El ser transparente

Laberintos Mentales

Por Arantxa de Haro

Mi mente es una caja de cristal donde las ideas navegan como peces de agua salada. De vibrantes colores, cuerpos navegantes asincrónicos, y tamaños discordantes, ocasionalmente incurren en un canibalismo en donde unas ideas se alimentan de otras, y en otros momentos el Eros prevalece y en cambio esos pensamientos se reproducen, dando a luz a nuevos sueños o patrones de pensamiento. Mi rostro, la mirilla a esa mundo, refleja con cierta precisión lo que sucede en esa pecera. Soy tan mala mintiendo que prefiero no hacerlo, y en cambio elijo voluntariamente un silencio impenetrable.

No obstante, ante la presencia amenazadora de un malicioso Otro, prefiero ocultarme a través de una distancia emocional inefable, longitudinal y temporal alejamiento que permite ocultar mi ser transparente y vulnerable. Y en esas ventajas de mi traslúcida corporeidad, a la distancia me esfumo no como la niebla que termina disolviéndose en la atmósfera al elevarse la temperatura en el transcurso de una mañana de otoño.

Querido esquivo ser de corazón frágil mas no cristalino, como siempre no sé si aparecerás una vez más. Aunque me intriga tu presencia, he aprendido tras investigar las corrientes de mi pecera mental que lo único que nos une es una competencia narcisista donde se enfrentan nuestros egos. Ha sido la naturaleza de nuestro vínculo un montón de vaivenes y palabras farsantes e hirientes, disfrazadas de comentarios casuales. De tu parte y de la mía, no puedo decir que uno es víctima del otro pues tanto tú como yo tenemos intelectos equiparables y motivaciones similares. Sin embargo he de confesar que he renunciado a estos estériles enfrentamientos y como una agridulce tregua, develaré el motivo detrás de esto.

He pasado muchas horas en el diván del psicoanalista intentando hacer sentido a tus ausencias. Por fin he descubierto que así como hay presencias atiborrantes y carentes de sentido, hay ausencias significativas y simbólicas. Muchas veces el vacío da indicios más profundos que las presencias sinsentido, como las huellas de unos pies sobre la arena, las cuales podrían indicar más de la persona que las dejó de lo que se pensaría. Por ende, puedo decir con confianza que pude ponerle nombre a tus actitudes, tipo de personalidad y carencias. Por lo contrario, esto no constituye una victoria sino una derrota para mí. Nunca debí de haber permitido gastar tanto tiempo y energía en algo ajeno.

No obstante, puede ser de provecho para ti, quien tal vez no lea estas palabras, y tal vez caigan al olvido, como bien lo comentas. El tiempo no espera, la vida efímera, y tu eterna tibieza es el mismo Narciso disfrazado quien terminará por traicionarte. Cuando tu juventud te haya abandonado y te des cuenta de lo que has perdido, habrá sido demasiado tarde. La vida habrá escapado, las fuerzas se habrán esfumado. Por lo que, mientras puedes, abraza la fragilidad como oportunidad para el cambio.

Tal vez algún día nos encontremos a la orilla de tu bello mar, pero por lo pronto navegaré en el océano de mis ideas, en el microcosmos de mi hogar, y seguiré escribiendo con el corazón en la mano.

Autor: Arantxa De Haro

Escritor amateur, multidisciplinario por pasatiempo, aficionado a los idiomas