El síndrome de “La Bartola”

DE UN MUNDO RARO

“Mira Bartola
A’i te dejo esos dos pesos, 
Pagas la renta,
El teléfono y la luz…
De lo que sobre
Tomas de a’i para tu gasto…
Guárdame el resto para echarme mi alipús”…

Con esos versos inicia una de las más populares canciones del gran cronista urbano del México del siglo XX, Salvador Flores Rivera.

Cuenta la anécdota que la historia de “La Bartola” proviene de un hecho real: Chava Flores conoció a un señor que trabajaba en diversos oficios para poder subsistir. Pero como “buen mexicano”, aquel camarada era un mujeriego que tenía tres mujeres con hijos. Así que, haciendo cuentas, a cada una de sus consortes, este pintoresco personaje les destinaba, en promedio, la fabulosa cantidad de dos pesos diarios… y pues de ahí la canción.

Créame, amable lector, que me había resistido a comentar de botepronto y procurando desapego cada una de las veces que el presidente Andrés Manuel López Obrador esgrime una de sus cantaletas preferidas: la de la mentada “austeridad republicana”.

Vivimos tiempos en los que los ánimos están muy encendidos y las sensibilidades reaccionan a flor de piel. Bromas aparte, creo que todos debemos comenzar a entender cómo debiera operar el asunto de la austeridad.

Hacer más con menos, predicar con el ejemplo y poner a los desfavorecidos como principal prioridad son algunos de los ejes de acción que el gobierno de la Cuarta Transformación ha planteado en materia de ajustes presupuestales, ahorro y optimización del erario.

Hay que entenderlo: México no puede darse el lujo de sostener los excesos y latrocinios de una clase política que está acostumbrada a hacer del presupuesto gubernamental su botín personal. Al aspecto salarial -que sigue siendo tema de controversia y pleito casado entre los tres poderes de la Federación- hay que agregar la inminente necesidad de dar pertinencia al gasto público.

Duplicidad de funciones entre oficinas, organismos y programas; funcionarios con una interminable e inexplicable lista de asesores incluso para asuntos de menor importancia, oficinas con un sentido ofensivo de lujo, compadrazgos y nepotismo en las nóminas son sólo algunos de los males que se deben erradicar de la práctica gubernamental. La 4T ha presumido que marcará un parteaguas en la materia, pero no cabe duda que la “distancia social” entre los gobiernícolas y los ciudadanos de a pie, es aún una brecha insondable.

Obligar a la clase gobernante -de cualquier partido- a desempeñarse sin ostentaciones y a poner los pies en la tierra antes de lanzar sus “geniales” ideas es sin duda un proceso que tomará tiempo y que obviamente generará resistencias.

Sin embargo la aplicación de la Operación Tijera en las finanzas de la Federación no puede aplicarse a rajatabla y sin cortapisas. Existen sectores sensibles sin los cuales la entrada del nuevo régimen no puede aspirar a ser integral ni socialmente responsable. Y por supuesto, en este apartado entran temas como la salud, la educación, la ciencia y la tecnología, y en episodios de apremio -como el que actualmente atravesamos- también la generación de estímulos y oportunidades para sostener el aparato productivo y la economía nacional.

Por ello resulta lógico que el plan de rescate económico promulgado por el Presidente López Obrador en el marco de la emergencia sanitaria por la pandemia del coronavirus haya sido motivo de severas críticas entre el sector empresarial y las fuerzas opositoras: cuando tu visión es la de ejercer un gobierno de tintes franciscanos, es difícil encontrar empatía de parte de quienes entienden la generación de lucro como una forma de entender el mundo.

Obviamente se debe reconocer que durante la pasada administración se cometieron excesos que jamás se debieran repetir. En diversos trabajos periodísticos se ha documentado que durante el gobierno de Enrique Peña Nieto se desviaron recursos de entidades paraestatales para pagar millonarios contratos a comunicadores e “influencers”, con el único fin de hacer propaganda al gobierno peñista y atacar a López Obrador. ¿Cómo explicar que un personaje como el impresentable “youtuber” Jorge Roberto Avilés Vázquez, conocido como “Callo de Hacha” haya recibido más de 6 millones de pesos del CONACyT durante los tres últimos años del sexenio anterior?

Por supuesto que alguien debe responder legalmente por este tipo de excesos, pero eso tampoco justifica que de un plumazo se hayan recortado 2 mil 500 millones de pesos al presupuesto del organismo operador para el presente ejercicio. Lo justo es reasignación el dinero despilfarrado a rubros que realmente lo requieren dentro de la misma esfera de influencia, como podría ser el caso de ampliar la base de integrantes del Sistema Nacional de Investigadores, y además, hacerlo con base a criterios reales de desempeño, trayectoria académica y productividad. En México existen muchos científicos e investigadores que sobradamente merecen ganar más de los 108 mil pesos mensuales que recibe el presidente de la República.

Diversos especialistas han coincidido en señalar que una de las principales secuelas del COVID19 será el de una terrible recesión económica, apenas equiparable a la de los años posteriores a la Gran Depresión de 1929.

Hasta el momento, el actual régimen ha publicitado con gran entusiasmo sus “logros” en cuanto a la reducción de sueldos de la alta burocracia, corte a gastos suntuarios, eliminación de pensiones a ex presidentes, reducción de gasto publicitario y, con una gran ostentación, se ha publicitado la “recuperación de lo robado” – con todo y la creación de un instituto en la materia-, pero, paradójicamente, el gobierno aparece en todo momento no sólo necesitado, sino ansioso de obtener más recursos. Y aun así, muchos sectores de la actividad pública reportan una severa escasez de recursos.

Administrar con eficiencia y sentido de justicia no tiene que ver necesariamente con afilar el machete y cortar de tajo aquello que no se comprende o se considera oneroso. Estamos en un momento pertinente para ponderar las prioridades nacionales.

En temas tan prioritarios no podemos permitirnos el ser víctimas de “el síndrome de la Bartola”.

Esto apenas comienza.

Twitter: @miguelisidro

SOUNDTRACK PARA LA LECTURA:

Chava Flores (México)
“Peso sobre peso” (La Bartola)

https://youtu.be/eaAv7StvAMs

Three Souls In My Mind (México)
“Dinero”

https://youtu.be/3SEs2fvaRUM

The Rolling Stones (Inglaterra)
“No expectations”

https://youtu.be/URyqGD99Owg

Alberto Cortez (Argentina)
“Pobre mi patrón”

https://youtu.be/RA8PcqAE2Rw

 

Autor: miguelaisidro

Periodista independiente radicado en EEUU. Más de 25 años de trayectoria en medios escritos, electrónicos; actividades académicas y servicio público. Busco transformar la Era de la Información en la Era de los Ciudadanos; toda ayuda para éste propósito siempre será bienvenida....