El falso

Por Paola Licea / Imagen tomada de la película “El siete machos”

No existe nada peor que tener que vestirse de una moda que quizás, ni nos acomoda. Esa es la percepción que tengo de esta clase de “hombres” a quienes en realidad deberíamos llamar machos disfrazados. Andan por el mundo, predicando el amor y la igualdad de la mujer, pero no son capaces de cambiar el comportamiento machista más básico y denigrante para nosotras. Me refiero a la forma en la que llevan a cabo el cortejo.

Vivimos en tiempos donde el llamado primer paso ya no es exclusivo del hombre y, aunque para algunas personas aún resulta un poco incómoda la idea, generalmente son respetuosas al respecto y se limitan a no relacionarse con aquellas a quienes estas nuevas prácticas les han caído como anillo al dedo. Y hasta este momento, en pleno siglo de revolución, es entendible y aceptable. Lo que no es aceptable es pretender estar cómodo con eso, como dicen por ahí, sólo por convivir.

Eres de los que levantan pañuelos verdes y morados, pero no nos consideras tus iguales, vas por el mundo presumiendo tu apertura al cambio, pero muestras tu verdadero credo cuando te sientes desbordado. Vives elogiando a las mujeres, pero eres incapaz de hablarnos con honestidad, vernos a la cara y mostrarte como el Otro.

Tu falta de claridad al poner sobre la mesa las pretensiones sobre el tipo de relación que esperas tener, soló indica que no eres capaz de considerar a la mujer, con la inteligencia suficiente como para racionalizar una propuesta y decidir basándose en sus propias cavilaciones. ¡Inaudito! Pasas por alto que la persona que tienes frente a ti no es un objeto sexual, a menos que acepte, por voluntad propia, serlo. Y para eso, tienes que hablar con franqueza, pero es algo que no conoces. Se te olvida que, por el simple hecho de tratarse de un ser pensante, merece todo tu respeto. Te ríes y te burlas por haber hecho “caer” a otra más cuando no es ella quien pierde dignidad, la pierdes tú, que muestras qué, de tras de miles de años de evolución, sigues siendo un cavernícola, una especie infra humana que requiere de mostrar el plumaje más llamativo (en tu caso, la retórica), para que una hembra te elija. ¡Vuelve de tu sueño! aquí no hay hembras, hay mujeres, hay personas, hay seres. Pudiendo hacer alarde de tu linaje, elijes el método más vulgar y corriente para garantizarte unas cuantas horas de placer. Déjame decirte algo, el placer es infinito cuando se obtiene de forma correcta. Hacer feliz a una persona es un placer que te está vedado.

Está de más endulzarle el oído a las incautas, tal vez caigan rendidas de amor ante tus pies y lloren, después, tu desprecio, pero no pierden ellas; pierdes tú los pocos rastros de humanidad que te quedan. Te has burlado de buenas personas, de seres valiosos y el día de mañana, cuando el poco encanto que te queda, se lo lleve el tiempo, vas a estar sólo, con tu ego y tu auto-idolatría, ojalá que ambos sean fríos y crueles como tú.

En el mundo de hoy difícilmente vas a encontrar una mujer que se quede contigo para que la trates como si fuera una muñeca de sexshop y se desviva por atender a un hombre que además de no ser un buen proveedor (porque como falso pro-feminista ya no crees que el hombre deba ser proveedor) se sienta minimizado al ver el éxito de su pareja y la culpe de su complejo de inferioridad. Qué pequeño debes verte cuando miras al espejo si tienes que recurrir a toda esa violenta verborrea para sentirte seguro, tienes que despreciar, lastimar y herir para sentir que tienes el control de tu insignificante vida.

No me vengas con tus aires pro-feminismo, no pienses que puedes engañarnos, somos el viento del este, el espíritu del amazonas, el peligroso canto de los mares y aunque seas encantador de serpientes, jamás serás domador de caballos. Tendrás que conformarte con ser ese macho ordinario que sucumbe ante el aplastante desgaste del tiempo. Te ordeno que hagas lo único que puedes hacer frente a una mujer, petrifícate.

Y tú ¿eres hombre o macho disfrazado?

Autor: Paola Licea

Soy amante de las letras y de los pensamientos. Licenciada en APOU Candidata a Mtra. En Humanidades

Deja un comentario

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s