Música y Elecciones: El canto de las sirenas (Segunda parte)

DE UN MUNDO RARO
Por Miguel Ángel Isidro

En nuestra entrega anterior, hicimos un breve repaso sobre algunos episodios en los que partidos y movimientos políticos se han apropiado de temas musicales como himnos de campaña, aún en contra de la voluntad de sus creadores.

En esta ocasión, nos referiremos a algunos casos en los que personalidades de la música popular han dado un paso adelante para involucrarse de lleno en el terreno político, ya sea a través de la creación de música para partidos o candidatos, o en otras facetas del activismo electoral.

Y es que para muchos proyectos políticos, el involucramiento de cantantes y grupos famosos en sus campañas electorales no sólo ha significado la posibilidad de allegarse de pegajosas melodías con fines propagandísticos; su imagen y popularidad les resulta provechosa para allegarse de simpatizantes o buscar la empatía de determinados grupos sociales.

Aunque en países como México, la legislación electoral impone límites a los gastos de campaña, dicha condición no ha sido impedimento para otra práctica que se ha tornado recurrente: la organización de conciertos gratuitos ya sea para el arranque o cierre de campaña de partidos o candidatos, abarrotando plazas y espacios públicos. La vieja máxima de “al pueblo, pan y circo” llevada al extremo… pero sin pan.

La relación entre músicos y políticos es diversa y compleja. Existen casos en los que se trata de afinidad o simpatía, aunque también se han documentado casos de mera conveniencia. Otro caso complejo es cuando la imagen de un artista queda asociada a la de un político de mala reputación o bien, a la de un candidato perdedor.

El carisma de un político es un elemento importante para allegarse el apoyo de celebridades. Tal fue el caso del ex presidente norteamericano Barack Obama, a quien en 2008 el cantante will.i.am, líder del grupo The Black Eyed Peas compuso dos temas musicales: “Yes we can” y “We are the ones”. Ambos temas fueron producidos por iniciativa del músico, en apoyo al discurso de diversidad promovido por el candidato demócrata, sin la intervención del Partido Demócrata ni de la disquera, contando con la participación de un colectivo de celebridades y artistas de diversas razas y géneros, desde John Legend y Alicia Keys hasta figuras históricas como el pianista Herbie Hancock. Los videos musicales para ambos lanzamientos fueron producidos por Jesse Dylan (hijo de otra celebridad, Bob Dylan), y su difusión fue parte importante del éxito de Obama en lo que entonces era un elemento novedoso en la competencia electoral: las redes sociales.

En ese mismo año, del otro lado del Atlántico, un grupo de artistas españoles realizó un ejercicio similar en torno a la figura del candidato presidencial del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), José Luis Rodríguez Zapatero, en la postulación para su segundo periodo de gobierno.

Tomando como letra un poema de Mario Benedetti, y bajo la producción de los cantautores Joan Manuel Serrat y Víctor Manuel, se lanzó el tema “Defender la Alegría”, que sumó la voces de prominentes figuras de la música ibérica como Ana Belén, Joaquín Sabina, Fran Perea y Soledad Jiménez. Aunque para algunos críticos el tema no tenia “mucha onda”, lo cierto es que permitió hacer patente que una buena parte de la comunidad intelectual y artística española mostraba su simpatía a Rodríguez Zapatero y al PSOE, lo que posicionó fuertemente su imagen.

Pero no todas las historias entre músicos y candidatos han sido color de rosa.

En México, la campaña electoral del 2000 tuvo un elemento distintivo que muchos aún recuerdan: la encarnizada disputa de personalidades entre el candidato del PRI, Francisco Labastida Ochoa, y el abanderado del PAN, Vicente Fox Quesada.

El primero de ellos, político de vieja escuela, ex gobernador de Sinaloa y miembro de la alta burocracia priísta mostraba una imagen y discurso institucional, pero era poco carismático, parco y con una sobriedad que difícilmente lo hacía conectar con los potenciales electores.

En contraste, el panista Fox, proveniente del sector empresarial, era proyectado como un hombre de campo, desenfadado y ocurrente; dotado con un arsenal de frases y palabras de uso popular que lo mostraban como un hombre más cercano al pueblo; dicharachero y entrón.

En ese contexto, buscando tal vez mayor penetración de la imagen de Labastida entre las clases populares, se recurrió a los servicios de uno de los artistas consentidos del pueblo, y además de todo, priísta de corazón: Juan Gabriel, El Divo de Juárez.

Un pegajoso jingle interpretado por el ídolo michoacano se incorporó a los spots de radio y televisión de la campaña priista. Pero el episodio dió para más:

En plena presentación dentro del Festival Acapulco -que era transmitida en vivo por televisión de paga-, Juanga lanzó un guiño musical al controvertido ambiente electoral. Sin las restricciones legales que actualmente están en vigor, en un puente musical dentro de su segmento de canciones rancheras, El Divo se lanzó de frente con la tonada electorera: “Ni Temo/ Ni Chente/ Francisco va a ser el Presidente…. Ni el PRD ni el PAN, ni el PRD ni el PAN/ El PRI es el que va a ganar!”

En términos de las leyes electorales actuales, dicho desliz hubiese configurado un delito, pero por el momento nada pasó. Pero para desgracia de Juanga, el PRI perdió estrepitosamente las elecciones.

En una entrevista para la cadena Univisión en 2002, Juan Gabriel reveló que su representante habría negociado su participación en la campaña del PRI a cambio de una condonación de impuestos. Finalmente, el ya desaparecido intérprete tuvo que hacer frente al pago de sus pasivos con el fisco, y enfrentar, según su testimonio, un veto “no oficial” de 2000 a 2006 -durante el mandato de Vicente Fox-, periodo en el que dijo haber padecido el acoso de las autoridades hacendarias. Dicha situación la hizo pública en una carta dirigida al Presidente Enrique Peña Nieto en 2014, donde manifestó su beneplácito por el retorno del partido tricolor al poder con una frase que ahora sonaría casi como de humor negro: “(…) ahora México está mejor, todo sucede para mejor, el PRI y yo lo sabemos. Por eso él nunca se irá y yo tampoco”.

En tiempos más recientes, la transición política también ha tenido sus respectivos episodios musicales.

En marzo de 2011, al inicio de la lucha por la obtención del registro del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) como partido político, se dió a conocer el himno oficial de dicha organización. Se trata de la cumbia “Morena”, compuesta e interpretada por el cantautor mexicano-guatemalteco Byron Barranco, que había sido compuesta originalmente en 2005 como una canción romántica, pero que decidió reescribir en 2010 inspirado en López Obrador “y su lucha de resistencia política”.

El tema musical fue puesto a consideración del propio López Obrador en febrero de 2011, y según el autor, lo aprobó a la primera escucha: “Éste es el himno, no se diga más”.

En una entrevista para la revista Expansión publicada en 2012, Barranco aseguró que cedió en donación los derechos del tema, por lo que no recibe regalías por su uso o distribución. “Fue mi aportación al movimiento”, expresó. Cabe mencionar que en 2018, Byron Barranco buscó ser candidato a una diputación federal por Veracruz, postulación que finalmente recayó en Pablo Robles Barajas, propietario del periódico Imagen de Veracruz. En su momento, el autor de la cumbia “Morena” acusó a la entonces diputada federal Rocío Nahle de haber intercedido en favor de Robles Barajas, a pesar de que en la encuesta interna había quedado en tercer lugar. “Ella me pidió declinar para aparentar una candidatura de unidad”, aseveró el cantautor.

A la fecha, Barranco sigue expresando simpatía por López Obrador a través de algunos temas que difunde en redes sociales, pero ha mantenido distancia del partido político que utiliza el tema de su autoría como himno oficial.

Otro elemento que no puede escapar a la vista en este episodio es la producción de video institucional de la canción, donde se aprecia a un grupo de personas “subirse” a un camión con el logotipo y colores de partido creado por AMLO, en alegoría a la suma de simpatizantes. Uno de los personajes es una bella joven morena de cabello rizado, que sonriente canta la tonada y parece personificar el espíritu del movimiento. Y cómo es ahora sabido, esa joven es Luisa María Alcalde Luján, actual titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social en el gobierno federal.

Vistos los resultados de su participación en el mencionado tema, de las historias personales de Byron Barranco y Luisa Alcalde podríamos concluir: “Nadie sabe para quién trabaja”.

Hasta aquí por el momento.

Twitter: @miguelisidro

SOUNDTRACK PARA LA LECTURA:

_will.i.am (Estados Unidos)
“Yes, We can”

_Joan Manuel Serrat y amigos (España)
“Defender la Alegría”

_Juan Gabriel (México)
“Pero qué necesidad”

_Byron Barranco
“Tema oficial de MORENA”

Autor: miguelaisidro

Periodista independiente radicado en EEUU. Más de 25 años de trayectoria en medios escritos, electrónicos; actividades académicas y servicio público. Busco transformar la Era de la Información en la Era de los Ciudadanos; toda ayuda para éste propósito siempre será bienvenida....