«Identificar la transmisión aérea como la ruta dominante para la propagación de COVID-19»

Por Ricardo Luna Barrales

El pasado 15 de junio Mario Molina (Premio Nobel de Química 1995) declaró durante la conferencia de prensa de Claudia Sheinbaum, Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, sobre el uso permanente del cubrebocas para evitar la propagación del SARS-CoV-2 causante de la COVID-19. 

Su declaración tiene como respaldo el estudio «Identificar la transmisión aérea como la ruta dominante para la propagación de COVID-19». realizado por él y su equipo de trabajo (Renyi Zhang, Yixin Li, Annie L. Zhang y Yuan Wang), publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS), en el cual encontraron que las particulas PM2.5, son fundamentales para la transmisión de la nueva cepa de coronavirus.

Del mismo modo, Mario Molina y su equipo explican las vías de transmisión de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) analizando la tendencia y las medidas de mitigación en tres epicentros: Wuhan, el norte de Italia y la ciudad de Nueva York entre el 23 de enero y el 9 de mayo de 2020, teniendo como resultado que la ruta de transmisión en el aire es altamente virulenta y dominante para la propagación de COVID-19. 

La investigación muestra el comportamiento de la pandemia con las principales medidas mitigantes señaladas por la OMS (Organización Mundial de la Salud) como el distanciamiento social, el lavado constante de  manos, la cuarentena y el rastreo  de contactos, en relación a los contagios de COVID-19 al momento de implementar el uso de cobertura facial obligatoria (mascarillas y/o caretas).

La resultante arrojada fue que la implementación de cubierta facial, junto con las otras medidas, redujeron considerablemente la cantidad de infecciones. Por ejemplo, en Italia se evitaron hasta 78000 contagios entre el 06 de abril y el 9 de mayo; mientras que en  Nueva York, del 17 de abril al 09 de mayo, las cifras arrojaron que 66,000 casos disminuyeron con la medida protectora.

Asimismo, el artículo destaca que la efectividad de una política pública, promoviendo el uso obligatorio de la cobertura facial, depende de la comprensión de la transmisión del virus, el cual sigue siendo incierto. Por ello, para dar certeza e implementar las medidas pertinentes, el trabajo de esta investigación demuestra cómo la transmisión aérea es altamente virulenta y representa la ruta dominante para propagar la enfermedad.

A continuación se detallan los pormenores del artículo científico presentado por Mario Molina y su equipo de expertos:

  • La transmisión por contacto directo o indirecto ocurre en un rango corto y por el aire a través de aerosoles (mezcla del virus con gotas respiratorias) puede ocurrir en una distancia y tiempo prolongados.      
  • Con la respiración nasal típica, la inhalación de virus en el aire conduce a un depósito directo y continuo en el tracto respiratorio humano (fosas nasales, la faringe, laringe, tráquea, los dos bronquios y los dos pulmones). En particular, los aerosoles finos (partículas PM2.5) que penetran profundamente e incluso alcanzan otros órganos vitales. 
  • La evidencia epidemiológica  y experimental disponible implica que la transmisión aérea del SARS-CoV-2 a través de aerosoles es una ruta potencial para la propagación de la enfermedad.
  • La OMS no emitió asesoramiento sobre el uso de máscaras faciales hasta el 6 de abril de 2020, alegando que era importante solo prevenir la transmisión viral de las personas infectadas al filtrar las gotas, pero no el evitar que las personas no infectadas respiraran aerosoles portadores de virus. 
  • Por conseguinte, a partir del 06 de abril en Italia, específicamente en Lombardía, se ordenó cubrirse el rostro para evitar el contagio, medida que el día 17 de abril se volvió obligatoria viéndose reducidos considerablemente los contagios. Lo mismo sucedió en Wuhan y  Nueva York.

El epicentro en evolución desde Wuhan, a Italia, a Nueva York. (A) Comparación de las tendencias y medidas de mitigación entre Wuhan, Italia y Nueva York en 2020. Las líneas verticales marcan la fecha de implementación de las medidas de mitigación. Los dos círculos negros etiquetan las fechas en que se implementó el recubrimiento facial: el 6 de abril en el norte de Italia y el 17 de abril en Nueva York. Las líneas discontinuas negras representan la proyección sin cobertura de la cara basada en la regresión lineal de datos de 26 días antes de implementar esta medida. (B) Regresión lineal del número de infecciones confirmadas para datos de 26 días antes de implementar la cobertura facial en Italia. La línea vertical sombreada indica la fecha en que se implementó el recubrimiento facial el 6 de abril en el norte de Italia. (C) Regresión lineal del número de infecciones confirmadas para datos de 26 días antes de implementar la cobertura facial en Nueva York. La línea vertical sombreada indica la fecha en que se implementó el recubrimiento facial el 17 de abril en Nueva York. En B y C, los círculos son valores informados, y la línea punteada representa el ajuste y la proyección de las infecciones confirmadas antes y después de cubrirse la cara, respectivamente.

  • Luego entonces, se entiende que el recubrimiento de la cara previene la transmisión en el aire al bloquear la atomización (expulsión de gotas respiratorias) y la inhalación de aerosoles portadores de virus y la transmisión por contacto al bloquear el desprendimiento viral de gotas 
  • Por otro lado, el distanciamiento social, la cuarentena y el aislamiento, junto con la desinfección de manos, minimizan la transmisión por contacto (directo e indirecto) pero no protegen contra la transmisión por el aire. 
  • Como resultado, la función única de cubrirse la cara para bloquear la atomización y la inhalación de aerosoles portadores de virus explica las infecciones significativamente reducidas en China, Italia y Nueva York, lo que indica que la transmisión de COVID-19 en el aire representa una dominante ruta para la infección.

Transmisión de COVID-19. La atomización humana de los virus surge de la tos o estornudos de una persona infectada, produciendo gotas que contienen virus (> 5 μm) y aerosoles (<5 μm). La transmisión del virus de persona a persona ocurre a través del contacto directo / indirecto y las rutas de aerosoles / gotas en el aire. Las gotas grandes se depositan principalmente en el aire para causar la contaminación de personas / objetos, mientras que los aerosoles se dispersan eficientemente en el aire. Las transmisiones directas y en el aire se producen a corta distancia y a larga distancia / tiempo, respectivamente. Los virus en el aire inhalados se depositan directamente en el tracto respiratorio humano.

  • Dentro de un entorno cerrado, los aerosoles portadores de virus de la atomización humana se acumulan fácilmente, lo que facilita la transmisión de persona a persona. 
  • La transmisión de virus al aire libre está sujeta a dilución (esparcirse el virus en el espacio abierto hasta disminuir la concentración inicial), aunque la acumulación de virus todavía ocurre debido al estancamiento en condiciones urbanas contaminadas.
  • Los virus en el aire tienen una gran movilidad y un tiempo de supervivencia largo para la dispersión y las personas ubicadas en entornos muy poblados son muy vulnerables. Además, los aerosoles nacientes de tamaño micrométrico producidos por la tos / estornudos de personas infectadas tienen el potencial de contener muchos virus, particularmente para portadores asintomáticos.
  • El recubrimiento facial obligatorio (caretas y/o mascarillas), como los implementados en China, Italia y Nueva York, impidió efectivamente la transmisión en el aire al bloquear la atomización e inhalación de aerosoles portadores de virus y la transmisión por contacto al bloquear el desprendimiento viral de gotas.
  • Finalmente, uno de los puntos importantes fue señalar que el fracaso en contener la propagación de la pandemia de COVID-19 en todo el mundo se atribuye en gran medida a la importancia no reconocida de la transmisión del virus en el aire, es decir, la OMS se enfocó solo al manejo de la cuarentena, el distanciamiento social y el lavado constante de manos, dejando fuera, por creer que no era necesario, el uso de la cubierta facial.

Como conclusión, el estudio refiere que el uso de máscaras faciales en público corresponde a los medios más efectivos para prevenir la transmisión interhumana, y esta práctica, económica, junto con el distanciamiento social simultáneo, la cuarentena y el rastreo de contactos, representa la oportunidad de lucha más probable para detener la pandemia por COVID-19. Asimismo el Nobel ofrece un consejo para el manejo de políticas de salud pública en relación a las pandemias tanto actuales como futuras: La ciencia sólida es esencial en la toma de decisiones.