Monsiváis histórico (I)

En mayo del 2008 Carlos Monsiváis iba a cumplir 70 años de edad. Se le preparaba un gran homenaje, patrocinado sobre todo por el Gobierno del entonces Distrito Federal. Sin embargo, el escritor fue tajante al decir que no le gustaban esa serie de empresas culturales. Algunos eventos celebratorios fueron transformados en actos colaborativos, como un coloquio en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México que terminó siendo un encuentro entre alumnos, académicos y Monsiváis. El ejemplo viene a cuenta ya que se ha perpetrado una serie de acciones para conmemorar el decenio de la muerte del autor de A ustedes les consta, con la que, por supuesto, no estaría de acuerdo. De esta forma, como advertencia introductoria, quisiera aclarar que este texto no busca homenajear ni cultivar la casi autocelebración del grupo que se encarga de los eventos.

El mejor homenaje que se le puede hacer, en caso de que un cambio en la acepción el término lo permita, es releer y sobre todo cuestionar lo dicho por Monsiváis. Así, el artículo busca proponer, y si el método resulta efectivo, imponer una nueva lectura de algunas obras del autor. Durante las siguientes semanas se buscará analizar si su obra se puede leer histórica o historiográficamente. Es decir, ¿Monsiváis escribía historia? ¿Su trabajo puede ser material para estudiar el pasado? Como el tiempo apremia, cuando se lea el término “la obra del autor” sólo se hará referencia a dos textos: Días de Guardar y Apocalipstick, la apertura y el cierre de su basto trabajo.

¿Qué escribía Monsiváis?

La Secretaría de Cultura, en conjunto con el Instituto Nacional de Antropología e Historia, abrieron la convocatoria al Concurso Nacional de Crónica “Una multitud de soledades, crónicas de la pandemia”, en el marco del homenaje a Carlos Monsiváis por su décimo aniversario luctuoso. La descripción de las características que deben tener los trabajos para el concurso es la mejor descripción de su obra:

“Una narración de hechos que recoja lo vivido en las regiones, las colonias, pueblos barrios, rurales o urbanos (…) una recuperación de anécdotas, voces y situaciones que expongan los estados de ánimo colectivos y personales experimentados (…) una exposición de la opinión sobre la secuencia de los hechos, y apoyar con análisis documental, estadístico, o filosófico pertinente”

Aunque pocas, esas son algunas de las características de la obra del escritor de la Portales. Su trabajo se caracterizó por no caer en ningún género, aunque el más aceptado fue el de la crónica. Saliendo de los lugares comunes, la pregunta central de este artículo es radica en saber qué de la obra de Monsiváis sirve a la Historia y de qué forma se puede trabajar, hace falta aclarar más a detalles. ¿Escribía o hacía historia? ¿Hay historia en las páginas de Días de Guardar y Apocalipstick? Sí y no.

De acuerdo con estudios literarios e historiográficos, la crónica y la historia nacieron prácticamente de la mano. En efecto, la Historia y la narración son indisolubles; pro que hayan nacido siamesas no las equipara en el fondo. La primera busca una comprensión de un proceso a través de una representación narrativa que se obtiene a través del análisis de una serie de hechos ordenados cronológicamente.

Por el contrario, la crónica no busca comprender un proceso, sino alumbrar un acontecimiento, o una parte de este, en el que se involucra, sobre todo, la mirada de un solo individuo que a su vez observa a un conjunto de estos. No tiene un acontecimiento inaugural, del que parten la mayoría de las narraciones históricas, sino que pueden iniciar en cualquier momento del evento que se narre y lo puede terminar de la misma forma. A su vez, mientras la historia recurre a fuentes, la crónica se sirve más de recursos literarios y periodísticos que adornen la estilística del texto, sumando puntos a su subjetividad. Esto responde a la disociación que hubo entre la crónica y la historia, en el que, en el caso en el caso de la primera, abundó más en su carácter narrativo y estético, mientras que la otra se centró en la cientificidad de su trabajo. Sin embargo, la división hizo crecer y desarrollarse a ambas por separado.

De esta forma, sumado a la pregunta a la pregunta inicial, es puntual cuestionarse cómo se puede leer a Carlos Monsiváis desde la historia, cuestionando estos aspectos. En la siguiente entrega se hará un análisis –sin adjetivos para evitar falsas promesas- de algunas crónicas de su obra primigenia, Días de Guardar, y se buscará averiguar si se puede hacer una lectura histórica o historiográfica de la obra de Monsi.

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