Menores sin género

Aaron Burden. Unsplash


Agrupación feminista abolicionista

“La conciencia de la propia existencia comienza a partir de los 9 años. Ni siquiera la empatía está conformada y las conductas estereotipadas e imitaciones priman. Por tanto es poco probable que sea genuino. Porque el cerebro no está maduro, es inviable.” Laura Redondo, Psicóloga Jurídica y Forense. Docente e Investigadora. Doctoranda en Violencia Sexual.
Los derechos de la niñez se han dejado a la interpretación, a través de la autodeterminación con una iniciativa de Ley en CDMX. Esta iniciativa podría abrir la puerta a derivas peligrosas, con el argumento de la autodeterminación de personas menores de edad. Las y los niños conforme van creciendo van adquiriendo habilidades cognitivas que les permiten comprender el mundo de manera cada vez más compleja, nuestro lugar como personas adultas es acompañarlas en ese aprendizaje y entre otras cosas, ayudarlos a comprender la realidad material que como sociedad compartimos, pues negar la realidad puede también consistir en abuso hacia las y los menores.

La correcta conceptualización y argumentación sobre los conceptos “sexo” y “género” en procesos administrativos y en la continua convivencia social, es indispensable para no caer en tramposas sustituciones del concepto jurídico “sexo” por el de “género” cuando se habla violencia machista, originada en la jerarquía sexual y no en el género. Esto induce a equívocos, porque la categoría “sexo” se refiere a distintas características biológicas y no solo a los órganos sexuales, mismas que han sido utilizadas como motivo de violencia hacia las mujeres; mientras que el género se refiere a lo femenino y lo masculino, al constructo social que somete a cumplir ciertos estereotipos y características impuestas para «beneficio» de la sociedad de acuerdo al sexo con el que se nace. Los conceptos referidos, son necesarios para poder identificar las causas, consecuencias y por lo tanto posibles soluciones y oportunidades políticas ante la violencia machista que se vive en México.

La Oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas explica lo perjudicial que son los estereotipos de género para los derechos humanos al expresar: “un estereotipo de género es una opinión o un prejuicio generalizado acerca de atributos o características que hombres y mujeres poseen o deberían poseer o de las funciones sociales que ambos desempeñan o deberían desempeñar. Un estereotipo de género es nocivo cuando limita la capacidad de hombres y mujeres para desarrollar sus facultades personales, realizar una carrera profesional y tomar decisiones acerca de sus vidas y sus proyectos vitales”.
Lo previamente señalado cobra vital importancia ante una iniciativa que busca el libre desarrollo de las infancias. Las consecuencias de aceptar eliminar el acompañamiento médico en el proceso de cambio de identidad en materia legislativa es parte importante del debate que debiera tener lugar, especialmente considerando experiencias de leyes transgénero de otros países. En otras palabras, el proceso de cambio de sexo sin un procedimiento adecuado, incluyendo el cambio de registros oficiales, afectará al/ la menor de edad en su desarrollo mental, psicológico, social y familiar.

De acuerdo a la WPATH un diagnóstico equivocado es un factor predictivo de arrepentimiento posterior tras el tratamiento de reasignación sexual y de la evolución posterior. Así mismo, según la Guía de Práctica Clínica “Disforia de género en infancia y adolescencia”, la evaluación psicológica es básica y fundamental, debiendo hacer un extenso diagnóstico diferencial para evitar este tipo de daños en el desarrollo de la niñez. [1]

La identidad de género a la que se hace alusión, es con base en el deseo de pertenecer a una clase sexual opuesta principalmente por el estigma de no cumplir roles de género normativos, razón por la cual estos constructos deben ser abolidos a nivel institucional y cultural, a través de la co-educación, la promoción de derechos humanos de las niñas, niños y adolescentes, la eliminación de la discriminación, la atención primordial en los casos existentes de población trans para una salud mental sana, la orientación y el acompañamiento óptimo. 

Si bien es una minoría de adolescentes entre 13 y 18 años, entre el 1.2% y 2.7% en México como lo señala El instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir. Es indispensable dar esta atención, cuidando su integridad, así como proteger su salud, desarrollo y bienestar, sin vulnerar con políticas públicas mal fundamentadas su integridad mental pudiendo generar mayor confusión, aislamiento y consecuencias en el desarrollo de la vida de la persona menor de edad, y contribuir a poner a las personas que viven disforia en riesgo de sufrir violencia estructural con la falsa ilusión de la “libre elección”. 

«Los adolescentes aprenden por prueba y error y una cirugía plástica no es reversible. Un adolescente todavía no tiene una identidad conformada y por ende no está en condiciones de tomar una decisión definitiva sobre su cuerpo», ha señalado la Psiquiatra Graciela Peyrú, presidenta de la Fundación para la Salud Mental de Argentina.

Es necesario que exista un espacio para definir y debatir cual es la mejor manera de garantizar el bien superior de la niñez, donde se expongan los puntos de vista de especialistas de la salud, de psicología, trabajadores/as sociales, entre otras/os profesionales que trabajan con las infancias. Nos hemos encontrado con una postura que busca censurar esta conversación, sin embargo, cualquier ley que impacte la vida de las infancias debe ser analizada desde todas las perspectivas que puedan aportar en esta construcción. 

Pedir empatía y solvencia en términos reales, para menores de edad que sufren de problemas de autoestima, trastornos varios, que no pueden resolverse en un documento identitario, como tema de salud que se debe visibilizar y atender de la mejor manera; cada caso debe ser evaluado individualmente con el principio precautorio ante cualquier riesgo de dañar su integridad o generar secuelas irreversibles y el o la menor de edad debería someterse a un procedimiento psicológico, para el mejor acompañamiento de forma cuidadosa y con seguimiento que no busque recriminar ni perseguir a quienes recurren a estos mecanismos.
De acuerdo a la misma Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (ENADIS) citada en la iniciativa, la comunidad LGBTTTI ocupa la tercera causa de discriminación y México ocupa el segundo lugar en homofobia, lo cual refuerza la hipótesis de que al aprobar este tipo de medidas se podría facilitar e incluso orillar a que las personas homosexuales busquen hacer una transición con la finalidad de evitar las confrontaciones generadas por una cultura e instituciones homofóbicas. 

Como reconoce el estudio “Prevalence of Transgender Depends on the “Case” Definition: A Systematic Review.” (Collin, Lindsay, et al. The Journal of Sexual Medicine,2016), a pesar de un enfoque cada vez mayor en la investigación de la salud transgénero, algunos de los problemas clínicos y epidemiológicos básicos en esta área siguen sin resolverse, por ejemplo, se sabe poco sobre la prevalencia de la disforia de género o la proporción de la población que debería considerarse transgénero. Se necesita considerar llevar a cabo una investigación que evalúe las tendencias de salud a lo largo del tiempo y mida las diferencias entre los grupos que permitan comparaciones, con medidas estandarizadas y validadas psicométricamente para dar un seguimiento de atención adecuada.

Son preocupantes varios aspectos de esta iniciativa, ya que puede vulnerar y poner en riesgo los derechos de niñas y mujeres sin ser incluidas, consultadas o representadas en esta discusión a pesar de que se está discutiendo sobre el acceso a los espacios de las mujeres. Esto ha sido mencionado por el diputado en su semblanza de candidatura Marco Antonio Temístocles Villanueva Ramos: 


“Se presentó una iniciativa para reformar el artículo 10 de la Ley de Establecimientos Mercantiles del Distrito Federal, referente al acceso igualitario en los servicios de higiene. En la iniciativa presentada por el congresista local, habla de dar acceso igualitario a los baños o sanitarios en establecimientos, instituciones o universidades públicas y privadas, a personas de la población transgénero, travestis, transexuales e intersexuales, esto debido a los riesgos de salud y a los actos de acoso exclusión y discriminación a los que se ven sometidos por el uso de un baño público”. [2]

Cambiar los registros oficiales no es la solución ante una estructura sexista. El procedimiento que se propone es una falsa solución, ya que no está orientado a erradicar la violencia machista, ni los estereotipos de género que originan la disforia y la falsa idea de un cuerpo/nombre equivocado. Partiendo de que el “género” es una herramienta de este tipo de violencia que se debe abolir, la alteración del código civil no suma a la libertad de que todos los niños y las niñas decidan conductas que su propia personalidad dicte para un desarrollo pleno, pacífico, sin discriminación, sino que les brinda medidas para adaptarse a la normatividad sexuada que prolongan la violencia hacia las distintas expresiones de la personalidad que no responden a dicha normativa, generando consecuencias que perjudicarían a esta población y a toda la sociedad a mediano y largo plazo bajo un discurso falso de inclusión y diversidad.

Se debe abrir la intervención de la ciudadanía, debatir en foros con perspectiva feminista, apertura a otras voces, a las familias de menores de edad que empiezan a tener este tipo de disforia, así como a las personas que han atendido su disforia a través de otros métodos, que sean escuchadas antes de que el pleno lo lleve a votación, para sumar a la buena intención de una legislatura que busca ser realmente progresista, laica, científica, y que incluya en su agenda política estrategias que atiendan temas de equidad desde la raíz.

No podemos pretender ser progresistas a la par que se cierra el diálogo, o bien, se rechaza evidencia de los impactos de políticas mal fundamentadas. No podemos basar la política en negaciones de la realidad material, ni en casos individuales. Es necesario un análisis más profundo sobre los impactos a mediano y largo plazo, así como sobre las causas detrás de la violencia y la discriminación. Hoy más que nunca, involucrarnos sin miedo en temas que actualmente sobrepasan razón, ética y amor a la comunidad, es vital para toda la infancia mexicana.



Notas al pie:
[1] Consultado en: W Path
[2] Disponible en: Observaxion.mx