Empleo

CRONICAS CHAVORRUCAS #4

Por Javier Ramírez / Imagen: Blake Mayer. Unsplash

Empleo, chamba, jale, camello, chuleta. Todos sinónimos para trabajo, lamentablemente escribo esto en las filas del desempleo. No hurguemos mi situación, ya es bastante triste… enfoquémonos en dos cosas.

La búsqueda y lo que querían ser de niños.

Búsqueda.

Primero que nada, saber bien cuáles son tus habilidades y el área en que te puedes desempeñar, no vamos a aplicar para astronauta cuando solo sabemos andar en bicicleta. Algo muy importante (tal vez el mas) el salario. Es difícil encontrar un buen trabajo bien pagado o que se ajuste a tus pretensiones, más cuando ya estabas acostumbrado a un salario. 

Confirmo que en estas fechas es complicado conseguir trabajo, no digo que no haya, solo que nadie está contratando, la mayoría de las empresas está ofreciendo sus vacantes hasta que termine la contingencia (algo que al parecer no va a ser pronto). Lo que me lleva a… las entrevistas.

Con la “nueva normalidad” llegan las nuevas entrevistas, me ha tocado que sean por teléfono, por Zoom, por Google Duo o por Whatsapp, honestamente, es muy raro, pero no veo de qué otra forma se pueda realizar una entrevista. Lo  demás sigue igual, nombre, ubicación de domicilio, grado de estudios, habilidades, etcétera. La que tal vez sea la más importante ¿Cuál es la razón por la que debemos contratarte, qué diferencia hay entre tu y el tipo de la siguiente llamada?

Por la situación que vivimos me ha tocado que las empresas ofrezcan el trabajo hasta después de la contingencia, si es que eso significa el fin de la pandemia (que no creo) de ahí surge la frase que más hemos dicho todos, todos… “nomas deja que todo esto pase”. Iremos a fiestas, saldremos con amigos, veremos a la familia, haremos ese viaje, esperaremos que la cuestión del empleo mejore. No es que la pandemia tenga la culpa, pero desafortunadamente se han perdido muchos empleos, la situación está complicada, pero no estamos aquí para seguir hablando de cosas complicadas. ¡A lo que nos truje*!

 Tus conocimientos junto a tu experiencia harán que consigas el trabajo que estás buscando. Pero, ¿Es el que deseas? ¿Es lo que siempre quisiste? ¿Es lo que querías de niño?

Cuando sea grande.

Todos de niños jugábamos a los bomberos, a los policías y ladrones, futbolistas o a ser astronauta o doctor. Creo que eran muy pocos los niños que en realidad eran más específicos, fuera de esos empleos, sin demeritar, comunes; algunos en realidad querían ser arquitectos, algunos abogados. Muy pocas personas querían empleos diferentes, como ser locutores, ya sea por el gusto por la música o por el gusto a la plática. En mi caso, un tiempo quería ser electricista, no recuerdo el motivo, pero siempre me ha llamado la atención el armar y desarmar cosas. 

No creo haber conocido a  ningún compañerito que me dijera que quería ganar demandas en la corte. O que un edificio pudiera ser mejor con tal cosa.

 Aun así creo que la imaginación (y la televisión) jugaba un papel importante en el desarrollo de nuestra infancia, ¿Quién de nosotros no quiso ser científico viendo el mundo de Beackman y hacer todos esos experimentos y remátarlos con un ¡Badabing! ¡Badabang! ¡Badabum! Junto con una rata superdesarrollada?

O tal vez ser un astronauta y viajar por todo el espacio gracias a Star Wars junto a Han Solo, o ir  a la Luna o en su caso a Marte, ya que en ese tiempo creíamos que el futuro sería una cuestión más sencilla. Cosa que en la que SpaceX  ha avanzado.

Sería bueno intentar recordar que queríamos de niños o adolescentes y a cuantos se nos pudo hacer realidad. Como escribí, quería ser electricista, después quise ser locutor, no tanto por el gusto por la música (que es mucho) creo que se debió a Radioactivo y su programas mañaneros. Después, al joven Javier, le entraron las ganas de escribir, pero no libros (¿o sí?)  Quería ser periodista, trabajar para un periódico, escribir para que la gente leyera mis “brillantes” contribuciones al deporte, si, quería ser periodista deportivo. Todo por el diario deportivo Record, ahí leía a Antonio Moreno, Miguel Mejía Barón, Alejandro Gómez; creía que tal vez pudiera realizar ese mismo trabajo, pero los caminos de la vida no son como yo pensaba, no son como imaginaba, no son lo que yo creía, y me llevaron al Comercio Internacional.

No me quejo, he aprendido mucho, pero el gusano de la escritura ahí ha estado siempre, todo el tiempo, al igual que tal vez a ustedes les pase algo parecido con algún gusto que no logro concretarse, eso que querían de niños.

He conocido a alguien que quería ser luchador, por ver al gran Atlantis y Octágon contra Fuerza Guerrera y Villano V, pero terminó siendo contador de MVS, aun va al gimnasio, pero el tiempo ya nos recorrió, ya no está para esos trotes, siempre se quedó con las ganas de hacer la prueba.

Así existen muchas historias de lo que queríamos de niños y jóvenes, tal vez a algunos se les realizó con éxito, pero creo que a la gran mayoría la vida nos llevó por otro camino, no creo que el joven Javier se avergüence de mí, pero creo que tal vez esperaba que luchara un poco más por ser lo que nos gustaba en ese tiempo. En fin. 

Y ahora ustedes, ¿Su niño o joven interno, está en el empleo que siempre busco?

“Homero- ¡Trabajo muy duro como un esclavo  ‘didi’, ay ya se me olvido todo

                   bueno, páguenme dinero!

Burns- Un excelente empleado Smithers, una sonrisa en los labios y una canción en el corazón. 

               asciéndalo”

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