Crónicas chavorucas, la presentación

Imagen: Kwame Anim / Unsplash

CRONICAS CHAVORUCAS

Por Javier Ramirez

Hola, mi nombre es Javier Ramírez tengo 31 años y soy un chavoruco.

Decidí comenzar así, porque este espacio va a ser muy personal, empático con quienes nos encontramos en esa transición de joven a adulto (o adulto a joven).

Es algo complejo, algo que no intento descifrar. Más bien compartir, mis vivencias, mis problemas, mi visión de esta vida, mundo, en fin, el entorno. Intentare hacerlo de una manera sencilla, cada entrega tratara de abordar un tema en específico, hijos, música, películas, internet, deportes, tecnología, política (recordemos que soy de la generación que vio el “cambio” de PRI a PAN)

Comencemos por el principio, ¿Qué es un chavoruco?

Si, pudiese ser que Facundo es chavoruco, mas ruco que chavo, pero creo que existen más formas y características que debe de tener un chavoruco.

Para empezar el uso de tenis, mayormente Converse, Vans o cualquier marca reconocida. Es indispensable el uso de esta prenda, digamos que es una forma de medirlo, mientras más caro es el tenis, mas ruco es el chavoruco, me explico. El ruco va a comprar tenis caros para sentirse chavo porque es posible que tenga un buen trabajo, pero buscando que ese tenis Nike sea cómodo y no le lastime, porque “ya no está para esos trotes” pero hay que estar en “onda” (ojo aquí, palabra que revisaremos  más adelante). En el caso del chavo se compra tenis baratos porque es posible que viva con sus papas todavía y no tenga mucho poder adquisitivo, así que esos Converse van a ser “los de batalla” esos que te deben durar, esos que tienen historias de conciertos, no importa la comodidad, se ven bien y son baratos.

La forma de vestir. Dicen por ahí que “de la moda lo que te acomoda”  generalmente es verdad, mientras se esté cómodo, no hay ningún problema. Pero ser chavoruco implica despreciar la ropa formal, eso sería aceptar nuestra adultez, como tenemos alma (yo diría mente) joven, no va con nosotros.

El vocabulario. Es inconfundible, la forma de expresarse  es única y honestamente muy graciosa. Según yo la palabra preferida por la chavoruquiza es ONDA, mala onda, buena onda, sacado de onda, etcétera. Le podrían seguir palabras como “oki doki” como afirmación, “Nelson” como negativo, “padriuris” como algo de buen ver. Frases como “¿Qué hongo?” “tragos coquetos” “ya ando medio happy” “unos drinks”. En fin con solo escuchar hablar a Adal Ramones y a su crew, se tomaría un curso de la forma de hablar de la chavoruquiza.

La forma de desenvolverse, generalmente son (esta vez sí es son, no somos, esta no aplica conmigo) extrovertidos, buscan llamar la atención de alguna manera, ya sea con alguna “brillante” contribución o con una acción desafortunada en público.

Algunas veces esa actitudes los llevan a terminar cualquier discusión/ platica con un “es un proyecto que tengo”. Estamos llenos de proyectos, de negocios que no se han concretado, por cuestiones ajenas.

La música, me gustaría me dieran “chance”  (otra palabra chavoruca, creo que en el transcurso de estas contribuciones saldrán más, así que habría que agregarlas) para poder escribir sobre este tema más profundamente en otro texto, ya que es un tema extenso y muy nutrido.

No creo que ser chavoruco sea algo malo o algo por lo que se debería estar avergonzado. Tiene sus lados positivos. Somos independientes (la mayoría), tenemos “experiencia”, si la pudiésemos llamar de esa forma, somos (algunos) muy sociables, pues porque fiesta.

En fin creo que hay bastante tela (esperemos que también tiempo) para poder escribir algo y compartirlo, que es de lo que se trata. El final de cada texto incluirá una frase de la televisión, la valiente compañera y una de las mayores influencias de la chavoruquiza.

“Yo antes estaba en onda, pero luego cambiaron la onda, ahora la onda que traigo no es onda y la onda de onda me parece muy mala onda… y eso te va a pasar a ti”

-Abraham “Abe” Jebediah  Simpson