Las cenizas del Piporro (II)

Ya no mueve la cintura, ye-ye

pues le duele cuando mueve el pie,

es que ya no puede ser

que ahora se aviente

como se aventaba ayer…

Piporro, “El abuelo Ye-Ye”

A pesar del triste cierre de su carrera frente a las cámaras de cine, el Piporro no tuvo un tercer retiro como tal; sólo dejó de hacer cine y se trató de alejar de la vida pública. Aun cuando los medios de comunicación afirmaron que con Ni Parientes Somos (1991) el comediante del sombrero norteño iba a volver al celuloide, sí volvió, pero para despedirse.

No obstante, continuó haciendo presentaciones musicales o actuando esporádicamente en teatros. En 1994 actuó en la telenovela Agujetas de color de rosa. Asimismo, en 1996 escribió y dirigió la obra de teatro Ajúa 400 para conmemorar 400 años de la fundación de Monterrey. En 1999 publicó sus memorias bajo el título de Autobiogr…ajúa y Anecdo…taconario en el sello editorial Diana. Contó con un prólogo de Germán Dehesa. El Piporro, dijo, decepcionó a algunos, porque en ese libro “no quemaba a nadie ni contaba chismes”. Asimismo, ese año colaboró con el músico Jaime López en su disco Nordaka, donde este cantautor tamaulipeco mezcló el rock con ritmos norteños. Continuó llenando plazas y festivales, como en 2002 cuando abarrotó el escenario del XVI Festival Cultural Zacatecano, donde la mayor parte del público eran jóvenes y adolescentes.

En agosto de 2003 Eulalio fue invitado a ser el maestro de ceremonias de un evento de la Asociación de Jubilados y Pensionados del Instituto Nacional de Bellas Artes, donde se le rendiría un homenaje a los compositores Manuel Esperón y Óscar Chávez. Eulalio dijo estar contento de volver a ejercer el oficio que lo introdujo al mundo del espectáculo. Su hija Elvira le pidió a sus hermanos que cooperaran para comprarle un nuevo traje a su padre, pero Eulalio insistió en desempolvar el viejo traje de tres piezas que tenía guardado en el armario.

El 31 de agosto del 2003 el Piporro llegó a la Ciudad de México proveniente de San Pedro, Garza García, Nuevo León,  para conducir el evento nada más y nada menos que en el escenario del Palacio de Bellas Artes. Hay fotografías que muestran a Eulalio en el camerino preparándose para conducir el homenaje, ataviado con un saco oscuro, moño del mismo tono y una camisa blanca. El programa que debía seguir Eulalio fue impreso en letra grande, ya que no quería usar lentes esa tarde.

No hay registros precisos de lo que pasó ese domingo en Bellas Artes, pero algunas notas periodísticas rescataron algunos momentos: al público no le importó que entre los homenajeados no estuviera el maestro de ceremonias, y le pidieron insistentemente que cantara sus éxitos más populares, como “El Taconazo”, “Chulas Fronteras”, etc, a lo que el Piporro no se negó. Al evento también acudió el comediante Andrés Bustamante, quien subió al escenario a saludar al Piporro. Al terminar el evento Eulalio conversó con miembros del staff y medios de comunicación, ante los que declaró: “Estoy viejo, pero todavía puedo, todavía puedo, raza”. Parecía como si nunca se hubiera retirado. Sin duda, la noticia trascendería

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