Los peores vecinos del mundo (IV)

Reflexiones Apátridas

Había una vez y no había una vez una colonia que tenía muy mala fama a pesar de que en la actualidad las cosas estaban mucho más calmadas en comparación con otras épocas. Pero, y esto es importante, a veces ocurrían eventos que nos recordaban aquellos oscuros tiempos y nos hacían echar doble llave a la puerta de nuestras casas. Por este motivo, don C., quien se autoproclamó jefe vecinal por vías dictatoriales, promovió una junta vecinal para “Atender las problemáticas de nuestra insigne colonia”. Debo decir con sinceridad que yo nunca había atendido una sola de las decenas de juntas que había convocado don. C., pero esta vez fue diferente, en la invitación que el sonriente jefe vecinal me trajo hasta mi puerta se leía una leyenda irresistible: “Habrá refrigerio”. Y es que si por algo esta colonia es insigne es por la excelente comida que se puede comer aquí. Claro que iré, le dije por primera vez con sinceridad al jefe vecinal.

Cuando llegué al mercado municipal vi a don C. sobre el pequeño escenario de la plazoleta, en donde, según me enteré, siempre se habían hecho las juntas. Don C. estaba radiante, no solo porque parecía recién salido de la regadera, sino porque portaba un innecesario micrófono de diadema que lucía con el orgullo de cualquier ponente de una TED Talk. Don C. hablaba de la importancia de mantenernos unidos como vecinos, de la buena estrategia que, ¡pásele doña L.!, ¿qué decía? Ah, sí, muy buenos resultados nos ha traído el programa “Vecinos en alerta”, ¿qué dice don M., buenas tardes, cómo va la chamba?… este, pues, sí, eh… ¡Ah, sí! “Vecinos en alerta”, ajá, pues, sí, buenos resultados. Debido a las artes oratorias de nuestro propio Demóstenes mi cuerpo se quedó ahí en la plazoleta mientras mi mente repasaba el nombre de las nubes, nomás a ver si me acordaba de las clases de Ciencias Naturales de la prepa. Regresé de ese casi viaje astral debido a una voz en chillido que escuché cerca de mí. Era una señora de inicial desconocida que se quejaba de que en su esquina el señor F. —lo señaló con el índice y todo— le dejaba la basura y pues, es que no se vale, de veras, de veras no se vale, de veras. El aludido, que se puso color rojo tomate, le contestó. En adelante se derivó un fenómeno extraordinario, un maremoto argumentativo falaz del que me siento descaradamente feliz de haber presenciado:

—¿Cómo sabe que soy yo quien le deja las bolsas de basura? A ver, compruébelo —dijo el señor F.

—Es usted, ¿quién más si no?, si nomás llegó a vivir a la cuadra y comenzaron a amanecer las bolsas de basura en mi esquina —casi gritó doña non causa pro causa.

—¡¿Usted ha visto que soy yo quien le deja la basura?! —contestó el señor F. cada vez más furibundo.

—Bueno, no… —titubeó doña non causa pro causa— pero tendría que ser usted, ¿quién más si no? Ni modo que lo esté inventando nomás por discutir—dijo ahora doña ad conditionallis-ad logicam casi al punto del llanto.

—Puros inventos de gente argüendera, ¿Sabe usted quién soy yo? —dijo el señor F. revelando por fin su verdadera identidad, un híbrido maligno: ad hominem-ignoratio elenchi.

—A ver,  queridos vecinos, calma, esta será una colonia de personas pobres pero de buena voluntad —dijo don ad lazarum antes conocido como don C.

Otros levantaron las voces, tomaron partido, se erigieron otros dedos acusadores, hubo más chillidos y caras rojo tomate. Aunque fascinante, dejé de prestarle atención a ese grupo porque el mejor tortero del barrio llegó con el prometido refrigerio. Jamás vuelvo a perderme una junta vecinal, me prometí en silencio, mientras aquel insigne hombre me extendía media tortita de pierna de regalo.

 

Nota de la autora: Agradezco de corazón a Jorge Díaz y Antonio Reyes Pompeyo por su disposición y asesoría para este y todos los textos que les hago leer.

Autor: Vonne Lara

Diseño libros e intento escribir otros. Amo la música, la cultura, la ciencia y la tecnología. Mamá cósmica.

Un comentario

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s