Tiempo de ansiedad

Fotografía: Hailey Reed / Unsplash

Cuando escuche salir de tu boca la frase: “Lo peor de la pandemia son los primeros meses” Esa última palabra, “meses”, retumbó en mi interior. Mi mente voló hasta Borges y en cuestión de segundos, estaba ahí, en El jardín de los senderos que se bifurcan.

Desde mi aislamiento veía acontecer un sinfín de universos paralelos: todo lo que yo había sido, todo lo que era, todo lo que podría ser y todo lo que no podría ser. Todos esos “yo” estábamos ahí, conviviendo y convergiendo en un mismo espacio-tiempo. Todos esos “yo” son yo y, al mismo tiempo, no soy ninguno de ellos.

Incertidumbre es: la sensación de querer eternizar un siempre y también un jamás; yo jamás podría vivir encerrada, yo siempre quiero más.

Pero en este justo momento, me encuentro recluida, acompañada solamente de mis “siempres” y mis “jamás”.

¿Cuántas versiones de mí misma puede existir y coexistir aquí conmigo? ¿Todas ellas están llenas de dudas y temores?

Incertidumbre es: la certeza del no-saber. Lo único que tengo claro es que no sé cuándo y cómo esto terminará.

¿Qué hay detrás de la muerte? ¿Qué nos espera después de esta pandemia? ¿Cuál de mis versiones saldrá de este aislamiento? Hoy, más que nunca, la realidad parece acosarme. Dentro de estas paredes todo es relativo, lo que sucede aquí, no responde a las leyes de la razón: cuando el sol entra radiante por la ventana y se posa en el sofá, un “yo” tiene unas ganas incontenibles de leer, en ese instante, otro “yo”, se pone a saltar la cuerda. En otras ocasiones, sorprendo a un “yo” llorando, amargamente, al ver una película cómica. A veces algún “yo” comienza las labores de limpieza a las tres de la mañana como si fuera medio día.

Lo importante se vuelve irrelevante, lo irrelevante está por doquier y me perturba, se incrusta en mí como miles de cristales lacerando mi piel. “Jamás” algo tan insignificante me había causado tal incomodidad.

Incertidumbre es: lo importante de la irrelevancia.

Sin duda alguna, puedo sobrevivir al virus que aqueja a la humanidad, pero ¿puedo sobrevivir al encierro? Este pensamiento acosa mi mente noche y día. La mente que procuraba alejar de pensamientos vanos.

Soy mi propio hogar y al parecer también mi propio infierno, soy mi sueño y mi pesadilla al mismo tiempo.

Incertidumbre es: estar vivo, existir.

Autor: Paola Licea

Soy amante de las letras y de los pensamientos. Licenciada en APOU Candidata a Mtra. En Humanidades

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