¿Entronizadas o demonizadas?

La cuestión transexual y la 42 Marcha del Orgullo Homosexual

PIDO LA PALABRA

Involucramientos y diversidades

Por Vica Rule / Imágenes Blanca Durán y Fernanda López

El sentido igualitario 

Este 27 de junio por primera vez desde hace más de cuatros décadas  no se llevó a cabo, por la actual contingencia sanitaria, la marcha del Orgullo Homosexual llamada, en su etapa neo liberal Marcha Gay Pride. Al menos, desde el gobierno de Mancera en la Ciudad de México no sólo se institucionalizó este evento originado por las propias víctimas de la discriminación, sino ejerció, en ocasiones con violencia, una verdadera subsunción o secuestro del espíritu  subversivo de esta convocatoria.

En el principio de esta Marcha prevaleció, desde la clandestinidad y proscripción, un sentido igualitario y, en términos culturales la circulación de valores ecuménicos e inclusivos entre los propios integrantes de esa comunidad; la resistencia política incluía no solo el carácter público de ello, sino también en el ámbito oculto y, en ocasiones, visible del goce del cuerpo; el rescate de ese territorio era también un arte de la resistencia. En ese entonces la marcha iniciaba en el monumento de los leones en Chapultepec y llegaba al Hemiciclo a Juárez  para terminar con oradores que refrendaban el sentido político de la convocatoria.

La rosa y sus espinas

Por qué seremos tan sirenas, /tan reinas abroqueladas

 por los infinitos marasmos del romanticismo

 /tan lánguidas, tan magras

Desde entonces la presencia invisible de las locas y las vestidas sumaron a la marcha un llamativo glamor lleno de tocados,  lentejuelas y plisados metalizados; desbordantes plumas  multicolores y telas vibrantes; largos o cortos vestidos de encaje llenos de pliegues y telas rizomáticas.  La noción del  cuerpo y su desnudez fue territorio por elección de la protesta y del acto contestatario.

Ese trans cuerpo con sus propios vértigos y deseos; ondulado por el silicón  o acentuado por las prótesis en turno y coronadas en tule y  también por el trazado de las cicatrices producidas por las batallas en el desierto asfaltado de una metrópoli nocturna; emergió como la parte instituyente, el momento  radical por excelencia de la marcha contraria a la institucionalización o las petrificaciones burocráticas.

Esa (sobre) representación de las reinas y su Otro femenino, desbordamiento de neón y proliferación chillante, significante y verbal fue, es cierto, paulatinamente festiva y excesiva incluso molesta; sutil e igualmente subversiva; ellas fueron y han sido desobedientes, procaces; llenas de una simbología iconoclasta e incomodad para propios y ajenos a la misma diversidad. 

Desde entonces estas rosas u orquídeas entusiasmadas en sus transmigraciones incesantes y necesarias, han sido consideradas brujas apocalípticas, yeguas desbocadas, maldecidas y humilladas pero, al mismo tiempo, deseadas en las altas esferas de las elites y en los bajos fondos de una sociedad hipócrita, machista y misógina como la mexicana.

Por otro lado, la numeraria investigativa no miente en sus metodologías, marcos interpretativos, deslizamientos textuales o taxonómicos de moda en los ámbitos o cenáculos académicos; el umbral de vida de las mujeres transexuales son los 30 o 35 años de vida, la (des) ocupación laboral más del 90% (con Master o sin Master); en lo general carentes entre los precarios y segregadas en un país donde la pobreza es humillante; invisibles y olvidadas en el país de los 43 y miles de desaparecidos más. En el país de los feminicidios donde se matan al día  nueve mujeres los asesinatos de las transexuales no importan, se olvidan en el anonimato y la arrogancia de Ministerios Impúdicos.

Ya nadie recuerda -ejemplo para el lector que llegó hasta esta parte del texto- los asesinatos de activistas de la diversidad que organizaban la Marcha Gay en Chilpancingo antes de los acontecimientos de la noche de Iguala que motivo varias recomendaciones en comunicados públicos al Estado mexicano por organismos internacionales esas muertes y otras, incluso de menores de edad :

La Comisión insta al Estado a abrir líneas de investigación que tengan en cuenta si este asesinato fue cometido en razón a la expresión de género, la identidad de género o la orientación sexual de las víctimas. Asimismo, la CIDH reitera que el Estado tiene un deber de protección especial respecto de niños, niñas y adolescentes y quienes por su edad se encuentran en especial situación de vulnerabilidad…” (CIDH, 2012, 73)   

Habitar la utopía o la contra utopía

La cuestión transexual es la parte incomoda, la pieza que no termina de encajar en el libreto neo liberal. Me explico: para los activistas oficiales el movimiento de la Diversidad asisten a la materialización de la utopía gay: una ciudad, en lo formal declarada amigable con la gaycidad, con reconocimiento jurídico de la identidad de género y  con la subvención financiera a colectivos dóciles y pasivos a su política del gobierno de la ciudad de México antes con Mancera y con actual administración.

En síntesis, los gobiernos de la ciudad de México asumieron el control político de la marcha; hace ya varios años ninguna activista genuinamente representativa ha tomado la palabra en ella.  Además, el triunfo político del neo liberalismo sobre esta comunidad estuvo signado con la participación oficial de la embajadora de Norteamérica Roberta Jacobson  como invitada especial a la Marcha Gay Pride del 2016

El crimen ha sido perfecto: trasmutar el carácter social y político de la tradicional Marcha del Orgullo Homosexual,  lograr su comercialización y establecer un sistema de canonjías para la promoción de las nuevas activistas conversas. Empero, los procesos sociales son complejos y responden a lógicas diversas y vectores simbólicos, imaginarios y realistas. El valor de la dignidad y la memoria histórica no es fácil de eliminar.

Por esas razones, las identidades sexo diversas y anti capitalistas en la actualidad son parte de los segmentos incomodos de esta marcha junto con la resistencia de la cultura transexual.    Hoy es posible hablar de un movimiento a favor de los derechos de la Diversidad fuera de los partidos políticos. Una nueva generación de activistas articulados en colectivos, agrupaciones anticapitalistas, Redes de apoyo a Marichuy han participado de la actual marcha con el genuino sentido de reivindicación, rebeldía y desobediencia con el que inicio.

Finalmente,  en nuestro país soplan inéditos vientos conservadores, neo fascistas y de odio. Por ello el movimiento de la Diversidad junto con los feminismos incluyentes y críticos es, al menos deben ser los primeros en advertirlo y oponerse.  Al enemigo tradicional de las mujeres transexuales como los sectores conservadores tradicionales se suman las voces representativas de las neo derechas que hablan y denuncian desde los oligopolios mediáticos una supuesta “entronización de los derechos trans”  

En realidad el sujeto transexual mayoritariamente en la Ciudad de México y en el resto  del país está abajo de la pirámide social; su única posibilidad de resistencia y de sobrevivencia está en la organización social inter clasista, transversal y en la alianza con otros sujetos sociales discriminados o explotados.  Ya no tienen nada que perder y todo un mundo posible por ganar; ese espíritu de lucha, esa inspiración, esa vocación por sobreponerse al miasma y a la resignación ante la catástrofe neoliberal puede ser irradiada a otros acompañantes situados en la misma barricada social.