Monsiváis histórico (II)

1970. No es el debut literario de Carlos Monsiváis. Más allá de su caracterización como personaje de historieta y su fama en los pasillos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, no había una obra que pudiera resumir en un cierto número de páginas a un escritor; eso no implicaba que el autor no se hubiese iniciado en la literatura. Su aparición en el radar de literario data desde sus 16 años, cuando escribió una crónica sobre el funeral de Frida Kahlo. Sin embargo, es en 1970 cuando inicia una nueva etapa de su carrera literaria. Se publica Días de Guardar, una serie de textos que Carlos Monsiváis había escrito a lo largo de la segunda mitad de la década de los sesentas. 

Como el artículo propone indagar la manera en que este texto puede ser útil para la Historia, la lectura del texto puede ser dividida en dos partes: el horizonte cultural y la forma en que este influyó en los jóvenes que participaron en el Movimiento Estudiantil de 1968. Sin embargo, aun cuando hay textos posteriores a la marcha del 2 de octubre, estos también ayudan a comprender cómo la cultura juvenil de la clase media-alta perduró a pesar del duro golpe de la represión. 

En las crónicas “Raphael en dos tiempos y una posdata” y “Los fuegos apagados” describe la realización de dos conciertos en espacios distintos: el de Raphael en la Alameda Central, y el The Doors, en un espacio más concurrido, exclusivo y cerrado. El autor no se detiene en detalles que pueden caracterizar a una reseña musical del concierto, sino que enfoca su mirada hacia el comportamiento del público, haciendo un contraste entre un evento destinado a una masa más grande, como es el caso del de Raphael, y uno exclusivo para un cierto sector de la población, en el caso de The Doors. Son ensayos con una práctica dad más sociológica que histórica, cuya utilización para la historia esta medida por la principal fuente que se utilizó para realizarlo fue la propia mirada del escritor. 

Del mismo modo, destaca la crónica “Cuevas en la Zona Rosa”, donde se relata la develación de un mural de José Luis Cuevas que buscó marcar un frente en contra del muralismo mexicano. En este texto el autor usa un recurso literario, propio del siglo XIX, en el que pone a discutir a dos personajes ficticios acerca de la develación y sobre Cuevas, como si de una novela se tratara. A lo largo de esas crónicas Monsiváis no hace Historia, hace uso de esta en la medida en que le ayuda a explicar la sociedad mexicana de la década de los sesentas.