantidad exorbitante de agroquimicos para su crecimiento, esas prácticas son tolerables con tal de asegurar el tamaño requerido para exportar.

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La tendencia de una parte de población en convertirse en veganos y demonizar el consumo de carne me lleva a plantearles ¿conocen como se producen los vegetales? a la gran mayoría es algo que poco les ocupa pero las mismas practicas intensivas y depredadoras se dan tanto en la produccion de carne como en la de vegetales: pesticidas, fertilizantes y agriquímicos en exceso para cumplir con una demanda que hoy podemos considerar como irracional ademas de que en el caso de los vegetales deterioran los campos.

Quien ha tenido la oportunidad de probar una ensalda o hamburguesa en Estados Unidos, se dará cuenta que los jitomates son grandes y redondos, jitomate bola, porque dan una falsa percepcíon de mejor sabor, la realidad es que la mayoría son muy insípidos si los comparo con los jitomates pequeños que podemos probar en México. O acaso ¿por ser grandes son mejores?¿tienen un mejor sabor? mi experiencia me confirma que no necesariamente solo los usan para sustentar que tu ensalada cara valió la pena.

 

Antes del auto aislamiento sostuve una plática con un habitante de Polanco quien me presumia que Nestlé está desarrollando un café resistente a la rolla (plaga que afecta severamente al fruto) con base en la técnica GM (geneticamente modificados) o transgénicos, su expresión era de júbilo como si Nestlé tuviera la fórmula para curar la pobreza. Ante tal entusiasmo le cuestione ¿sera una tecnología de libre acceso (sin costo)? ¿como afectará al entorno de la planta?¿incrementará los costos de mantenimiento? ¿se consideró el caso de las abejas de Yucatán que fueron afactadas por los cultivos de Monsanto?. La respuesta fue no.

 

¿Pagar un salario menor es un ahorro?

Para la lógica de acumulación de capital que ha sido impuesta durante al menos 30 años parece ser así, de acuerdo con esta, un ahorro no implica ser eficientes e innovadores, esto manda el mensaje equivocado, desde mi punto de vista: es que en el sector primario no hay avance ni desarrollo tecnologico y no es así.

De acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA) 2017 el salario de los jornaleros oscila entre los 180 y 280 diarios, dependiendo de cultivo, zona y temporada, la modalidad de pago de los jornaleros es a destajo o por tarea, por lo cual el salario diario no es una medida significativa, la modalidad por tarea o destajo era de 35 botes de 20 kilos (700 k casi una tonelada) para lograr un salario de 430 pesos al dia (en 2019 esta tarea aumentó) por muy extraordinario se encontró una familia que obtuvo 990 pesos por haber cortado 4.4 toneladas, estos salarios no consideran alojamiento adecuado ni seguridad social, ni alimentación, y las condiciones en que los tienen son de encarcelamiento (explotación) porque no los dejan salir de los campos ni hablar con gente extraña.

Cada vez que veas un vegetal o fruto en tu casa piensa en la gente que hizo posible que ese alimento llegue a tu mesa. No es solo el transportista o el locatario son ejercitos de jornaleros a los que hoy los ciudades les deben la supervivencia sin ellos no habria alimentos que suministrar porque se echarian a perder tal como esta sucediendo en Europa.

 

¿Aceptarías un trabajo en esas condiciones?¿aceptarías el mal trato por parte de los empresarios?¿es mas importante el producto que cómo se produce?

 

En la naturaleza no hay equilibrio ni en terminos de mecánica newtoniana, la gravedad a pesar de  representa un equilibro entre la masa, aceleración y fuerza de un cuerpo, es decir, es un modelo aislado, la naturaleza tiene balance y eso lo reflejan Los lobos de Yellowstone: los lobos al ser casi extinguidos por los ganaderos que deforestaban su territorio provocaron que la población de alces se incementará, este aumento en la población de alces, que no tenian que preocuparse por su principal predador, presionó fuertemente los pastos, tal era la cantidad de alces que los pastos de Yellowstone no se lograban regenerar año con año y  eso produjo desertificación ante su consumo intesivo. Las autoridades permitieron la caza de los alces pero ante el activismo pro animal lo prohibieron, en ese momento los especilistas se dieron cuenta del juego de balances en los ecosistemas y del papel fundamental de los lobos para este ecosistema al regular la población de alces que presionan la regeneración de los recursos como los pastos. Son una comunidad con una dinamica de balances que, aunque nos parezca extraña, es coloborativa.

Las enfermedades, pestes, plagas son un medio de expresión de la naturaleza que muchos hemos dejado de interpretar usando agroquímicos, esto no quiere decir que no nos apliquemos las vacunas o que no tengamos higiene, en el caso humano nuestro sistema inmunológico que deberia estar sano para resistir el embate de las enfermedades no lo está, su deterioro cimentado por la forma en que vivimos y lo que comemos, en especial en como se producen los alimentos que comemos.

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La última y nos vamos …

 

En esta temporada sí ya se cansaron de estar frente a la pantalla grande o pequeña, vayan a la cocina y cocinen, dejen de consumir en exceso azúcar o sal, dejen de consumir refrescos, desintoxiquen su aparato gustativo, hoy que es tan importante re conocer nuestro gusto y olfato, tomen una naranja o toronja y pelenla con las manos peguen la nariz para percibir los aromas comanlas gajo por gajo, hagan lo mismo con el plátano.

 

#QuedateEnCasa

 

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Fernando Rubí León

Autor: Arturo Rodriguez García

Creador del proyecto Notas Sin Pauta. Es además, reportero en el Semanario Proceso; realiza cápsulas de opinión en Grupo Fórmula y es podcaster en Convoy Network. Autor de los libros NL. Los traficantes del poder (Oficio EdicionEs. 2009), El regreso autoritario del PRI (Grigalbo. 2015) y Ecos del 68 (Proceso Ediciones. 2018).