De la sierra a la frontera (de vuelta) II

Tres de Tres

Por José Luis Enríquez Guzmán

A pesar de que Eulalio aún no era muy conocido por el público fuera del personaje del Piporro participó en 30 filmes como actor secundario o de reparto. En algunas producciones tuvo la suerte de conservar al personaje norteño, como en La Infame (1954) y en Píntame Angelitos Blancos (1954). Por esta última participación que en 1955 obtuvo su primera nominación a las Premios Ariel en la categoría de mejor papel de cuadro masculino. Compitió contra Carlos Riquelme y Jaime Fernández, llevándose este último la estatuilla por La Rebelión de los Colgados (1954).

En 1954 Eulalio fue convocado por el director Alejandro Galindo para formar parte del reparto de Espaldas Mojadas, un filme que criticaba las duras condiciones de vida que soportaban los inmigrantes mexicanos en Estados Unidos. El film retrataba la situación, a pesar de la aparente buena relación que ese país mantenía México, cuya mayor expresión fue el establecimiento del programa de empleo temporal, conocido como Programa Bracero, que consiguió que más de 7 millones de trabajadores mexicanos obtuvieran un empleo estable por unos meses, y vivieran en los estados fronterizos de la Unión Americana.

Sin embargo, la cinta de Galindo recordó los aspectos negativos que el Programa trató de ocultar, como la continuación de la inmigración ilegal hacia Estados Unidos a través del sistema de enganche, el aumento del número de elementos de la patrulla fronteriza, y por ende de la brutalidad contra los inmigrantes, y, sobre todo, la explotación laboral por parte de los patrones. Sin duda, la película contradijo el discurso de “buenos vecinos” que se propagó desde antes de la Segunda Guerra Mundial.

Los spots publicitarios de la película la presentaron como una revelación: “Si usted es mexicano, debe conocer la verdad. ¡Usted como mexicano tiene la obligación de ver Espaldas Mojadas!”; “Filmada en todo tipo de detalles, mostrando la verdad descarada y sangrienta, la odisea trágica de los cientos de miles de braceros cegados por la promesa falsa del dólar (…).

En la cinta de Galindo, Eulalio interpretó a uno de esos tantos trabajadores “cegados por la falsa promesa del dólar” llamado Alberto Cuevas. Nuevamente fue nominado al máximo galardón del cine nacional en la misma categoría. En esta ocasión Eulalio obtuvo el premio.

A pesar del reconocimiento que había ido ganando hasta entonces, su participación en producciones cinematográficas no despegó como se podría pensar. Es decir, que continuó en papeles secundarios el resto de la década, aunque con un mayor ritmo de trabajo.

Incluso, en 1956 participó en la primera producción conjunta entre un equipo de filmación mexicano y Walt Disney: El Pequeño Proscrito (1956), dirigida por Roberto Gavaldón, que marcó la única incursión del director mexicano en el cine infantil. La cinta, a pesar de ser de corte comercial y de un género poco desarrollado por la industria, ganó a mejor película extranjera en el Festival de Vichy, en Francia. A su vez, las producciones de Hollywood filmaban cada vez más seguido en territorio nacional, sobre todo en las zonas áridas del norte, donde rodaban westerns. Sin embargo, la satisfacción que le traía su creciente carrera se vio coronada en 1957.

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